miércoles, 29 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 18, 1-6

Palabra que el Señor dirigió a Jeremías:
«Anda, baja al taller del alfarero, que allí te comunicaré mi palabra».

Bajé al taller del alfarero, que en aquel momento estaba trabajando en el torno. Cuando le salía mal una vasija de barro que estaba torneando (como suele ocurrir al alfarero que trabaja con barro), volvía a hacer otra vasija, tal como a él le parecía.

Entonces el Señor me dirigió la palabra en estos términos:
«¿No puedo yo trataros como este alfarero, casa de Israel?
—oráculo del Señor—.

Pues lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel».

Salmo de hoy

Salmo 145, 1b-2. 3-4. 5-6ab R/. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista. R/.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes. R/.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.

Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

¿Habéis entendido todo esto?».

Ellos le responden:
«Sí».

Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano”

Hay dos cosas a destacar en esta primera lectura que nos presenta la Iglesia hoy. Una es la actitud de Jeremías, que obedece a la llamada de Dios y por eso es capaz de escuchar el mensaje, y otra es la actitud del alfarero, que con paciencia y tesón va creando una vasija a su gusto, e incluso recreándola, sin importarle comenzar de nuevo si se estropea su obra.

Y dice el texto: “como está la arcilla en manos del alfarero, así estáis vosotros en mis manos” Si verdaderamente tuviéramos confianza plena en Dios, dejaríamos que Él nos moldeara según su voluntad, veríamos que es una bendición estar en Sus manos, Él sólo quiere nuestra felicidad. El problema surge cuando creemos que nosotros haríamos las cosas mejor que Dios, cuando creemos que nosotros sabemos más lo que nos conviene y, sobre todo, cuando nos resistimos a la voluntad de Dios y nos empeñamos en llevar nosotros la historia, no sólo la nuestra, sino tantas veces, la de los demás.

Dice San Agustín: “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti” Es cierto que Dios nos va moldeando, que Dios quiere hacer una historia de amor preciosa con nosotros, que Dios sólo quiere nuestro bien y felicidad, que Dios quiere nuestra salvación, pero todo esto lo llevará a cabo si lo dejamos. Dios nos ha hecho libres y Él siempre respetará nuestra libertad, así que de nuestra parte sólo queda hacer una cosa: no resistirnos a su voluntad, dejar que Dios haga su voluntad sobre nosotros, pues la obra no puede llevarse a cabo si no somos dóciles y nos dejamos hacer por Él.

Señor, concédeme ser dócil a tu voluntad, la obra que comenzaste en mí llévala a término. Amén.

“Al final del tiempo, los ángeles separarán a los malos de los buenos”

Con el evangelio de hoy termina el discurso parabólico de Mateo. En la parábola de hoy, Jesucristo compara el Reino de los cielos con una red, la cual representa a la Iglesia, donde entran peces buenos y malos. Es evidente que en nuestro mundo el bien coexiste con el mal y en nuestra libertad podemos escoger el uno o el otro.

Todos somos invitados a formar parte del Reino, a entrar en la Iglesia, pero cada uno entra o se excluye libremente, es decir, depende de nosotros acoger la gracia y la Palabra de Dios o rechazarla. Jesucristo nos recuerda lo importante que es vivir de acuerdo a lo que Él nos va enseñando y, como seguidores de Cristo, no podemos ignorar que el día en que Dios nos llame a su presencia habrá un juicio, donde Dios separará a los que vivieron según el evangelio de aquellos que rechazaron la vida evangélica.

Por eso, cada día que vivimos es una oportunidad que Dios nos da para amar, para perdonar, para entregar nuestra vida al servicio de los demás y del Reino, para convertirnos, para volvernos a Él y, sobre todo, para dejar que su gracia y misericordia nos transforme, en definitiva, para dejar que se haga su voluntad sobre nosotros. Éste es el camino de la felicidad, es el camino de la santidad.

Señor, concédenos vivir el hoy, que es lo único que tenemos, unidos a Ti, confiando siempre en tu misericordia, pero conscientes de que no todo vale, de que no todo da igual.

