lunes, 2 de noviembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 4, 7-15

El justo, aunque muera prematuramente,
tendrá descanso.

Una vejez venerable no son los muchos días,
ni se mide por el número de años,
pues las canas del hombre son la prudencia
y la edad avanzada, una vida intachable.

Agradó a Dios y Dios lo amó,
vivía entre pecadores y Dios se lo llevó.
Lo arrebató para que la maldad
no pervirtiera su inteligencia,
ni la perfidia sedujera su alma.

Pues la fascinación del mal oscurece el bien
y el vértigo de la pasión
pervierte una mente sin malicia.

Maduró en poco tiempo, cumplió muchos años.
Como su vida era grata a Dios,
se apresuró a sacarlo de la maldad.

La gente lo ve y no lo comprende,
ni les cabe esto en la cabeza:
la gracia y la misericordia son para sus elegidos
y la protección para sus devotos.

Salmo de hoy

Salmo 26, 1. 4. 7. 8b. 9a. 13-14 R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el señor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 5-11

Hermanos:

La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!

Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida!

Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomas le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida”

Por su condición racional y volitiva de la que el hombre está dotado, se abre a la esperanza y consecución de unos valores que superan los puramente temporales y, en consecuencia, caducos. No se sacia uno alcanzando las metas que se acaban dentro de los linderos de la tierra, ni aun en el entero cosmos al que se abre de panera especial la civilización actual. Es evidente que, con solo la inteligencia, no puede descubrirse todo aquello a lo que tienden los deseos humanos, aunque se hallen muy recortados. La celebración del día consagrado a orar por los fieles difuntos es una buena oportunidad para dejarse iluminar por la fe y robustecer la esperanza, entrando en comunión con tantos familiares, bienhechores, amigos y, en definitiva, hermanos por la condición moral, que han logrado ya o están vías de conseguir la plenitud de sus aspiraciones.

Cierto que la revelación divina contenida en la Escritura y proclamados en esta jornada, esclarecen lo más profundo de la mente y serenan elevados anhelos. Así pues, no porque alguien cumpla solo pocos años se verá privado de la glorificación reservada a los justos. La peregrinación terrena se mide por una vida sin tacha, entregada al servicio de Dios y de los semejantes, colocándose sobre las alas de la providencia. Madurando en pocos años puede llenarse mucho tiempo para acceder a la eternidad con una gran capacidad para lo divino que se entrega sin reservas. La gracia y la misericordia son para los que eligen al Señor como su luz y salvación, porque preferidos por Dios somos todos. La espera y perseverancia en el bien lleva al país de la vida.

“Cristo murió por los impíos”

Con un acto libre de la mente y del corazón, con que se desconectaron los humanos de su Creador, entró el pecado, la contaminación de lo creado y la muerte en la estirpe que nos es común. Pero Dios, hecho hombre en la persona divina de Jesucristo, murió por los pecadores que, aunque con fuerzas para llenar sobradamente su recorrido por el mundo, se cerraron el camino hacia la trascendencia que les llama. La mayor prueba del amor que Dios tiene hacia las criaturas hechas a su imagen y semejanza es la muerte y resurrección de Jesucristo. Con ambos misterios impensables, se abrió la muerte de los justos a la vida conectada definitivamente con Dios. Por Jesús hemos recibido la reconciliación.

“No perdáis la calma”

Una exhortación para todos los que peregrinamos en este «hoy de salvación» se resume en el no perder la calma, la tranquilidad operante, la paz conquistada diariamente, el sosiego y la serenidad. Es el Maestro quien, con toda sabiduría, nos indica en el Evangelio la senda para conseguir tal objetivo. La vereda no es otra que la de la fe, recibida como un regalo, apreciada, cultivada con esmero, profundizada con el conocimiento de lo revelado por Dios, que no se equivoca y jamás engaña. Esta creencia ha de estar incorporada a lo más hondo del ser,  profesada en el exterior, en circunstancias fáciles y penosas, en medio de aceptaciones, de indiferencias y rechazos.

En este día de plegaria ferviente en favor de los fieles difuntos necesitados, puede resultar muy útil traer a la memoria a personas que, por una razón u otra, hemos conocido. Individuos que, armados de su fe, no se han echado atrás, ni se han dejado derrumbar por la enfermedad, sino que han mantenido su vida con gratitud, aprovechándola con valentía y solidaridad para con los necesitados de valores; otros han preferido morir con tal de alumbrar una vida que siempre es asistida por la providencia; otros, impedidos para los trabajos, se han entregado a la oración ante el sagrario, mientras intentaban sofocar las llamas en una casa vecina a la suya; tantos otros, llegados a situaciones de martirio, eligieron morir de cara a los verdugos para bendecirlos.

