jueves, 12 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 11, 4-13

Cuando el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses y su corazón no fue por entero del Señor, su Dios, como lo había sido el corazón de David, su padre.

Salomón iba en pos de Astarté, diosa de los sidonios, y de Milcón, abominación de los amonitas.

Salomón hizo lo malo a los ojos de Señor, no manteniéndose del todo al lado del Señor como David, su padre.

Edificó Salomón por entonces un altar a Camós, abominación de Moab, sobre el monte que está frente a Jerusalén, y otro a Milcón, abominación de los amonitas.

Lo mismo hizo con todas sus mujeres extranjeras que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses. Y se enojó el Señor contra Salomón, por haber desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, dándole instrucciones sobre este asunto: que no fuera en pos de otros dioses.

Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado. El Señor dijo a Salomón:
«Por haber portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo. No lo haré mientras vivas, en consideración a tu padre David; se lo arrancaré de la mano a tu hijo. Y ni siquiera le arrancaré todo el reino; dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, mi ciudad elegida».

Salmo de hoy

Salmo 105, 3-4. 35-36. 37 y 40 R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo,
visítame con tu salvación. R/.

Emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres;
adoraron sus ídolos
y cayeron en sus lazos. R/.

Inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.

Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.

Él le dijo:
«Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

Pero ella replicó:
«Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

Él le contestó:
«Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"Se enojó el Señor contra Salomón"

El Rey Salomón fue fiel al Señor,  hizo obras grandes para Gloria Suya, empeñó su vida y... cuando era 'viejo' sucumbió a la concupiscencia, se desvió hacia otros dioses paganos...
Cuando somos jóvenes nos ayuda el entusiasmo, el tener fuerzas, el deseo ardiente... pero llega la debilidad, el cansancio, la limitación y nos deja un punto flaco, por tanto, necesitamos una cautela especial,  una oración insistente sobre la PERSEVERANCIA final; ahora se comprende la insistencia de los -as hermanos mayores, cuando podemos pensar que ya está todo hecho.

"Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo"

El hombre sensato y creyente vuelve la vista y el corazón a Dios, lo único que puede restaurar...el Corazón de Cristo está siempre dispuesto; queda nuestra pobreza - bajada - vuelta, el creyente sabe y ha de reconocer a Dios el Grande y Misericordioso cuando volvemos la mirada. Volvernos a Él es nuestra única y necesaria aportación.

"Deja que se sacien primero los hijos"

Jesús va a la región de los que no le reconocen y tampoco quiere hacerse notar, pero se enteran y su presencia suscitará en sus "enemigos" insultos y desprecios, porque están satisfechos o quizás porque tienen miedo de desestabilizar su vida. Aún son ricos de sus pensamientos y eso les hace rechazar a Cristo.

La mujer del pasaje en cambio, era pobre, absolutamente necesitada, impotente ante su realidad, llena de problemas, angustias y necesidades, por eso fue a buscarlo y se echó a sus pies.

El postrarse no se debe a ideas o razones. Acercarse a Cristo procede del amor más puro, del deseo absoluto del bien para quien amas de verdad, en este caso una hija. Procede de experimentar la total impotencia y "conocer" al que lo puede todo. Ahí llega el creer.

¿Es interés? ¡Más bien es instinto y Gracia! 

Era una mujer pagana y aún así le rogaba. La primera respuesta de Cristo es de rechazo: "deja que se sacien primero los hijos"... los de mi Reino, los que me reconocen... pero a la mujer no le importa la respuesta, la humillación, el improperio indirecto, porque en ella puede más el amor a su hija. Nada puede frenar al corazón que necesita y que no tiene nada que perder, porque está en juego lo que más quiere. Ante eso, lo demás pierde fuerza.

Con mirada de fe, también de eso se vale la Providencia que nos guía y va conduciendo a que se haga en nosotros la Voluntad de Dios. Es la Gracia, la Presencia de Cristo vivo, la que nos hace contestar sorprendentemente confiados: "también los perros comen las migajas..."

¡Admirable palabras y reacción de Cristo ante esta mujer creyente! Es esa "fe" la que que le "obliga" a sanar a la hija, como Él mismo prometió: "el que crea con fuerza, hará mover una montaña". Y la fe de esta mujer conmovió al mismo Cristo.

 

¿Qué nos pasa? ¿Cómo son nuestros deseos y nuestro amor? Estamos apresados y nos mantenemos ahí, esperando... ¿qué?  

