miércoles, 26 de agosto de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-9

Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes nuestro hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados por Jesucristo, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: a vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús; pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo, de modo que no carecéis de ningún don gratuito, mientras aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
Él os mantendrá firmes hasta el final, para que seáis irreprensibles el día de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Salmo de hoy

Salmo 144, 2-3. 4-5. 6-7 R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Señor.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tu justicia. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 24, 42-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene e! ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“En vosotros se ha probado el testimonio de Cristo”

Esta lectura es un llamamiento a la esperanza, un agradecimiento de Pablo al Señor por todos los cristianos que han creído en la Buena Noticia. Primeramente los llama santos, porque han invocado el nombre de Jesucristo y han creído en Él.

Hermanos, esto es una gran alegría para nosotros, cristianos de hoy, en medio de un mundo hostil, lleno de heridas y ausencia de fe. Pocos aspiramos a una verdadera santidad porque pensamos que es necesaria la perfección, miramos en nuestro corazón y tantas veces experimentamos nuestras propias debilidades, nos parece inalcanzable ser santos. Pero san Pablo dice, que no es santo aquel que es perfecto en virtudes y obras, es más sencillo, santo es aquel que invoca el nombre de Cristo con fe y camina fiándose de Dios y su promesa. Si experimentas hoy tu pobreza, si ves que tus límites te impiden caminar…no temas, ¡aún puedes ser santo! Porque es así como Dios revela sus misterios, a los pequeños y humildes de corazón que esperan con amor la salvación.

Hoy te invito a que con el salmista, proclames las grandezas de Dios en tu vida, que narres al mundo sus grandes acciones a través de tu historia. Alaba al Señor día tras día, aun cuando tu entorno sea difícil, aún cuando las pruebas de la vida intenten ahogar tu alegría, no dejes que las dificultades apaguen el fuego vivo del amor que Dios ha puesto en ti. Haz memoria de Jesucristo, detente un rato a lo largo de este día y da gracias al Señor por la historia de amor que está haciendo contigo.

“Estad también vosotros preparados”

El Evangelio de hoy nos llama a estar en vela. Esto no significa que el cristiano tenga que vivir siempre alerta, como en tensión, a la espera de la venida del Señor como un castigo o un juicio implacable. Estar en vela significa tener el corazón bien dispuesto, abierto al encuentro con el Amado que espera ser acogido. No sabemos ni el día ni la hora en que llegará el Señor, por eso, hemos de pasar por este mundo dejando huellas de amor, Dios no nos pide alcanzar metas casi imposibles, no nos pide vivir siempre acelerados tratando de hacer mil cosas y llegar a todo, sólo nos pide permanecer, perseverar con amor hasta su venida. El amor es paciente, espera contra toda esperanza y alumbra la oscuridad de quienes están a su alrededor. Alumbra y abre caminos allí donde sólo parecía haber muerte.

¿Cómo estás viviendo hoy tu vida? ¿Eres consciente que se te ha regalado un día más para vivir el Evangelio y transmitirlo al mundo? ¿Qué haces con los dones que Dios te ha entregado? ¿Te estás reservando algo de tu vida para no dárselo a los demás por miedo?

El cristiano que se fía completamente de su Dios y Padre, conoce su interior y sabe que no es merecedor de tantas gracias, que todo le ha sido dado por amor. Vive el día de hoy como si supieras con certeza que hoy vendrá el Hijo del Hombre. ¿Qué encontrará en tu vida? Por muchas cosas que hagamos, por muy buenas que sean nuestras intenciones y nuestros cansancios…lo importante es que el Señor cuando venga, nos encuentre en vela, con la lámpara del amor encendida y bien preparada para entregar esa luz al mundo y reflejar en otros corazones el amor que Dios nos tiene. ¡Ánimo hermanos! Que esta Palabra nos de alegría porque Cristo nos quiere vivos, nos quiere alegres en la esperanza y perseverantes en la caridad.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Mónica, Santa
Memoria Litúrgica, 27 de agosto ...

martes, 25 de agosto de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 3, 6-10. 16-18

En nombre del Señor Jesucristo, os mandamos, hermanos, que os apartéis de todo hermano que lleve una vida desordenada y no conforme con la tradición que recibió de nosotros.

Ya sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, no comimos de balde el pan de nadie, sino que con cansancio y fatiga, día y noche, trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de vosotros. No porque no tuviéramos derecho, sino para daros en nosotros un modelo que imitar.