Nuestra oración es válida también para los que provocaron muertes, aun de sus hijos no nacidos, de sus padres ancianos y desvalidos, de cualquier homicidio por motivo de odio, venganza, robos, guerras y ambiciones. Hasta el punto final de sus desenlaces tuvieron semejantes desdichados el rostro de Dios junto a ellos, suplicándoles el arrepentimiento, la retractación y la conversión. Dios perdona a quien, arrepentido de verdad, se confiesa culpable. Pero, borrada la culpa, permanece la pena que, en nuestras manos, está aliviarla mediante el acto más sublime de caridad, cual es la oración por semejantes hijos de Dios y hermanos nuestros.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Fieles difuntos
Memoria litúrgica, 2 de noviembre...

domingo, 1 de noviembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar diciéndoles:
«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente:
«¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo:
«Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:
«Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí:
«Señor mío, tú lo sabrás».

Él me respondió:
«Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

Salmo

Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo»


Los diversos grados de la perfección

La Escritura llama a nuestro libre arbitrio a diferentes grados de perfección, según el estado y la medida de cada alma en particular. Todas las almas no tienen la misma virtud, ni la misma voluntad, ni el mismo fervor. La palabra divina establece, por así decirlo, grados y medidas diversos en la perfección. Tenemos una marca que se evidencia en la variedad de las bienaventuranzas evangélicas. ¡Felices a los que pertenece el Reino de los cielos, felices los que poseerán la tierra, felices los que serán consolados, felices los que serán saciados! Pensamos, sin embargo, que hay diferencia entre habitar los cielos y poseer la tierra, cualquiera que ella sea. Hay diferencia entre el consuelo y la plenitud y saciedad de la justicia. La distancia es grande entre recibir misericordia y gozar de la muy gloriosa visión de Dios: “Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, y cada uno tiene su propio resplandor: uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, y aun las estrellas difieren unas de otras por su resplandor. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles” (1 Cor 15,40-42). (…) Lo ven entonces, la perfección comporta diferentes grados. (…) En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones” (Jn 14,2), dice el Salvador. Los otros astros brillan en el cielo, sin embargo, hay mucha distancia entre el resplandor del sol, de la luna, de Venus y de las otras estrellas.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Fiesta de Todos los Santos
Solemnidad litúrgica. 1 de noviembre ...

viernes, 30 de octubre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 18b-26

Hermanos:
De la manera que sea, con hipocresía o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro, y seguiré alegrándome. Porque sé que esto será para mi bien gracias a vuestras oraciones y a la ayuda del Espíritu de Jesucristo. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso me veré defraudado, al contrario, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte.
Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.
Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para vuestro progreso en la alegría y en la fe, de modo que el orgullo que en Cristo Jesús sentís rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.

Salmo de hoy

Salmo 41, 2.3. 5bcd R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo.

Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?. R/.

Recuerdo cómo marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 1. 7-11

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros
puestos, les decía una parábola:
«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:
«Cédele el puesto a este”.
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:
“Amigo, sube más arriba”.
Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

El servicio como misión

Emotiva resulta esta confesión de Pablo: mi vivir es Cristo y la muerte será un lucro. No eran “palabras bonitas”. Está en la cárcel y sabe que pueden sacarle de allí para ser ejecutado. La muerte le llevaría con quien ama y sería más cómodo. Pero quedarse puede facilitar más la difusión del mensaje. Como san Martín de Tours se pone en manos de Dios: “Señor, si todavía me necesita tu pueblo, no me niego a seguir trabajando”.

“Mi vivir es Cristo”, ¿quién puede sentirse tan identificado? El amor a Cristo, al trabajo y el servicio fraternal son las pistas por donde se desliza toda vida según Dios.

La sencillez como virtud evangélica

Como todos nosotros, Jesús experimentó la tentación de escoger el primer puesto. Lo cuentan los relatos de sus tentaciones. Pero venció la tentación: huyo cuando la multitud quiso proclamarlo rey. Más aún: Se vació de sí mismo, tomando la forma de esclavo, dice san Pablo. Lo hizo por amor, para estar más cerca de todos y cada uno de nosotros. Y por eso fue exaltado. En Primer lugar, exaltado por el Padre, que lo sentó a su derecha por encima de todo poder y de toda criatura. Pero también ante toda la humanidad. ¿Qué personaje histórico tiene tantos seguidores como Jesús, veinte siglos después de su muerte?