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Melecio de Antioquía, Santo
Obispo, 12 de febrero ...

miércoles, 11 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 10, 1-10

En aquellos días, la reina de Saba oyó la fama de Salomón, en honor del nombre del Señor y vino a ponerlo a prueba con enigmas.

Llegó a Jerusalén con una gran fuerza de camellos portando perfumes, oro en cantidad y piedras preciosas.

Ante Salomón se presentó para plantearle cuanto había ideado. El rey resolvió sus preguntas todas; pues no había cuestión tan arcana que él no pudiese desvelar. Cuando la reina de Saba percibió la sabiduría de Salomón, el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las residencias de sus servidores, el porte y vestimenta de sus ministros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó sin respiración y dijo al rey:
«Era verdad cuanto oí en mi tierra acerca de tus enigmas y tu sabiduría. No daba crédito a lo que se decía, pero ahora he venido y mis propios ojos, lo han visto. ¡Ni la mitad me narraron! Tu conocimiento y prosperidad superan con mucho las noticias que yo escuché. Dichosas tus mujeres, dichosos estos servidores tuyos siempre en tu presencia escuchando tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha situado en el trono de Israel. Pues, por el amor eterno del Señor a Israel, te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia».

Ofreció al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de esencias perfumadas y piedras preciosas. Jamás llegaron en tal abundancia perfumes como los que la reina de Saba dio a Salomón.

Salmo de hoy

Salmo 36, 5-6. 30-31. 39-40 R/. La boca del justo expone la sabiduría

Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho como el mediodía. R/.

La boca del justo expone la sabiduría,
su lengua explica el derecho;
porque lleva en el corazón la ley de su Dios,
y sus pasos no vacilan. R/.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 14-23

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

Él les dijo:
«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina» (Con esto declaraba puros todos los alimentos).

Y siguió:
«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

Jesús, el Señor, nos advierte de una tentación

La tentación de la que Jesús, el Señor, nos advierte es el fariseísmo. Creer que la bondad radica en el cumplimiento exacto de tradiciones que no siempre alientan la paz y la convivencia. Jesús, el Señor, no negó el cumplimiento de las tradiciones de su pueblo, pero sí supo discernir aquello que provenía de lo puramente humano.

No se trata de poner la perfección en lo exterior; por el cumplimiento de normas y mandatos exteriores no nos garantizamos la presencia de Dios en nuestras vidas. Esta tentación del fariseísmo se ha extendido a lo largo de la historia y como un torrente en crecida ha invadido nuestro actuar y, quizá en algunos momentos, también nuestro ser.

En el mundo de las apariencias, esta tentación consiste en pensar que el Espíritu de Dios se puede encerrar en cumplimientos que nos alejan de la realidad, de un mundo falto de esperanza y reseco de solidaridad. Lo exterior nos puede ayudar a sentirnos más cercanos a los que más nos necesitan, pero por si solo no puede nada, necesita la fuerza del Espíritu de Dios, que es un Espíritu de libertad.

Jesús, el Señor, nos señala un camino a seguir

Este es el camino a seguir que Jesús, el Señor, nos señala: un Espíritu de libertad y para la libertad. Este Espíritu, el Espíritu de Dios, es el único capaz de liberarnos radicalmente de todo aquello que nace de dentro y que nos conduce a nuestros egoísmos personales y sociales.

Jesús, el Señor, nos marca un camino de libertad interior, es la única manera de liberarnos de las ataduras de aquellos que, en su rigidez, solo indican caminos de cumplimiento. La libertad del Espíritu, cuando es fruto del amor de Dios, se convierte en vida auténtica y esperanza desbordada en aquellos que pensaban que con solo aferrarse a las tradiciones podían tener a Dios de su parte.

Un Espíritu de libertad nos motiva desde dentro, no dejando lugar a aquellas maldades que se esfuerzan en crecer, como malas hierbas, en nuestros corazones. Un Espíritu de libertad es fuerza intensa para soportar lo que, desde dentro, nos puede provocar dolor y sufrimientos; es una esperanza, sin medida, en medio de nuestras debilidades y fragilidades, es el horizonte donde se sitúa el actuar de Jesús, el Señor.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Nuestra Señora de Lourdes
Memoria Litúrgica, 11 de febrero ...

martes, 10 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30

En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:
«Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón.

¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!

Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: “Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaría que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar. Escucha tú, desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona».

Salmo de hoy

Salmo 83, 3. 4. 5 y 10. 11 R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!

Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R/.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro,
mira el rostro de tu Ungido. R/.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 1-13

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos". Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“¿Es posible que Dios habite en la tierra?”