SANTOS DEL DÍA



martes, 28 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4,7-16:

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

Salmo de hoy

Salmo 33, 2-3. 4 y 6. 9 y 12. 14-15 R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa en torno
a quienes lo temen y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 11,19-27

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».

Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”

¿Qué es el amor? Es un deseo profundo de darse a sí mismo por el amado. Dios nos sorprende por su forma de amar. Quiere que desarrollemos su carácter, que nos volvamos más como El. ¡De tal palo, tal astilla!

Hoy en día se habla mucho de amor. Pero gran parte del “amor del que hablan”, no es nada menos que egoísmo disfrazado de bondad. El carácter de Dios es lo que define el amor.

 Él nos amó cuando no podíamos responder a su amor. No nos ama porque lo merecemos, o porque lo amamos, sino porque su naturaleza es amar. ¡No es difícil amar a la gente bella! Pero toma más esfuerzo amar al indeseable. Esa es la clase de amor que Dios nos llama a demostrar. La misma clase de amor que Jesús demostró hasta los últimos instantes de su vida.

¡Dios es amor! No se dice que Dios tiene amor. El amor es su naturaleza. No hay nada que puedas hacer para que deje de amarte. Jesús abrió sus brazos a todo lo ancho de la cruz, diciendo, ¡así de inmenso es mi amor por ti! Te amo tanto que hasta me duele. Te amo tanto que moriré por ti, para no tener que vivir sin ti.

El amor de Dios sobrepasa todo entendimiento, es persistente, constante, nunca deja de ser. Su amor es completamente diferente al nuestro porque es inquebrantable…aun cuando nos alejemos nunca deja de buscarnos. ¡Su amor es increíble!

No se presenta el amor como una emoción superficial, sino como la esencia misma de Dios que se revela en la encarnación y el sacrificio de Cristo. El amor verdadero debe reflejarse en nuestra vida diaria y en nuestras relaciones fraternas, siendo un testimonio vivo del poder transformador de Dios. El amor que viene de Dios no se definió en palabras sino en acción, no es débil, ni efímero, restaura relaciones y trasforma vidas.

Cuando la Iglesia ama está trayendo un pedazo de cielo a la tierra, mostrando a todos que Dios es real y que habita en medio de su pueblo. De los primeros cristianos se decía ¡mirad como se aman!, ¿pueden decir eso hoy de nosotros? ¡Deja que el amor sea lo que te defina!

“Tu hermano resucitará”

El evangelista Juan da respuesta al anhelo de felicidad eterna, proclamando uno de los contenidos centrales del mensaje cristiano: la victoria de Cristo y la nuestra sobre el último enemigo del ser humano, la muerte.

El milagro en sí de la vuelta de Lázaro a la vida no es lo más importante del relato, porque su interés se centra más bien en lo que experimenta sus hermanas Marta y María.

Ellas salen de su aldea de Betania que en hebreo significa casa del afligido, donde reinaba el llanto y el luto, para encontrar allí mismo, en esa misma tierra, al Señor de la vida.

Marta sale al encuentro de Jesús para acogerlo y recibir su condolencia. Al verlo, le dirige una súplica cargada de fe en el poder divino que obra en El, sabe que sólo Dios puede cambiar las cosas, no por sus méritos sino por el amor que Él tiene a sus amigos. Ahora, cuando ya no hay nada que hacer y a pesar del aparente desinterés mostrado por Jesús, Marta reconoce que él hubiese sido capaz de librar a su amigo de la muerte.

Ella no ha perdido la fe, pero ha sido puesta a prueba por la realidad inexorable de la muerte. Jesús la alienta a reafirmarla, haciéndole ver la resurrección, esperada para el lejano futuro de los últimos tiempos, puede hacerse ver ahora por la fe. Para ello Jesús la corrige y orienta. Debe dar el paso de la fe propiamente cristiana, que contiene, en primer lugar, la certeza de que la resurrección nos viene por Jesús.

Y, en segundo lugar, la posibilidad de experimentar la realidad ya presente de la resurrección. La vida eterna no es sólo futura sino presente. La forma de vida, que la fe promueve, contiene ya el germen de aquella vida que crecerá y alcanzará su plenitud después de la muerte.

