viernes, 9 de octubre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 7-14

Hermanos:
Reconoced que hijos de Abrahán son los de la fe.

En efecto, la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, le adelantó a Abrahán la buena noticia de que “por ti serán benditas todas las naciones».

Así pues, los que viven de la fe son bendecidos con Abrahán el fiel.

En cambio, cuantos viven de las obras de la ley están bajo maldición, porque está escrito:
“Maldito quien no se mantenga en todo lo escrito en el libro de la ley, cumpliéndolo”.

Que en el ámbito de la ley nadie es justificado resulta evidente, pues “el justo por la fe vivirá”; en cambio, la ley no procede de la fe, sino que “quien los cumpla vivirá por ellos”.

Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose por nosotros maldición, porque está escrito:
“Maldito todo el que cuelga de un madero”; y esto, para que la bendición de Abrahán alcanzase a los gentiles en Cristo Jesús, y para que recibiéramos por la fe la promesa del Espíritu.

Salmo de hoy

Salmo 110, 1-2. 3-4. 5-6 R/. El Señor recuerda siempre su alianza

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.

Esplendor y belleza son su obra,
su justicia dura por siempre.
Ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.

Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice:
“Volveré a mi casa de donde salí”.

Al volver se la encuentra barrida y arreglada.

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

 “…nadie es justo ante Dios por cumplir la Ley… porque el justo vivirá por la fe”

Estamos escuchando estos días la carta de Pablo a los Gálatas en la primera lectura de la eucaristía. Y habremos caído ya en la cuenta de la preocupación, la indignación, la pasión… que el apóstol manifiesta en esta carta que dirige a la comunidad cristiana de Galacia. Su reflexión es muy amplia y abarca mucho más de lo que hoy escuchamos en la celebración. Podría ser éste un momento ideal para leer la carta en su totalidad, pero recordamos el tema nuclear que aborda: la salvación no se obtiene por el cumplimiento de la Ley, nos alcanza por la fe en Jesucristo. Él nos da su Espíritu, que nos hace libres.

¿Y qué podemos descubrir en los versículos que hoy escuchamos? Una argumentación de Pablo, a partir de la Escritura (el Antiguo Testamento). Se remonta a la bendición de Dios a Abrahán en la que se anuncia que por él todas las naciones quedarán bendecidas. Y Abrahán fue bendecido, liberado, salvado, no por el cumplimiento de la Ley (que no existía) sino por su confianza en Dios, por haberse fiado de Él totalmente, por su fe.

Pero Pablo va mucho más lejos. Jesús, en su entrega total por nosotros, se ha convertido en maldito según la Ley -maldito el que cuelga de un leño (Dt 21, 23)-, para rescatarnos de la maldición de la Ley. Y así la bendición primera a Abrahán se extiende, gracias a Jesús, a todos los pueblos, para que “podamos recibir por la fe el Espíritu prometido”.

¿Qué le pasa a nuestro corazón humano que parece necesitar de leyes y normas que cumplir para sentirse “justificado” ante Dios? ¿Cómo se puede intentar encerrar en un código normativo perfectamente delimitado, la experiencia de desear responder al amor incondicional de Dios?

“Si yo expulso los demonios con el dedo de Dios es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros”

Encontramos a Jesús, en el relato del evangelio que hoy escuchamos en la eucaristía, enfrentado de nuevo a algunos miembros de su pueblo, a propósito de un signo que realiza: la expulsión de un demonio, que libera a la persona de la mudez que padecía.

Vemos, por un lado, que la mayor parte de la multitud se admiró. Pero hay algunas personas que no pueden aceptar la actuación de Jesús, que una y otra vez se manifiesta curando, levantando, liberando, salvando…

Y es que Jesús desborda todas sus previsiones y sus “conocimientos” sobre Dios, y les hace perder el control, el dominio y el poder religioso que ostentan sobre el pueblo. Su incapacidad de abrirse a la irrupción del misterio de Dios en la persona de Jesús, les lleva a proponer razones absolutamente incoherentes para intentar explicar de dónde viene el poder con el que Jesús actúa. Razones que Jesús desmonta de un simple plumazo…

Porque aquí hay alguien que es más fuerte que todos los “demonios”, que se ha acercado al ser humano para liberarle de todos ellos, para ofrecerle una vida plena de sentido desde el Amor que nos constituye.

