6. -LA
AGONÍA DEL CORAZÓN DE JESÚS
También Jesús
llora. ¿Recordáis el Huerto de los Olivos? Allí, el Corazón de Jesús fue expuesto al
dolor, al miedo, a la tristeza. Aquí Jesús te renueva aquella triste escena. Pide
adoradores, tiene sed de almas, y está solo, abandonado, olvidado. Solo en la noche. Solo
en las largas jornadas. Siempre solo. ¿Irá quizá alguno a hacerle compañía?
Jesús vive en el
sagrario y es abandonado por el hombre. Quiere ser su comida y sufre el rechazo. Derrama
por él su sangre y la derrama inútilmente.
En vano el Señor
llama adoradores a su altar. En vano llama a las almas a la comunión; pero los hombres se
obstinan en vivir lejos de Él. Por eso, Él está triste
¡Oh Dios todopoderoso y eterno! Mira al Corazón de tu Santísimo Hijo y
las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los
pecadores, y a éstos concédeles el perdón en nombre del mismo
Jesucristo, tu Hijo y Salvador nuestro. Amén.
¡Oh Corazón de Jesús, coronado por la Santa Cruz! Me pesa de los
pecados que he cometido contra ti con mi soberbia y desobediencia a tu
Santa Ley.
Padrenuestro ....
Padrenuestro ....
Oración final. Oh Dios omnipotente, te pedimos que mires el inmenso amor
del Corazón de tu amado Hijo Jesús, para que te dignes aceptar cuanto
hacemos para tu mayor honra y gloria y en satisfacción de nuestros
pecados. Te lo pedimos por los méritos infinitos de tu Hijo, que contigo
vive y reina en unión del Espíritu Santo. Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.

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