sábado, 27 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de las Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19

Ha destruido el Señor, sin piedad,
todas las moradas de Jacob;
ha destrozado, lleno de cólera,
las fortalezas de la hija de Judá;
echó por tierra y profanó
el reino y a sus príncipes.
Se sientan silenciosos en el suelo
los ancianos de la hija de Sion;
cubren de polvo su cabeza
y se ciñen con saco;
humillan hasta el suelo su cabeza
las doncellas de Jerusalén.
Se consumen en lágrimas mis ojos,
se conmueven mis entrañas;
muy profundo es mi dolor
por la ruina de la hija de mi pueblo;
los niños y lactantes desfallecen
por las plazas de la ciudad.
Preguntan a sus madres:
«¿Dónde hay pan y vino?»,
mientras agonizan, como los heridos,
por las plazas de la ciudad,
exhalando su último aliento
en el regazo de sus madres.
¿A quién te compararé,
a quién te igualaré, hija de Jerusalén?;
¿con quién te equipararé para consolarte,
doncella, hija de Sion?;
pues es grande como el mar tu desgracia:
¿quién te podrá curar?
Tus profetas te ofrecieron
visiones falsas y vanas;
no denunciaron tu culpa
para que cambiara tu suerte,
sino que te anunciaron
oráculos falsos y seductores.
Sus corazones claman al Señor.
Muralla de la hija de Sion,
¡derrama como un torrente
tus lágrimas día y noche;
no te des tregua,
no descansen tus ojos!
Levántate, grita en la noche,
al relevo de la guardia;
derrama como agua tu corazón
en presencia del Señor;
levanta tus manos hacia él
por la vida de tus niños,
que desfallecen de hambre
por las esquinas de las calles.

Salmo de hoy

Salmo 73, 1b-2. 3-4. 5-7. 20-21 R/. No olvides sin remedio la vida de los pobres.

¿Por qué, oh, Dios, nos rechazas para siempre
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sion donde pusiste tu morada. R/.

Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes. R/.

Como quien se abre paso
entre la espesa arboleda,
todos juntos derribaron sus puertas,
las abatieron con hachas y mazas.
Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron
la morada de tu nombre. R/.

Piensa en tu alianza: que los rincones del país
están llenos de violencias.
Que el humilde no se marche defraudado,
que pobres y afligidos alaben tu nombre. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 5-17

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Y dijo Jesús al centurión:
«Vete; que te suceda según has creído».
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Él tomó nuestras dolencias
y cargó con nuestras enfermedades».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

¿Quién te podrá curar?

Momentos de mucho sufrimiento para el pueblo de Israel.

Un pueblo que reflexiona mirando a los más débiles, niños y lactantes que desfallecen. Han seguido a profetas que no tuvieron mirada de verdad y no guiaron por el buen camino.

Y desde este sufrimiento nace un signo de vida nueva, un grito en la noche que pide levantarse y llevar el corazón a la presencia del Señor.

Esta es la vida nueva que llega cuando en el sufrimiento me entrego a Dios. Él siempre está.

“Voy yo a curarlo”

Ponemos nuestra mirada en este centurión que se acerca a Jesús, le reconoce Señor y le pide por su criado que sufre en casa paralítico. Estamos ante un hombre que se ha movilizado por la enfermedad y el sufrimiento de su criado, esto es un nivel humano extraordinario.

Y ante la llamada de este centurión, que no olvidemos pertenece al pueblo dominador, la respuesta de Jesús es clara y sin dudas: “Voy yo a curarlo”.

Jesús nunca mirará a otro lado, siempre responde amando. El amor se entrega y se abaja donde está el otro.

El centurión se sitúa con humildad ante Jesús, no se siente digno de que entre en su casa.

Y se dirige a Jesús con una fe anclada en su experiencia de vida. Él sabe que si sus órdenes tienen poder sobre sus soldados, ¡cuanto más poder tiene la Palabra de Jesús!

Jesús alaba esta fe ante los que le seguían. Este centurión verdaderamente cree en Jesús, lo reconoce capaz de transformar el sufrimiento en Vida. Y sucede así, según ha creído, el criado se puso bueno.

Tras ello, Jesús cura a la suegra de Pedro, de modo que ella se levanta y comienza a servirle. Este es el movimiento de la Vida nueva que trae Jesús, su Palabra te pone en pié, te invita a tomar la vida en tus manos y a ser libre para servir y amar. La suegra de Pedro comienza a vivir por amor, al servicio de la comunidad.