Esa es la dinámica que Pablo nos está presentando en la carta a los Gálatas. La fe en Jesús supone que Él se va convirtiendo en el centro de nuestra vida, que queremos vivir en él, desde Él, con Él… buscando hacer realidad la expresión de Pablo “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.

En esa dinámica sólo hay un protagonista, que es Jesús, a quien queremos seguir. Pero puede ocurrirnos que viviendo alguna experiencia de liberación de nuestros “demonios”, no demos el paso de acoger esa presencia vivificadora de Jesús en nuestra vida y nos quedemos, en definitiva, como estábamos o mucho peor. Sobre eso nos advierte también Jesús en el evangelio que escuchamos. Es la imagen de la casa arreglada, pero vacía, en la que Jesús no ha sido acogido para habitar en ella. Con Él no hay demonios que valgan, sin Él habremos elegido seguir dando vueltas a nuestros propios demonios.

La propuesta de Jesús es sólo una. La otra alternativa no procede de Él y por eso resulta complicado que nos pueda llevar a Él.

Y ante este planteamiento radical que Jesús hace, el gran interrogante que supone preocupación y sufrimiento: ¿cómo en la Iglesia siguen surgiendo movimientos que adquieren un cierto auge, en los que la presencia del demonio resulta mucho más familiar que la del Espíritu de Jesús, alentados y promovidos por gurús que manipulan las conciencias, prometen sanaciones, liberaciones y bendiciones abundantes que llegan sólo a través de ellos (por lo que hay que peregrinar a donde sea necesario para encontrarlos), convirtiendo a los hijos de Dios en esclavos inducidos a ver por doquier la presencia de demonios en su vida y en la de los otros?

Que el Señor Jesús nos ayude a ir descubriendo, con gran alegría, el tesoro del Reino, en el que lo único que cuenta es vivir de Amor y hacer presente a los otros ese amor con nuestra vida.

SANTOS DEL DIA

 




Santoral

Dionisio de París, Santo
Memoria Litúrgica, 9 de octubre ...

miércoles, 7 de octubre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 1-5

¡Insensatos Gálatas!

¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos se presentó a Cristo crucificado?

Solo quiero que me contestéis a esto: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?

¿Tan insensatos sois? ¿Empezasteis por el Espíritu para terminar con la carne?

¿Habéis vivido en vano tantas experiencias? Y si fuera en vano...

Vamos a ver: el que os concede el Espíritu y obra prodigios entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?

Salmo de hoy

Lc 1, 69-70. 71-72. 73-75 R/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo

Suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas. R/.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la “misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza”. R/.

Y “el juramento que juró a nuestro padre Abrahán” para concedernos
que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:

“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:

“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"¡Insensatos Gálatas!"

Esta semana, en la Eucaristía diaria, estamos escuchando la carta de san Pablo a los Gálatas y el Evangelio según san Lucas. Las lecturas de este jueves establecen una conexión muy sugerente entre la recriminación de Pablo a los gálatas y la parábola del amigo inoportuno que nos presenta Lucas. A partir de esta relación, podemos contemplar la enseñanza de Jesús sobre la perseverancia en la oración a la luz de la experiencia de fe que vivieron los primeros cristianos de Galacia.

La primera lectura pone ante nosotros una interesante pregunta de Pablo a los Gálatas: después de haber comenzado por el Espíritu, ¿por qué pretenden ahora alcanzar la plenitud con sus propias fuerzas? Asusta la sinceridad y la energía con las que Pablo plantea esta antítesis teológica. Presenta a la comunidad de Galacia dos principios que parecen excluirse mutuamente a la hora de recibir el Espíritu: las obras de la Ley o la fe. Y les recuerda cómo experimentaron, desde el principio, la acción de Dios y los dones del Espíritu: a través de una fe vivida y anunciada.