Marta cree que Jesús es el Cristo y con ello afirma lo central de la fe cristiana: que con Jesucristo ha venido la vida que vence a la muerte y puede ser vivida ya en este mundo. Dios, vida nuestra, no está fuera del mundo; nos ha venido en Jesús y está con nosotros.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Marta de Betania, Santa
Memoria Litúrgica, 29 de julio ...

lunes, 27 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del profeta Jeremías 14, 17-22

Mis ojos se deshacen en lágrimas, de día y de noche no cesan: por la terrible desgracia que padece la doncella, hija de mi pueblo, una herida de fuertes dolores.

Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país.

¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación.

Reconocemos, Señor, nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti.

No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.

¿Tienen los gentiles ídolos de la lluvia? ¿Dan los cielos de por sí los aguaceros?

¿No eres tú, Señor, Dios nuestro; tú, que eres nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo?

Salmo de hoy

Salmo 78, 8. 9. 11 y 13 R/. Por el honor de tu nombre líbranos, Señor.

No recuerdes contra nosotros las culpas
de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:
«Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».

Él les contestó:
«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“No nos rechaces por tu Nombre”

El profeta Jeremías, comparte junto al rey Josías, el compromiso de lucha contra la idolatría que se había enseñoreado del reino de Judá, su predicación llama a la conversión con anuncios de acusaciones y amenazas de castigos.

En este fragmento que hoy contemplamos nos presenta una lamentación al ver, como el pueblo judío ha olvidado, con Jerusalén a la cabeza, la Alianza que Dios hizo con su pueblo en el Sinaí, y cómo se va extendiendo cada vez más los cultos idolátricos.

El texto comienza con una amarga descripción de lo que puede ocurrir, pues Jeremías achaca los riesgos de ser destruida Jerusalén y el reino de Judá, por las amenazas de los imperios mesopotámicos, al olvido de la fe en Yahveh, anunciándoles toda serie de desgracias.

En la segunda parte del texto aparece como un reconocimiento de sus malas acciones y sus pecados, pidiendo a Dios que no olvide su alianza y que tenga presente su Nombre como signo de misericordia y perdón; y finaliza reconociendo el poder de Dios frente a los ídolos y exaltándolo como fuente de esperanza y creador de todo lo que existe.

También el salmista, en el salmo 78, insiste en reconocer la importancia del “Nombre del Señor” y, amparándose en ello, pide la misericordia y la compasión de la que siempre Dios ha hecho gala debido al inmenso amor que tiene a todos.

“Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”

El capítulo 13 del evangelio de Mateo está todo él dedicado a distintas parábolas que Jesús expone a la multitud que le sigue, como forma de dar a entender el anuncio del Reino de Dios, de forma inteligible para la gente sencilla.

En este fragmento son los propios discípulos los que piden a Jesús, cuando se retira a casa, que les explique la parábola del trigo y la cizaña, que no acaban de entender.

Mateo nos presenta la explicación como una alegoría entre buenos y malos, justos e injustos, comparando la buena semilla, es decir el trigo, con aquellos que siguen la Palabra de Dios y que, a pesar de las argucias del maligno, se mantienen fieles y, por ello, alcanzarán la recompensa en el último día; por otro lado compara la cizaña con los que van causando el mal, maltratando, no respetando al otro, siendo causa de discordias, etc. y éstos, así como la cizaña tras la siega es separada y quemada, ellos serán destinados al castigo por sus malas acciones.

Esta explicación es alegórica pues Dios, presencia de amor, que se nos da gratuitamente, reparte su amor a todos, buenos y malos, hace salir el sol para todos y reparte la lluvia igualmente para justos e injustos.

El amor de Dios es infinito. Él confía en que todos aceptemos ese regalo que nos ofrece y que, lo que gratis hemos recibido lo demos igualmente gratis. Dios quiere la salvación de todos y para ello nos ofrece su infinita misericordia y amor compasivo, para que nosotros, imitándole, lo demos a quienes nos rodean.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Víctor I, Santo
XIV Papa, 28 de julio ...