La Palabra de Jesús tiene el poder de curar y expulsar demonios. Jesús no da la espalda a los dolores de este mundo sino que se ha entregado por ellos.

 

¿Cuánto hay en mí de fe? Y esta fe, ¿De qué modo hace mi vida nueva?

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Hoy celebramos a la patrona de los Padres Redentoristas y de Haití...

viernes, 26 de junio de 2026

FUNERAL POR PLACER

 



El Señor llamó a su seno a:


Dª PLACER OTERO CAMPOS


Vecina que fue do Ribeiro de Bande a los 95 años de edad.


D.E.P


Los funerales por su eterno descanso tendrán lugar Mañana Sábado día 27 de Junio a las 7:15 de la tarde.

jueves, 25 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 25, 1-12

El año noveno del reinado de Sedecías, el mes décimo, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén. Acampó contra ella y la cercaron con una empalizada. Y la ciudad estuvo sitiada hasta el año once del reinado de Sedecías.

El mes cuarto, el día noveno del mes, cuando arreció el hambre dentro de la ciudad y no había pan para la gente del pueblo, abrieron una brecha en la ciudad; todos los hombres de guerra huyeron durante la noche por el camino de la puerta, entre las dos muros que están sobre el parque del rey, mientras los caldeos estaban apostados alrededor de la ciudad; y se fueron por el camino de la Arabá.

Las tropas caldeas persiguieron al rey, dándole alcance en los llanos de Jericó. Entonces todo el ejercito se dispersó abandonándolo.

Capturaron al rey Sedecías y se lo subieron a Riblá, adonde estaba el rey de Babilonia, y que lo sometió a juicio.

Sus hijos fueron degollados a su vista, y a Sedecías le sacó los ojos. Luego lo encadenaron con doble cadena de bronce y lo condujeron a Babilonia.

En el quinto mes, el día séptimo del mes, el año diecinueve de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabusardán, jefe de la guardia, servidor del rey de Babilonia, vino a Jerusalén. E incendió el templo del Señor y el palacio real y la totalidad de las casas de Jerusalén.

Todas las tropas caldeas que estaban con el jefe de la guardia demolieron las murallas que rodeaban a Jerusalén.

En cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la gente, los deportó Nabuzardán, jefe de la guardia.

El jefe de la guardia dejó algunos de los pobres del país para viñadores y labradores.

Salmo de hoy

Salmo 136, 1-2. 3. 4-5. 6 R/. Que se me pegue la lengua al paladar sí no me acuerdo de ti.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar
con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R/.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión». R/.

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R/.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 1-4

Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.

En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
«Señor, si quieres, puedes limpiarme».

Extendió la mano y lo tocó, diciendo:
«Quiero, queda limpio».

Y en seguida quedó limpio de la lepra.

Jesús le dijo:
«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

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Reflexión del Evangelio de hoy

"Quedaron en Jerusalén los pobres de la tierra"

El texto de Reyes 25, 1-4 hay que situarlo dentro de un contexto más amplio como es todo el capítulo 25 e incluso 2 de Reyes completo.

Tenemos  en cuenta que  Reyes no es un libro histórico, aunque los hechos que se relatan en él sean hechos históricos. El libro trata de hacer una reflexión teológica, mostrar el significado espiritual de los hechos acaecidos. ¿Por qué?

La historia se lee a la luz de la Alianza entre Dios y el pueblo de Israel. Los hechos que se narran son consecuencia del comportamiento del pueblo que sustituye al Dios de la Alianza por una serie de dioses a su medida. La infidelidad y la idolatría son los pecados que han roto la Alianza con Yahvé,

Los versículos que enmarcan nuestra reflexión señalan las consecuencias de la actitud del pueblo ante las continuas advertencias de los profetas que el pueblo desoyó.

En el texto de hoy, el rey de Babilonia sitia Jerusalén, Sedequías rey de Judá, había desoído las advertencias y el modo de proceder propuesto por Jeremías, es apresado y torturado.

Dentro del mismo período se destruyen los símbolos del poder religiosos y político:  el templo construido por Salomón y el palacio real. ¿Qué queda del reino de Judá? Casi todos sus habitantes sufren el exilio en Babilonia, durante 70 años, pero el invasor “dejó una parte de la gente pobre del país como viñadores y cultivadores” que mantuvieron viva la promesa del pacto de Dios. El pueblo es purificado a través de los años de exilio. Es pueblo ha entendido por fin la dolorosa consecuencia de alejarse de Dios.

