11.-EL
RESPETO HUMANO
A Jesús no le
valen las medias tintas, las almas insípidas. Él quiere cristianos solo de una pieza;
tiene el corazón abierto para todos, también para los corazones más obstinados, pero no
quiere saber nada del respeto humano. Muchas veces nos ha dicho que no podemos servir a
Dios y al mundo. Él ha hablado claro, que si queremos contentar al mundo, no estamos con
Él, estaremos en contra de Él.
Tú sabes que
ciertas amistades son un continuo peligro para el alma y comprendes que no te dejan
tranquila la conciencia y no te sientes con fuerza de romper esa triste cadena. ¿Cuántas
veces no has observado los preceptos de la Iglesia por no huir de las críticas de alguna
mala lengua?
¡Oh Dios todopoderoso y eterno! Mira al Corazón de tu Santísimo Hijo y
las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los
pecadores, y a éstos concédeles el perdón en nombre del mismo
Jesucristo, tu Hijo y Salvador nuestro. Amén.
¡Oh Corazón de Jesús, rasgado por el hierro de la lanza! Me pesa de los
pecados que he cometido contra ti con mi apego y afición a los bienes de
la tierra.
Padrenuestro ...
Padrenuestro ...
Oración final. Oh Dios omnipotente, te pedimos que mires el inmenso amor
del Corazón de tu amado Hijo Jesús, para que te dignes aceptar cuanto
hacemos para tu mayor honra y gloria y en satisfacción de nuestros
pecados. Te lo pedimos por los méritos infinitos de tu Hijo, que contigo
vive y reina en unión del Espíritu Santo. Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.

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