Muchas veces nos falla la memoria. No recordamos los abrazos que Dios nos ha dado en los distintos momentos de nuestra vida cristiana: el agua del bautismo, el aceite de la confirmación, la absolución en el sacramento de la reconciliación. Son signos concretos de una presencia que nos acompaña y nos recuerda que Dios sigue actuando en nuestra vida.

Por eso, tampoco nosotros hemos de olvidar que nuestra fe en Cristo se funda en la experiencia de la acción del Espíritu. No somos nosotros quienes hacemos posible la obra de Dios con nuestras propias fuerzas; es Él quien sale a nuestro encuentro, nos transforma y nos sostiene.

Pedid, buscad, llamad: la oración que confía

El Evangelio nos presenta a un hombre que pide pan, que llama a medianoche, que no deja de insistir, que no se detiene ante lo incómodo del momento y que no se marcha sin recibir una respuesta. Su gesto no es una falta de respeto, sino la expresión de una necesidad profunda. Jesús nos enseña que, si alguien, aun siendo perezoso, termina respondiendo a la petición insistente de un amigo, ¡cuánto más el Padre celestial responderá al clamor de quienes se dirigen a Él con fe! Por eso, Jesús nos invita a una oración perseverante: “Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá”.

Esta enseñanza del Evangelio puede entenderse como una “triple invitación a la oración”: pedir, buscar y llamar. Estas tres acciones nos llevan a reconocer nuestra vulnerabilidad, nuestras limitaciones y nuestra necesidad de los demás y, sobre todo, de Dios. Los verbos pedid, buscad, llamad expresan un movimiento creciente de la acción, tanto física como espiritual, y nos hablan de la perseverancia que ha de caracterizar la oración. En ella se entrelazan la confianza del creyente y la gracia de Dios.

Pedir es un acto de humildad. Supone romper con el orgullo de creer que lo sabemos o lo tenemos todo y reconocer que necesitamos de Dios y de los demás.

Buscar es un acto de apertura. Implica dejar de mirarnos únicamente a nosotros mismos para abrirnos a nuevas respuestas, reconocer que no lo sabemos todo y atrevernos a salir de nuestra “zona de confort”.

Llamar es un acto de confianza. Cuando tocamos una puerta esperamos que alguien responda al otro lado, aun sabiendo que podemos encontrarnos con el silencio o el rechazo. En la oración, llamar significa confiar en que no estamos solos y que, al otro lado de nuestra súplica, hay un Padre que escucha.

Cabe recordar que la vida cristiana es un don. Mientras Pablo denuncia la tentación de querer alcanzar la salvación por medio de las obras, Jesús nos asegura que al Padre no tenemos que convencerlo ni negociar con Él, sino confiar en Él como hijos. Pedir el Espíritu Santo es reconocer nuestra necesidad de Dios y dejarnos transformar por su gracia.

No podemos alcanzar la plenitud por nuestras propias fuerzas; es Dios quien realiza su obra en cada uno de nosotros por medio de su Espíritu. Las lecturas de hoy nos ofrecen, cada una desde su perspectiva, una enseñanza vital que nos ayuda a alimentar nuestra fe y nuestra experiencia de Dios.

 

¿Oramos sabiendo que Dios siempre nos da lo mejor? ¿Vivimos nuestra fe como una obligación de cumplir normas o como una respuesta confiada al amor de Dios?

Esta semana, os invitamos a vivir la oración como un diálogo de confianza con el Padre, que ya sabe lo que necesitamos y que, por encima de todo, quiere regalarnos su Espíritu.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Pelagia de Antioquía, Santa
Una mujer disfrazada de ermitaño, Octubre 8 ...

martes, 6 de octubre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Zacarías 2, 14-17

Alégrate y goza, Sion,
pues voy a habitar en medio de ti
—oráculo del Señor—.

Aquel día se asociarán al Señor
pueblos sin número;
ellos serán mi pueblo,
y habitaré en medio de ti,

Entonces reconocerás
que el Señor del universo
me ha enviado a ti.