Como nos dice hoy Jesús, el reino de Dios tiene unos criterios de grandeza completamente distintos a los del mundo. Todo el que se enaltece será humillado y todo el que se humilla será enaltecido. En el reino de Dios, los dos criterios de auténtica grandeza son el servicio y el amor. El servicio y el amor no se ponen en el primer puesto, sino en el último. Pero ¿qué duda cabe de que son lo más grande que hay en la vida de Dios y de los seres humanos?

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Alonso Rodríguez, Santo
Religioso, 31 de octubre ...

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 1-11

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Gracia y la paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios cada vez que os recuerdo; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una esta buena obra, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo en el corazón, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís mi gracia. Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús. Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

Salmo de hoy

Salmo 110, 1b-2. 3-4. 5-6 R/. Grandes son las obras del Señor

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R/.

Esplendor y belleza son su obra,
su justicia dura por siempre.
Ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente. R/.

Él da alimento a los que lo temen recordando siempre su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 1-6

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y fariseos:
«¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo:
«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida, aunque en día de sábado? ».
Y no pudieron replicar a esto.

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría"

Esa frase de san Pablo en la primera lectura, casi puede pasar casi desapercibida y, sin embargo, dice mucho. Pablo comienza la carta a los Filipenses dando gracias. No empieza señalando lo que falta, corrigiendo defectos o recordando obligaciones. Empieza agradeciendo a Dios la vida de aquellos hombres y mujeres con los que ha compartido el Evangelio.

No es poca cosa. Porque con frecuencia nos resulta más fácil descubrir lo que falta en los demás que reconocer lo que Dios ya está haciendo en ellos. También en nuestras familias y comunidades podemos acostumbrarnos tanto unos a otros que terminamos viendo antes los defectos que los dones, lo que nos molesta que lo que agradecemos, lo que debería cambiar que todo aquello que merece ser reconocido.

Pablo, en cambio, sabe mirar de otra manera: «El que ha inaugurado entre vosotros esta buena obra, la llevará adelante». Es una invitación a confiar en los procesos. Dios todavía está trabajando en cada persona. Ninguno de nosotros está terminado. Y quizá una de las formas más hermosas de vivir unidos sea permitir que Dios continúe trabajando en el otro sin pretender hacer nosotros su trabajo.

"¿Es lícito curar en sábado?"

El Evangelio nos coloca ante otra manera de mirar. Jesús está comiendo en casa de uno de los principales fariseos y san Lucas señala un detalle significativo: «Ellos lo estaban espiando». También ellos miran, pero su mirada es completamente distinta. No miran para descubrir el bien, sino para encontrar un error.

Y aparece delante de Jesús un hombre enfermo. Entonces Jesús pregunta: «¿Es lícito curar los sábados o no?». Ellos callan.

La pregunta parece referirse al sábado, pero en realidad va mucho más lejos. Jesús está preguntando qué ocupa el centro de nuestra vida: la norma o la persona; el cumplimiento o la misericordia; aquello que siempre hemos hecho o la necesidad concreta de quien tenemos delante.

Jesús no desprecia la Ley. Lo que rechaza es una interpretación de la Ley que impida hacer el bien. Por eso toma al enfermo, lo cura y lo despide.

Hay situaciones en las que nosotros también podemos tener perfectamente claras las normas y, sin embargo, no saber qué necesita la persona que tenemos al lado. Podemos cumplir horarios, organizar nuestras casas, mantener nuestras costumbres y hacer correctamente nuestras tareas y, al mismo tiempo, pasar junto a alguien que necesita ser escuchado, acompañado o simplemente tratado con un poco más de delicadeza.

A veces esperamos una ocasión extraordinaria para vivir la caridad cuando la mayor parte de la caridad se juega en cosas pequeñas: en cómo respondemos, cómo escuchamos, cómo hablamos de alguien cuando no está presente, cómo acogemos sus limitaciones, cómo interpretamos sus errores.

 

Para la reflexión

El salmo de hoy proclama: «Grandes son las obras del Señor». Quizá necesitamos recuperar la capacidad de descubrir esas obras de Dios que suceden discretamente a nuestro alrededor. También las que Dios realiza en nuestros cercanos.

Pablo mira a su comunidad y da gracias. Los fariseos miran a Jesús y espían. Son dos maneras muy distintas de mirar.

Podríamos preguntarnos hoy sencillamente: ¿cómo miro yo a las personas con las que vivo o trabajo? ¿Con una mirada que agradece y espera, o con una mirada que controla y juzga?

Porque probablemente una comunidad empieza a cambiar no cuando todas sus integrantes son mejores, sino cuando aprendemos a mirarnos de otra manera. Y Pablo nos recuerda algo fundamental: Dios todavía no ha terminado su obra en ninguno de nosotros