9. -EL
PECADO VENIAL
En el tribunal de
Anás, Jesús recibe una bofetada de un siervo y en la humildad de su Corazón exclama: El
pecado venial deliberado es una bofetada a Jesús; no lo pone en la cruz como el pecado
mortal, pero es siempre un agravio, una injusticia, una ofensa.
¿Qué diríamos de
un criado que obedeciese los mandatos del amo, pero despreciase sus deseos y sus consejos?
¿Qué diríamos de un hijo que diese una bofetada a su madre? Nosotros hacemos algo peor
con Jesús cuando cometemos el pecado venial.
¡Oh Dios todopoderoso y eterno! Mira al Corazón de tu Santísimo Hijo y
las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los
pecadores, y a éstos concédeles el perdón en nombre del mismo
Jesucristo, tu Hijo y Salvador nuestro. Amén.
¡Oh Corazón de Jesús, ceñido de corona de punzantes espinas! Me pesa de
los pecados que contra ti he cometido con mis sensualidades, y poca
mortificación.
Padrenuestro ...
Padrenuestro ...
Oración final. Oh Dios omnipotente, te pedimos que mires el inmenso amor
del Corazón de tu amado Hijo Jesús, para que te dignes aceptar cuanto
hacemos para tu mayor honra y gloria y en satisfacción de nuestros
pecados. Te lo pedimos por los méritos infinitos de tu Hijo, que contigo
vive y reina en unión del Espíritu Santo. Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.

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