Además, cuando estábamos entre vosotros, os mandábamos que si alguno no quiere trabajar, que no coma.

Que el mismo Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros.

El saludo va de mi mano, Pablo; esta es la contraseña en toda carta; esta es mi letra.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros.

Salmo de hoy

Salmo 127, 1bc-2. 4-5 R/. Dichosos los que temen al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo:

«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas!" Con esto atestiguáis en vuestra contra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"El mismo Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar"

Hemos comenzado rogando a Dios que nos inspire el amor a sus preceptos y la esperanza en sus promesas, de modo que, en medio de las dificultades, estemos firmes en la verdadera alegría. Para ello, acogiendo las enseñanzas que él nos ofrece como camino que conduce a la vida en plenitud, se consolide nuestra esperanza y con su gracia resolvamos los problemas.

Centrados en la comunión con el Señor, tomándolo a él como origen y fuente de la paz, nos desea el apóstol que la recibamos de Dios, siempre y en todo lugar. Considerando este deseo, abrirnos en la diversidad de situaciones que nos toque vivir, sin importar el lugar, pues Dios lo llena e invade todo y nada queda al margen de su mirada y de su amor.

Un solemne mandato da el apóstol a los de Tesalónica. En el nombre del Señor Jesucristo, por lo tanto, de parte del Señor. Y cuál es el mandato: “que os apartéis de todo hermano que lleve una vida desordenada…” Escuchando esta enseñanza que San Pablo ofrece, conviene no precipitarse, ni en las condenas y tampoco en las exclusiones. Suelen ser fruto de precipitación de juicio, pero, sobre todo, teniendo presente el mandato del Señor sobre la corrección fraterna.

Pablo, en los primeros versículos de este capítulo proclamado hoy, señala el desorden al que se refiere a renglón seguido. Ciertamente no hay que seguir esos comportamientos, pero el mismo Señor ha colocado a cada bautizado en medio del mundo, como luz que alumbra. Y esa luz es Jesucristo mismo. El testimonio del seguimiento e identificación con Jesucristo, es el camino para ofrecer al que, dice Pablo, lleva una vida desordenada, para colocar ante él una oportunidad de parte de Dios.

"Vivir conforme al Evangelio recibido"

Lo que se nos ha anunciado, el Reino de Dios su justicia, es lo que motiva la conversión y el ponerse en camino de conversión. Para ofrecer un horizonte diferente al que ofrece el mundo, hay que estar bien fundamentados en la roca, que es Cristo, para que, cumpliendo el mandato del Señor, evangelicemos el mundo, porque no se trata de escapar de él, como en un ¡sálvese quien pueda!, dejando a los otros atrás, porque ese no es el ejemplo que nos ha dejado el Señor.

Hay que enseñar esté género de vida. Pablo habla de la tradición que ha transmitido. Ha enseñado con el testimonio de su vida cómo es el seguimiento del Señor. Y esta comunión con él ha de traspasar toda la existencia, cambiándola, no de cualquier modo, sino imitando a Dios como hijos queridos. La Iglesia tiene claro que se condena el pecado no al pecador, porque El siempre nos ha amado primero, siendo injustos y pecadores. Y como León XIV acaba de decir en centro penitenciario Brians 1: “Todo ser humano es “digno” por el mero hecho de “haber sido querido, creado y amado por Dios” (cf. Magnifica humanitas, 52). No existe, pues, ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada. Es una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”.

"Dichosos los que temen al Señor"

No se trata de miedo, sino de amor. El que ama procura evitar todo aquello que hiere al otro y en el caso de Dios, teme ofenderle. El amor es que procura evitar todo aquello que menoscaba la comunión en el amor. Es la máxima expresión de la permanencia en Dios. Sintonía de pensamiento y de sentimiento, que van más allá de lo que soñamos nosotros. Dios siempre va y ve más allá.

"¡Ay de vosotros…!"

Estas exclamaciones de Jesús nos deben alertar, pues son una llamada a revisar posiciones y disposiciones. Alerta sobre la apariencia, una tentación tan humana y que zancadillea a los bautizados de manera especial. Por fuera buena apariencia ¿y el interior qué? Nos llama el Señor a revisar las actitudes y ser misericordiosos. La dureza de corazón; la insensibilidad espiritual y social; la indiferencia piadosa… ¿qué abunda en el corazón? Pues de allí se desborda y empapa la existencia y nuestro mundo de relaciones.