La Palabra es proclamada para nosotros hoy. Pone a examen nuestra fidelidad a la “alianza” a nuestro compromiso como creyentes, y al mismo tiempo nos confronta con esos pequeños ídolos a los que muchas veces servimos. Hoy como entonces hay también “Jeremías” Ezequiel” y otras señales  que nos van indicando el camino que Dios quiere. Es lo que va a provocar en nosotras la paz que produce la fidelidad como creyentes comprometidos, como seguidores de Jesús. Si algún enemigo destruye “nuestros templos” podemos entender que Dios está en el templo de nuestro corazón y en la acogida y ayuda que prestamos las personas que nos necesiten.

 Los judíos en el exilio aprendieron una lección ¿Y nosotros, en las diversas pruebas que experimentamos en la vida, qué lectura hacemos: creyente, ¿según nuestra lógica …? Señor, ayúdanos a ver, ¡a entender tus mensajes!

"Quiero, dice Jesús, se limpio"

Estamos ante el inicio de una serie de curaciones protagonizadas por Jesús. Mateo sitúa en el capítulo anterior el sermón del monte y a continuación Jesús va desgranando una serie de recomendaciones y advertencias dirigidas a los que quieran ser sus seguidores. Marca diferencia con la ley vigente en una serie de advertencias señaladas por “pero yo os digo”

Cuando baja del monte acompañado por una multitud de personas que seguían expectantes al Maestro, se acerca un leproso. La escena seguro que la hemos oído y reflexionado muchas veces y es sencilla de interpretar. El Señor habló y su Palabra ilumina nuestro hoy.

Nos sorprende el atrevimiento del leproso, al acercarse a Jesús. La lepra y sus consecuencias sociales aparece reflejada ya en el Levítico 13,45 y en otros pasajes del A.T.

Saberse leproso suponía el dolor de la enfermedad y el de la exclusión y soledad.  Sentirse apartado de Dios y de los hombres. Se consideraba la enfermedad consecuencia del pecado. 

¿Qué le movió a ese leproso para romper con las reglas existentes y acercarse a Jesús?

Si la Palabra ilumina nuestro hoy, nos hace una llamada importante. Saberse necesitado, reconocer nuestros pecados, tomar conciencia, de las  “lepras” que acompañan algunas veces nuestro camino que nos distancian de Dios y puede ser que también de la sociedad. Hagamos como el leproso, humildad para reconocer, romper tabús o reglas o qué dirán y … una fe grande, muy grande en Jesús que puede curarnos.

Se arrodilla a los pies del Maestro y le ruega: si quieres, puedes curarme. Qué bonita oración, si quieres Señor…Humildad para reconocer, valentía para acercarse a Jesús y una fe-confianza muy grande en Él.

Y Jesús, de Jesús sabemos muchas cosas, somos sus seguidores y seguro que todos mas o menos sabemos las actitudes de Jesús que se ponen de manifiesto en esta curación.

Jesús le dice al leproso quiero, sé limpio. Jesús es misericordia, compasión. Jesús transgrede las normas imperantes, pone en el centro a la persona. Jesús devuelve al leproso la capacidad de reintegrarse  en la convivencia fraterna. Jesús que no busca protagonismos “no se lo digas a nadie” pero preséntate al sacerdote para que conste tu curación.

No sólo yo necesito Señor que me limpies, en mi camino me encuentro también con “leprosos” excluidos, rechazados, en resumen, necesitados. Dame fortaleza para acercarme a ellos de la manera que lo haces Tú.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Josemaría Escrivá de Balaguer, Santo
Sacerdote y Fundador, 26 de Junio...

miércoles, 24 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 24, 8-17

Dieciocho años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén.

El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén.

Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre.

En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada. Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando.

Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, que hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos.

Era el año octavo de su reinado.

Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para el santuario del Señor, según la palabra del Señor.

Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables —diez mil deportados—; a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.

Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.

También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.

Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.

Salmo de hoy

Salmo 78, 1b-2. 3-5. 8. 9 R/. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R/.

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R/.

No recuerdes contra nosotros las culpas
de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Aquel día muchos dirán:
“Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.

Entonces yo les declararé:
“Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“¿Hasta cuándo, Señor?”