Este fragmento del primer Libro de los Reyes, nos presenta el relato de la consagración del Templo que Salomón había construido al Señor. Se traslada el Arca de la Alianza que contiene las tablas de la ley, desde la tienda llamada del encuentro, que había levantado el rey David, al magnífico Templo en el que no se habían escatimado materiales de calidad y ornamentación muy rica.

El rey Salomón que había sucedido a su padre David al frente del pueblo de Israel, estaba consolidando y organizando todas la conquistas realizadas y, al mismo tiempo, construye el Templo que su padre había prometido hacer al “Nombre de Dios”, expresión que en el lenguaje de la época venía a significar verdaderamente a la persona y la representa, donde está el “Nombre de Yahvé” está Dios presente de una manera muy especial, pero no exclusiva.

Se crea un paralelismo entre la Alianza que Dios realizó con el pueblo en el Sinaí, y la promesa que Dios hizo a David que su reino y su casa perduraría, por lo que Salomón reconoce la fe en Yahvé como único Dios, y confía en que el pueblo de Israel cumplirá su compromiso con Dios.

Reconoce la magnificencia de Dios, que en su inmensa grandeza pueda habitar simplemente en el Templo, pues ni en los cielos ni en la tierra cabe Dios, pero le implora que dirija su mirada hacia él y hacia el pueblo que suplica, para que proteja al templo que quiso para que residiera su Nombre, y proteja al pueblo que le implora su ayuda.

El salmo 83 es un canto a la magnificencia de Dios. Alabando la morada del Señor, deseando gozar de su presencia pues “vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.

Hoy la Iglesia celebra la memoria de Santa Escolástica, hermana gemela de San Benito de Nursia, que como él se inclina hacia la vida monástica y, siguiendo el ejemplo de su hermano, fundó un monasterio en Piumarola, cerca de Montecasino, del que fue abadesa, y llevó una vida ejemplar entregada a la oración y al estudio de la Palabra de Dios.

“Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres”

Jesús al ser increpado por los fariseos, porque sus discípulos no guardaban los preceptos de lavarse las manos antes de comer, y otras similares, les recrimina por fijarse más en las apariencias externas que respetar los fundamentos de la ley, que había sido desvirtuada al asociar a la misma una enorme cantidad de preceptos humanos.

Es verdad que muchos de estos preceptos tenían como fin el prevenir frente a enfermedades contagiosas, aunque la gran mayoría lo ignoraban, pero a los fariseos poco les importaba las distintas situaciones humanas, su objetivo último era el cumplimiento de la ley y, fundamentalmente, si la interpretación de la misma redundaba a favor suyo.

Jesús les pone un ejemplo incontestable, y es que los preceptos eximen de la ayuda a los padres ancianos, si los bienes con los que iban a ayudarles los declaraban como “corbán”, es decir, ofrenda al templo, con lo que el mandamiento de honrar a los padres, quedaba eximido por la donación al templo.

Desgraciadamente, no se tratan de problemas ancestrales, hoy en día se sigue dando más importancia a la forma externa que al núcleo de nuestra fe, y sobre todo si con esto se mantienen los privilegios de unos pocos.

Jesús nos está animando continuamente a mantenernos firmes en lo realmente importante, el amor a Dios y al prójimo, y olvidarnos un poco de todo lo accesorio.

 


¿Nos mantenemos firmes en nuestra fe, o tenemos una fe de quita y pon? ¿Le damos más importancia a la forma externa, o lo que nos importa realmente es el fondo de nuestras convicciones?

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Escolástica, Santa
Memoria Litúrgica, 10 de febrero...

lunes, 9 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 8, 1-7. 9-13

En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion. En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de Etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.

El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.

Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Asca, cubriendo el Asca y sus varales.

No había en el Asca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.

Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.

Dijo entonces Salomón:
«El Señor puso el sol en los cielos,
mas ha decidido habitar en densa nube.
He querido erigirte una casa para morada tuya,
un lugar donde habites para siempre».

Salmo de hoy

Salmo 131 R/. ¡Levántate, Señor, ven a tu mansión!

Oímos que estaba en Efratá,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de justicia,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 53-56

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

Dios inmenso y Dios cercano

La auténtica experiencia religiosa del ser humano consiste en situarse ante un Dios que es inmenso, inabarcable, misterioso y eterno (si no, no sería Dios) y que, a la vez, es cercano, asequible, garantía del sentido de su vida, luz para su camino vital, meta absolutamente deseable, porque es capaz de dar la felicidad completa y sin fin, (de lo contrario no sería MI Dios).

