viernes, 4 de septiembre de 2026

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Teresa de Calcuta, Santa
Religiosa y Fundadora, 5 de septiembre ...

jueves, 3 de septiembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 1-5

Hermanos:

Que la gente solo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, lo que se busca en los administradores es que sean fieles. Para mí lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor.

Así, pues, no juzguéis antes de tiempo, dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece.

Salmo de hoy

Salmo 36, 3-4. 5-6. 27-28. 39-40 R/. El Señor es quien salva a los justos.

Confía en el Señor y haz el bien:
habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R/.

Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho como el mediodía. R/.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. R/.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 33-39

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús:
«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber».

Jesús les dijo:
«¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días».

Les dijo también una parábola:
«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.

A vino nuevo, odres nuevos.

Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “El añejo es mejor”».

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Reflexión del Evangelio de hoy

"Dejad que venga el Señor"

El apóstol Pablo responde a las críticas y tensiones que están quebrando la unidad entre los cristianos de la comunidad de Corinto. Es llamativo el modo de acercarse a sus hermanos en Cristo desde el plural “nosotros” y desde su propio testimonio. Lo que estamos llamados a ser nos ha sido confiado para beneficio de la comunidad y no sólo para bien personal. Porque seguidores de Cristo, somos servidores, es decir, amigos de Cristo y administradores de su gracia. Esta es y debe ser también la identidad, la misión y el talante de nuestra comunidad eclesial, como insta Pablo a los corintios.

Este propósito no se logra a fuerza de ascensos y rivalidades, aún menos como espectadores descuidados y disconformes sino desde una actitud que se empeña en la fidelidad de hoy y mañana, cuando todo se presenta bien o torcido, en la juventud como en la vejez, detrás y delante de los demás… pues nos precede esa misma gracia de Cristo que nos renueva y fortalece, nos convoca y envía.

De la misma manera Pablo interpela a dejar al Señor lo que le pertenece respecto del actuar humano, renunciando a enjuiciar según unos esquemas mentales siempre cortos, sesgados y defensivos. A Dios le corresponde poner nuestra vida y todo, bajo la luz de su misericordia, acogiendo lo que Él tiene reservado para cada uno.

El Salmo 36 esclarece ese mismo camino de fidelidad hacia el querer de Dios. Nos conduce a habitar la tierra y la propia casa para encontrar descanso en ella, a gozar de Dios como delicia, a vivir en confianza y a no sentirse nunca abandonados. El camino de fidelidad a la voluntad de Dios es el camino de salvación que el mismo Cristo inició por nosotros y nos sigue orientando hasta su consumación.

"El añejo es mejor"

En aquel tiempo como hoy, podemos estar tentados de poner en tela de juicio el proceder de Jesús respecto a las tradiciones y costumbres antiguas. Anclados en el pasado, sin discernir aquello que dio respuesta a la comprensión de una práctica en su tiempo, el ayuno se presenta en el evangelio violentando la novedad que irrumpe con la venida del Mesías. 

Jesús nos plantea esta convicción: “el añejo es mejor”. No se trata de despreciar algo por su antigüedad, como tampoco pensar que por ser antiguo responde a la fidelidad; más bien se trata de distinguir el sabor añejo, sabor antiguo siempre nuevo. Jesús está revelándose a los destinatarios de su mensaje, hoy nosotros, como “el vino añejo siempre mejor”. Este vino requiere para distinguirlo y conservarlo, el odre de una inteligencia y voluntad renovadas, un corazón siempre nuevo. Ejemplificando, ocurre de igual modo con la pieza vieja cosida a un manto nuevo.

Jesucristo fue, es y será el vino añejo que se saborea tras abandonar la mentalidad atada a leyes, esquemas y tradiciones, ahora iluminadas y superadas por su revelación plena como Hijo de Dios. La novedad que nos enseña el Evangelio ha roto la horma vieja de la ley antigua, trascendida y rejuvenecida por el vino del Reino. Jesús no libera del ayuno por ser antiguo, libera de la atadura a una prescripción que no sabe discernir el por qué y por quién se ha de cumplir.

En nuestro camino de identificación con la persona de Cristo, con sus sentimientos como hijos e hijas de Dios, nuestros odres han de mantenerse siempre en un esfuerzo constante de renovación. Mientras que el ayuno de los discípulos de Juan el Bautista fue espejo de una práctica que expresaba humillación, tristeza, arrepentimiento, ahora, Cristo con su vino nuevo, apunta y dispone a la celebración del perdón y la misericordia, a la fiesta de la promesa esperada y cumplida en su persona.

Hoy podemos replantearnos si nuestra adhesión a la persona de Jesús nos aferra a tradiciones y disposiciones humanas que nos convierten en “vinagre en sí y para los otros”, o nos decidimos por el vino añejo mejor. Repensemos si la novedad que aporta Cristo en nuestra vida y en nuestras comunidades destila vida y alegría, verdad y paz sobreabundantes.

SANTOS DEL DIA

 




Santoral

Moisés Santo
Profeta, 4 de Septiembre...

miércoles, 2 de septiembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 18-23

Hermanos:

Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio.

Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia». Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos».

Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.

Salmo de hoy

Salmo 23, 1b-2. 3-4ab. 5-6 R/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios”

Pablo comienza en este fragmento de la primera carta a los Corintios pidiendo  que no se engañen a sí mismos juzgando según los criterios de la sabiduría humana, pues esa sabiduría es necedad ante Dios, y lo que interesa es que se hagan sabios según la sabiduría divina. No descarta la inteligencia y el conocimiento en sí, sino la actitud que pone la confianza en las propias capacidades, en el prestigio o en las escuelas filosóficas humanas como criterio último de verdad. Afirma que para alcanzar la verdadera sabiduría, el creyente debe estar dispuesto a parecer "necio" ante el mundo.