Hoy, tanto la primera lectura como el salmo responsorial, nos hablan de una situación desesperante y dramática para el pueblo de Israel: el destierro a Babilonia, el despojo de todos los bienes y la deportación de todos sus habitantes, dejando la patria desolada y sin esperanza. Hay una frase clave en la lectura y que viene a ser la raíz fundamental de la tragedia que están viviendo: “hizo el mal a los ojos del Señor” (refiriéndose a Joaquín, rey de Jerusalén).

Esta es la experiencia de un rey y un pueblo que no han seguido los mandatos del Señor, esto los lleva por los caminos del mal, llevando no sólo al rey mismo, sino a todos sus habitantes a la perdición. Sin embargo, es en este profundo dolor del destierro donde los israelitas claman a Dios, donde lanzan un grito reconociendo su pecado y pidiendo al Señor perdón y misericordia.

¿Cuántas veces te has preguntado dónde estaba el Señor en las dificultades de tu vida y hasta cuándo iba a durar tu sufrimiento? ¿Vives las pruebas como un castigo o como una oportunidad de volverte a Dios y crecer en la fe? Cuando nos suceden cosas que no comprendemos, que se salen de nuestro control, tendemos a desesperarnos, buscamos mil maneras para escapar lo antes posible del sufrimiento, acudimos a todos los medios posibles para poner remedio y tratamos de encontrar soluciones rápidas y eficaces para volver al bienestar y a la normalidad. En definitiva, huimos tantas veces de la cruz porque no queremos experimentar el dolor y el sufrimiento, nos cuesta encontrar un sentido al dolor que irrumpe en nuestra vida o en la vida de los que más queremos, nos sentimos impotentes porque la mayoría de las situaciones nos superan y no tenemos respuesta para todo.

Con esta Palabra, el Señor te muestra el camino, no se trata de un recorrido fácil y llevadero, pero sí el más seguro, porque te lleva a la Vida eterna. Te invito a que mires hoy todas las situaciones de tu vida que te oprimen, las personas que te han causado heridas que hoy hacen que tu corazón grite de dolor, todo eso que no entiendes y te aplasta…míralo como la llave que te abre las puertas del Cielo. No trates de vivirlo todo desde tu propio esfuerzo, porque eso te soluciona lo inmediato, pero no permanece. El cristiano no huye de la cruz, porque sabe que es su escalera para el Cielo. No temas, abandónate en Dios Padre, Él conoce todas tus luchas y está a tu lado todos los días de tu vida.

“Nunca os he conocido”

El Evangelio de hoy viene a traspasar nuestro corazón, a derribar los muros internos que tantas veces impiden a Dios realizar su obra, porque somos nosotros mismos quienes confiamos más en la obra de nuestras manos que en los designios del Padre.

Jesús es muy claro, quien se apoya en su propio esfuerzo, no escucha la voz del Padre, hace todo de manera superficial, para agradar a los demás y tener una imagen perfecta. Sin embargo, el reino de los Cielos está al alcance de los pobres, de aquellos que no tienen nada que ofrecer, porque todo en sus vidas dependen de Dios. Los sencillos de corazón que están atentos a la Palabra, escuchan la voluntad del Señor y la cumplen, esos son los que Jesús conoce de verdad. Con la frase “nunca os he conocido”, el Maestro se refiere a aquellos que no han puesto su confianza en la voluntad de Dios, que se glorían de sus éxitos, pero no son realmente felices, porque viven bajo la presión del mundo, siempre insaciable. ¿Te dejas tú conocer por Jesús? ¿Dónde está tu apoyo? ¿Cómo es tu discernimiento, te dejas guiar por la voluntad de Dios?

El Evangelio desvela el secreto más buscado: la felicidad. Y es que ¿dónde hay más alegría que en cumplir la Palabra de Cristo? Cuando nuestra vida está cimentada en Dios, nos puede faltar lo material, nos pueden faltar certezas de futuro, podemos tener las circunstancias más adversas, y, sin embargo, nuestra vida no se derrumba porque Jesús es el centro y desde ahí “nos movemos y existimos”. Cuando perdemos de vista la voluntad de Dios, cuando olvidamos sus mandamientos, entonces nuestra vida pierde fortaleza, se vuelve árida y débil, puede romperse ante cualquier problema o sufrimiento, como la arena, se derrumba y pierde toda esperanza.

¡Ánimo hermanos! Nuestro Señor nos da hoy una Palabra de vida, nos abre el camino hacia la vida que no acaba. Dios nos quiere felices, con Él, no olvidemos nunca que fuera del Señor, todo es nada y vacío.

SANTOS DEL DÍA