Unir esa transcendencia y esa cercanía del Ser “más superior de todo lo que puedo concebir como mi superior, y simultáneamente, Aquel que es lo más íntimo de mi propia intimidad”, como explicaba san Agustín, es entrar en el misterio de lo fascinante y tremendo en que consiste la vivencia clave del ser creyente.

En la lectura de hoy, en la que se recuerda la consagración del Templo de Salomón en Jerusalén, se exponen bien esos dos aspectos: la nube que lo llena es símbolo de que Dios es Dios y la concreción del Arca dentro del Templo, señal de su cercanía misericordiosa. Y también se indican tanto el protagonismo de Dios, “El Señor ha decidido habitar en la nube oscura”, como el necesario protagonismo del pueblo, representado por Salomón: “Sí, yo te he construido la casa de tu Señorío, un lugar donde habitarás siempre”. La finalidad buscada por estos dos protagonistas, el divino y el humano, es la alianza, la cercanía, el amor fiel: "Un lugar donde habitarás para siempre".

Para nosotros no es fácil vivir en esa tensión entre transcendencia e inmanencia, entre Dios y nuestro mundo. Tendemos a separarlos. O una imagen de Dios que es simple proyección de nuestros sueños de omnipotencia, un Dios mágico e infantilizador, o, en el otro extremo, un hombre autosuficiente, cerrado en sí mismo, narcisista, que termina devorado por los límites que tiene (dolor, angustia, muerte, fracasos) y que hace tener a los demás (injusticia, guerras, violencia, desamor).

Límites que, si los vive en Dios y según Dios, se superan con la dinámica del Reino de Jesús: Dios como Padre, nosotros como hijos y hermanos, con el Espíritu que nos hace comunidad que busca y obra la justica y la paz y así, con Cristo, vence a la muerte.

En el año 587 antes de Cristo, el templo de Salomón, fue destruido y se perdió el Arca de la Alianza, los dos símbolos de la presencia generosa de Dios con su pueblo. ¿Se rompió esa unión de Yahveh con la humanidad? El pueblo había sido infiel, pero Dios mismo se va con ellos al destierro, compartiendo su suerte, sus dolores, sus crisis de fe, sus esperanzas (Ez 11, 22-24) y, con ellos, retornará a Jerusalén (Ez 43, 1-12).

Jesús: Dios con nosotros

Jesús nos muestra en el evangelio de hoy, que es uno de los sumarios-resúmenes de su actividad, cómo camina para encontrarse con las personas, para curarlas, para hacerse tocar y, a través de ese toque que une la concreción del cuerpo con la fe, se produzca la relación íntima que sana y da futuro.

Es curioso que este texto en el que Jesús y su acción es tan concreta y corporal, venga detrás del texto en que se habla de Jesús caminando sobre las aguas en medio de la tormenta del lago que amenaza a los discípulos.

En ese momento, dice el evangelio: “ellos, viéndole caminar sobre las aguas creyeron que era un fantasma y comenzaron a gritar” (Mc 6, 49).

Creyeron que era un fantasma, algo no real, fruto de la imaginación y del miedo. Esta es una tentación que nos amenaza a todos los creyentes. En medio de las dificultades, pensar que la fe, el Reino, Dios mismo, son unos fantasmas inútiles construidos por nuestros terrores y sueños.

La respuesta de Jesús es reveladora: “Animo, yo soy, no temáis” (Mc 6, 50). La causa para que venzan el miedo es el ánimo que les transmite. Y la fuente de ese ánimo es que él es el “Yo soy”, el misterioso nombre de Yahveh revelado a Moisés.

Dios con nosotros, Dios hecho carne, palpable, en una corporalidad que se continúa en los sacramentos. Dios hacia nosotros, a mi encuentro. Nunca Dios contra mí, contra nosotros, ni siquiera indiferente a mí, a nosotros.

Su cercanía y seguimiento no son, pues, fantasías, Son, de hecho, un realismo animoso y curativo.

 

 

En mi experiencia de Dios ¿uno la vivencia de su trascendencia: adoración alabanza, acción de gracias, conocimiento de él por la Escritura… con la inmanencia: Dios en mi corazón, en el hermano, en la sociedad, la Iglesia, la historia con sus gozos y esperanzas?

¿Me dejo tocar sanadoramente por Cristo (ahora resucitado) a través de los sacramentos y de la carne doliente de mi prójimo?

¿Soy, a imagen de Cristo y en su seguimiento, alguien que se acerca y cuida? ¿O voy por la vida “de fantasma?