Tenemos mucho que considerar en la intimidad de cada uno. Pienso que los discursos y homilías de León XIV en su reciente visita a España nos pueden ayudar a todos en todas las latitudes.

 

¿Dónde estoy yo? ¿Con quién estoy yo?

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Junípero Serra, Santo
Presbítero, 26 de agosto ...

lunes, 24 de agosto de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 1-3a. 14-17

Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra, como si el día del Señor estuviera encima. Que nadie en modo alguno os engañe.

Dios os llamó por medio de nuestro Evangelio para que lleguéis a adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.

Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha regalado un consuelo eterno y una esperanza dichosa, consuele vuestros corazones y os dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas.

Salmo de hoy

Salmo 95, 10. 11-12a. 12b-13 R/. Llega el Señor a regir la tierra.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos. R/.

Aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo:

«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!

Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Ojo con las falsas verdades”

“No os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra” Así advierte San Pablo a los tesalonicenses de un mal que en nuestros días está de rabiosa actualidad: las falsas noticias, los rumores que corren por las redes sociales, las falsas informaciones que tanto daño hacen a la sociedad.

Nunca hemos tenido tanto acceso a la información como hoy. En nuestras manos tenemos todo un mundo de medios de comunicación, redes sociales, páginas de información, acceso a webs infinitas de todo tipo, pero no nos engañemos: no es oro todo lo que reluce. En el mundo de Internet no todo es verdad, no todo es información veraz. Hay multitud de informaciones que, con distintas intenciones, propagan mentiras que por repetidas pueden parecer verdades. Es muy importante saber seleccionar donde nos informamos para no caer en el error. San Pablo dice en su carta que no se alarmen por falsas noticias, que vayan a la fuente, a lo que los Apóstoles les han enseñado, a lo que dicen los Evangelios, a sus cartas, a sus palabras. Pues nosotros hoy debemos hacer lo mismo: no creer todo lo que nos entra en nuestros teléfonos móviles, en nuestros ordenadores. Debemos ser muy exigentes a la hora de elegir qué leemos y donde lo leemos. Webs oficiales de la Iglesia, páginas fiables de espiritualidad y sobre todo huir de sensacionalismos y alarmas que solo buscan confundir y hacer daño.

Las palabras de San Pablo son tan actuales que parecen escritas hoy mismo. Una vez más comprobamos que la Sagrada Escritura no tiene tiempo, es eterna.

“Limpios por dentro, alegres por fuera”

Una vez más Cristo destapa ante los fariseos su realidad: cumplen las normas, pero desatienden lo importante: la justicia, la misericordia, la lealtad a Dios. A los ojos de los demás son perfectos, cumplidores de la ley, escrupulosos; pero a los ojos del Señor no lo son. Jesús los compara a una copa limpia por fuera, pero sucia por dentro, en otras ocasiones les llamará “sepulcros blanqueados” ¿Y de qué sirve el aparentar una cosa si luego somos otra muy distinta? ¿A quién pretendemos engañar?

Hay que cumplir la ley, no hay que desatender las obligaciones, pero nunca debemos olvidar que lo importante son las cosas del alma. De nada me servirá ir a misa todos los días si estoy peleado con mi hermano. Poco me aprovechará darme golpes de pecho si soy injusto con mi vecino. Nuestros actos externos deben ser reflejo de nuestro interior, tiene que haber unidad entre lo que somos y lo que los demás ven de nosotros.

Si nuestra copa está limpia por dentro también lo estará por fuera, es decir: si nuestro corazón está con Dios, no nos costará ningún trabajo cumplir con las leyes. Y si practicamos la misericordia con los demás brillaremos sin darnos cuenta. Si somos leales con Dios todo lo demás nos vendrá dado sin esfuerzo. No podemos pretender engañarnos a nosotros mismos diciéndonos “voy a misa, hago ayunos, doy limosnas, cumplo con lo que me mandan” y luego guardar rencor con el prójimo, estar vacío por dentro.

Hagamos examen de conciencia, miremos a nuestro interior, “limpiemos” nuestro plato y nuestra copa por dentro y así nos podremos sentar a la mesa del Señor con la alegría del que tiene una conciencia limpia, y pone el amor a Dios y al prójimo por encima de todas las cosas.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Luis IX, Santo
Memoria Litúrgica, 25 de agosto ...