Judá será la herencia del Señor,
su lote en la tierra santa,
y volverá a elegir a Jerusalén.

¡Silencio todo el mundo
ante el Señor que se levanta
de su morada santa!

Salmo de hoy

Salmo Lc 1, 46b-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 R/. El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R/.

Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitaran todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es santo. R/.

Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón. R/.

Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. R/.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R/.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"Alégrate y goza, Sion, pues voy a habitar en medio de ti"

Eran otros tiempos, allá en el siglo XVI. También otras batallas con nombre propio, Lepanto. Tanto ayer como hoy Ella fue y es importante para la historia de la humanidad y de la Iglesia. En este vaivén de claroscuros donde el hombre se mece, siempre se desliza el plan de Dios muy discretamente. Suena el eco del profeta a lo lejos predicando la reconstrucción del templo y también la de Jerusalén que será la ciudad santa llena de esplendor y gloria.

Esta profecía evoca la maternidad divina de María y al mismo tiempo la maternidad humana de aquella que es la Madre de la Iglesia y de los fieles. Nosotros somos esta numerosa nación que habitamos la nueva ciudad que Cristo ha construido con su resurrección, la Iglesia, ciudad llena de alegría porque el Señor está en medio de ella. Una Iglesia que se une con María en su mismo cantico de alabanza, el Magnificat.

El Dios de las sorpresas cambia el destino del hombre. Lucas nos relata el momento decisivo de la historia, el más revolucionario. Es una situación convulsa, todo cambia, la historia se invierte. Es el momento en que todo cambia desde la raíz. Dios se agacha, entra en la historia y lo hace con su estilo original: una sorpresa. El Dios de las sorpresas nos sorprende una vez más, no hay nada imposible.

“Para Dios nada hay imposible”

Hermoso contraste entre las promesas del ángel que abre perspectivas inauditas y la respuesta de María breve y humilde. No es posible concebir una dignidad más alta que la que se ofrece a esta joven que responde con frase corta, que no habla de gloria o privilegio, sino sólo de disponibilidad y servicio. Reconoce que es pequeña y está feliz de ser así, es consciente de que de su respuesta depende la realización del plan de Dios, y que, por lo tanto, está llamada a adherirse a él con todo su ser. María se presenta con una actitud que corresponde perfectamente a la del Hijo de Dios cuando viene al mundo: ser Siervo.

Al admirar a María por su respuesta al llamado y misión de Dios, le pedimos que nos ayude a cada uno de nosotros a acoger el plan de Dios en nuestras vidas, con sincera humildad y valiente generosidad. Esa petición se vuelve Rosario en sus manos y cuentas desgranadas en nuestros labios. Oración profunda, contemplativa y meditativa que tanto ayer como hoy es una victoria para nuestra propia vida. Vivimos derrotados por la ansiedad, por el miedo, por las angustias, por las tensiones, preocupaciones e inquietudes, que son verdaderas batallas diarias que hay que saldar.

María como madre solicita vuelve a darnos un santo remedio, la contemplación de los misterios de nuestra fe en su Rosario. Las alegrías, los dolores, las luces, la gloria de Jesús deben reflejar nuestra propia vida. Con el rosario en la mano vamos a vencer, la victoria sobre estos devaneos mentales, para esta inconsistencia de los sentimientos, para esta prisa que nos anestesia y nos hace insensibles ante el dolor del otro, es nuestra. Síntesis de un Evangelio que adorna la sensibilidad de la llena de gracia y que se contagia en cada padrenuestro, avemaría y gloria. Alabanza, admiración hecha letanía y todo dentro de un marco de amor y confianza hacia la Madre con mayúsculas, poniendo en sus manos las intenciones que tenemos en el corazón. Otros tiempos, otras batallas, pero unas mismas cuentas que laten al unísono cuando las acaricia las manos de un hijo fiel y que quien escribe intenta vivir en la escuela de Santo Domingo.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Nuestra Señora del Rosario
Advocación mariana, 7 de octubre...