Día 12.-LA
CONFESIÓN
El Corazón de
Jesús es un corazón de padre y como el padre está siempre dispuesto a perdonar las
culpas del hijo; el Corazón de Jesús quiere hallar el medio con el que tú puedas
encontrar siempre el perdón de tus pecados.
Le presentaron a
Jesús 10 leprosos y Él les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes". Ellos
obedecieron y fueron curados. Jesús quiere así prepararnos con el sacramento de la
Penitencia que instituyó cuando dijo a sus discípulos: "Recibid el espíritu Santo.
A quienes perdonéis los pecados les serán perdonados; a quienes se los retengáis les
serán retenidos".
El mismo Concilio
de Trento llama a la confesión, segunda tabla de salvación después del naufragio. ¿Y
tú no la estimas?
¡Oh Dios todopoderoso y eterno! Mira al Corazón de tu Santísimo Hijo y
las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los
pecadores, y a éstos concédeles el perdón en nombre del mismo
Jesucristo, tu Hijo y Salvador nuestro. Amén
Oh Corazón de Jesús, ceñido de corona de punzantes espinas! Me pesa de
los pecados que contra ti he cometido con mis sensualidades, y poca
mortificación.
Padrenuestro ...
Padrenuestro ...
Oración final. Oh Dios omnipotente, te pedimos que mires el inmenso amor
del Corazón de tu amado Hijo Jesús, para que te dignes aceptar cuanto
hacemos para tu mayor honra y gloria y en satisfacción de nuestros
pecados. Te lo pedimos por los méritos infinitos de tu Hijo, que contigo
vive y reina en unión del Espíritu Santo. Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.

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