A continuación Señala directamente el problema de las divisiones en la iglesia. Los creyentes estaban formando bandos, jactándose de seguir a líderes específicos (a Pablo, a  Pedro o a Apolo). Pablo reprende esta actitud advirtiendo que  la pertenencia auténtica es solo a Cristo. Los líderes son solo servidores y administradores del misterio. Esta unidad en Cristo desactiva todo partidismo: si realmente somos “de Cristo”, no hay lugar para las divisiones.

 “Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios”. Pablo reafirma que hay un solo Señor, Cristo Jesús, porque sólo él es quien ha dado la vida generosamente para conseguir la salvación de todos. Todos participan de los bienes que Dios ha ofrecido al mundo. Ser de Cristo significa tener una relación especial con él, en virtud de la llamada recibida, de la Palabra escuchada, del don de la gracia acogida.

En resumen, este texto nos recuerda que el creyente está llamado a buscar la sabiduría que viene de Dios —no la gloria humana— y a construir la comunidad sobre la base de Cristo, único fundamento y Señor

“Dejando todo lo siguieron”

El pasaje de Lucas 5,1-11 presenta el relato de la llamada de los primeros discípulos. La escena comienza junto al lago, donde la gente se agolpaba para oír la Palabra de Dios. Jesús se sube a la barca de Simón, que había vuelto de la pesca, para enseñar a la gente. Tras la enseñanza, Jesús pide que lleven la barca mar adentro y echen de nuevo las redes.

En la respuesta de Simón se nota cansancio y desaliento: “¡Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada!”. Pedro sabe, como experto pescador, que no es razonable pescar de día y menos si ha fracasado la pesca en el tiempo oportuno que es la noche. Pero, confiando en la palabra de Jesús, vuelven a echar las redes. Y la pesca es tan abundante que las redes casi se rompen y las barcas están a punto de hundirse. Simón necesita la ayuda de Juan y de Santiago, que están en otra barca.

Ante esta manifestación del poder de Jesús, poder que viene del Dios Santo, Pedro descubre otro aspecto del Maestro: Jesús es Santo, pues Dios escucha siempre a los que cumplen su voluntad, es decir, a los santos. La experiencia de la proximidad de Dios en Jesús le hace percibir a Simón quién es: “¡Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador!”. Jesús aleja el miedo: “¡No temas!” Llama a Pedro y le compromete en la misión: “serás pescador de hombres”.

Entonces, “dejándolo todo, le siguieron”. La vocación, la llamada es iniciativa de Dios. Seguir a Jesús requiere abandonarlo todo, supone una conversión interior que se traduce en una radicalidad práctica. Es la decisión de dar prioridad a la presencia y proyecto de Jesús. Lucas subraya así que la comunidad cristiana nace de un encuentro personal con Cristo que transforma las tareas ordinarias en misión evangelizadora.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Gregorio Magno, Santo
Papa y Doctor de la Iglesia, 3 de septiembre ...

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 1-9

Hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?

En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer. El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.

Salmo de hoy

Salmo 32, 12-13. 14-15. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que Dios se escogió como heredad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios”

La rivalidad entre diversos grupos de la comunidad de fe de Corinto es un signo, para san Pablo, de falta de crecimiento y de inmadurez. Los celos, las contiendas y las disensiones entre ellos demuestran lo que son, “niños en Cristo”.

La carnalidad de los corintios queda patente en las envidias y discordias que surgieron al exaltar una tendencia espiritual sobre otras, de su orgullo, de su disposición a creerse sabios y a juzgar a otros. El apóstol los condena tan fuertemente porque siendo cristianos, con todo lo que implica seguir a un crucificado, se conducían según los valores de su sociedad, muy competitiva e individualista, orientada a la superación de unos sobre otros, sin importar lo que pasaba con los de abajo.

Los líderes son servidores, no competidores. El mismo Pablo, siendo fundador, no asume un lugar de preeminencia se hace siervo, eso es todo. Ese es el rango más alto posible en la Iglesia, no hay necesidad de competencia o rivalidad. Todos somos siervos de Cristo, estamos en cooperación. Una de las glorias de la Iglesia es que nadie hace la misma cosa.  Diferentes pero trabajando unidos por un proyecto común.

Sólo Dios da el crecimiento. Sólo Dios abre la mente, cambia el corazón y hace a la gente distinta. Porque la Iglesia es una construcción de Dios únicamente, la tierra de cultivo y el edificio que son solamente suyos. La única ambición de cada líder-servidor debe de ser la de glorificar a Dios mediante la promoción de vida de todos y la capacitación para desarrollar sus propios dones. No se trata de enseñanzas rivales sino de ministerios distintos, todos necesarios para la vida comunitaria. En cada ministro y en cada ministerio, Dios es el que está a la obra.

“Es necesario que proclame el reino de Dios”

Jesús entra a la casa de Simón y la convierte en un santuario. No trae discursos largos: se inclina, reprende la fiebre y levanta a la suegra de Simón. Llama la atención el verbo “increpar” a la fiebre, el mismo tono con que enfrenta a los demonios. La enfermedad aparece como una fuerza que desordena la vida; el Reino, como una autoridad que restaura la armonía. El signo de que la sanación es real no es el espectáculo, sino la diaconía. La vida recobrada se verifica en servicio, no en autocelebración.

Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los demonios lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.

Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Hijo se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante. De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.

 El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Bartolomé Gutiérrez, Beato
Presbítero y Mártir, 3 de septiembre...