13.-OCASIONES
PELIGROSAS
Hasta ahora hemos
tomado del Corazón de Jesús aquellas palabras que condenan el pecado. Ahora Jesús
quiere sugerirnos también el medio con el que podemos evitar la huida de las ocasiones
peligrosas. No hay escapatoria. ¿Quieres huir del pecado? Debes necesariamente evitar las
ocasiones. Reza, confiésate, pero si no huyes de las ocasiones peligrosas todo será
tiempo malgastado. ¿Cuáles son las compañías que frecuentas? ¿Quizá se encuentran
allí personas con las que permites confidencias que hacen llorar a tu ángel custodio?
¿Se encuentra acaso alguna persona que te insinúa dudas sobre la fe, que susurra
palabras que repugna oírlas, que te aleja de tus prácticas de piedad?
¿Cuáles son tus
diversiones? ¿Son acaso ciertos lugares donde todos pierden la vergüenza, donde las
pasiones se levantan impetuosas?
¡Oh Corazón de Jesús, coronado por la Santa Cruz! Me pesa de los
pecados que he cometido contra ti con mi soberbia y desobediencia a tu
Santa Ley.
Padrenuestro ....
Padrenuestro ....
Oración final. Oh Dios omnipotente, te pedimos que mires el inmenso amor
del Corazón de tu amado Hijo Jesús, para que te dignes aceptar cuanto
hacemos para tu mayor honra y gloria y en satisfacción de nuestros
pecados. Te lo pedimos por los méritos infinitos de tu Hijo, que contigo
vive y reina en unión del Espíritu Santo. Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.

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