miércoles, 24 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 24, 8-17

Dieciocho años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén.

El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén.

Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre.

En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada. Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando.

Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, que hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos.

Era el año octavo de su reinado.

Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para el santuario del Señor, según la palabra del Señor.

Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables —diez mil deportados—; a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.

Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.

También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.

Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.

Salmo de hoy

Salmo 78, 1b-2. 3-5. 8. 9 R/. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R/.

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R/.

No recuerdes contra nosotros las culpas
de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Aquel día muchos dirán:
“Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.

Entonces yo les declararé:
“Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.

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Reflexión del Evangelio de hoy

“¿Hasta cuándo, Señor?”

Hoy, tanto la primera lectura como el salmo responsorial, nos hablan de una situación desesperante y dramática para el pueblo de Israel: el destierro a Babilonia, el despojo de todos los bienes y la deportación de todos sus habitantes, dejando la patria desolada y sin esperanza. Hay una frase clave en la lectura y que viene a ser la raíz fundamental de la tragedia que están viviendo: “hizo el mal a los ojos del Señor” (refiriéndose a Joaquín, rey de Jerusalén).

Esta es la experiencia de un rey y un pueblo que no han seguido los mandatos del Señor, esto los lleva por los caminos del mal, llevando no sólo al rey mismo, sino a todos sus habitantes a la perdición. Sin embargo, es en este profundo dolor del destierro donde los israelitas claman a Dios, donde lanzan un grito reconociendo su pecado y pidiendo al Señor perdón y misericordia.

¿Cuántas veces te has preguntado dónde estaba el Señor en las dificultades de tu vida y hasta cuándo iba a durar tu sufrimiento? ¿Vives las pruebas como un castigo o como una oportunidad de volverte a Dios y crecer en la fe? Cuando nos suceden cosas que no comprendemos, que se salen de nuestro control, tendemos a desesperarnos, buscamos mil maneras para escapar lo antes posible del sufrimiento, acudimos a todos los medios posibles para poner remedio y tratamos de encontrar soluciones rápidas y eficaces para volver al bienestar y a la normalidad. En definitiva, huimos tantas veces de la cruz porque no queremos experimentar el dolor y el sufrimiento, nos cuesta encontrar un sentido al dolor que irrumpe en nuestra vida o en la vida de los que más queremos, nos sentimos impotentes porque la mayoría de las situaciones nos superan y no tenemos respuesta para todo.

Con esta Palabra, el Señor te muestra el camino, no se trata de un recorrido fácil y llevadero, pero sí el más seguro, porque te lleva a la Vida eterna. Te invito a que mires hoy todas las situaciones de tu vida que te oprimen, las personas que te han causado heridas que hoy hacen que tu corazón grite de dolor, todo eso que no entiendes y te aplasta…míralo como la llave que te abre las puertas del Cielo. No trates de vivirlo todo desde tu propio esfuerzo, porque eso te soluciona lo inmediato, pero no permanece. El cristiano no huye de la cruz, porque sabe que es su escalera para el Cielo. No temas, abandónate en Dios Padre, Él conoce todas tus luchas y está a tu lado todos los días de tu vida.

“Nunca os he conocido”

El Evangelio de hoy viene a traspasar nuestro corazón, a derribar los muros internos que tantas veces impiden a Dios realizar su obra, porque somos nosotros mismos quienes confiamos más en la obra de nuestras manos que en los designios del Padre.

Jesús es muy claro, quien se apoya en su propio esfuerzo, no escucha la voz del Padre, hace todo de manera superficial, para agradar a los demás y tener una imagen perfecta. Sin embargo, el reino de los Cielos está al alcance de los pobres, de aquellos que no tienen nada que ofrecer, porque todo en sus vidas dependen de Dios. Los sencillos de corazón que están atentos a la Palabra, escuchan la voluntad del Señor y la cumplen, esos son los que Jesús conoce de verdad. Con la frase “nunca os he conocido”, el Maestro se refiere a aquellos que no han puesto su confianza en la voluntad de Dios, que se glorían de sus éxitos, pero no son realmente felices, porque viven bajo la presión del mundo, siempre insaciable. ¿Te dejas tú conocer por Jesús? ¿Dónde está tu apoyo? ¿Cómo es tu discernimiento, te dejas guiar por la voluntad de Dios?

El Evangelio desvela el secreto más buscado: la felicidad. Y es que ¿dónde hay más alegría que en cumplir la Palabra de Cristo? Cuando nuestra vida está cimentada en Dios, nos puede faltar lo material, nos pueden faltar certezas de futuro, podemos tener las circunstancias más adversas, y, sin embargo, nuestra vida no se derrumba porque Jesús es el centro y desde ahí “nos movemos y existimos”. Cuando perdemos de vista la voluntad de Dios, cuando olvidamos sus mandamientos, entonces nuestra vida pierde fortaleza, se vuelve árida y débil, puede romperse ante cualquier problema o sufrimiento, como la arena, se derrumba y pierde toda esperanza.

¡Ánimo hermanos! Nuestro Señor nos da hoy una Palabra de vida, nos abre el camino hacia la vida que no acaba. Dios nos quiere felices, con Él, no olvidemos nunca que fuera del Señor, todo es nada y vacío.

SANTOS DEL DÍA

 



LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 




Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 49, 1-6

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos:

El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo:
«Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».

Y yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas».

En realidad el Señor, defendía mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios.

Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios.

Y mi Dios era mi fuerza:
«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.

Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

Salmo de hoy

Salmo 138, 1-3. 13-14. 15 R/. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R/.

Mi alma lo reconoce agradecida,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.

Segunda lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 22-26

En aquellos días, dijo Pablo:

«Dios suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio, diciendo: “Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”.

Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegará Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida decía:”Yo no soy quien pensáis, pero, mirad, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”.

Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a vosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación».

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:
«¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:
«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre» Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:
«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

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Reflexión del Evangelio de hoy

"El Señor me formó desde el vientre como siervo suyo"

Todo el mensaje de hoy, fiesta de la Natividad de San Juan Bautista, radica en la promesa de un nuevo día. El comienzo es una llamada exigiendo la atención de todo el mundo. El profeta quiere revelar el propósito eterno de Dios. Gratitud total de la llamada, ningún mérito por parte del servidor, ha sido amado antes de haber sido capaz de contestar.

Entonces el siervo da testimonio y lo hace confiando en Dios y creyendo que será recompensado por su esfuerzo. Gracias a la fortaleza de Dios puede cumplir su tarea. Debemos recordar que Dios también nos proporcionará la fuerza para llevar a cabo cualquier misión que nos asigne. El Padre conoce nuestras limitaciones y provee para nosotros lo que es necesario para terminar el trabajo. Entonces se vive desde la disponibilidad en un constante dinamismo misionero para contagiar luz por todas las naciones.

"Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegará Jesús"

Pablo, no pasa a detallar la obra del Mesías sin antes hacer mención especial de la proclamación de su precursor, Juan el Bautista. La aportación de su testimonio se revestía de gran valor, puesto que el pueblo en general le había aceptado como profeta y su buena fama habría llegado a las sinagogas de la Diáspora.

En breves palabras Pablo subraya los rasgos del ministerio de Juan: pregonó a todo el pueblo y era notorio que había sido reconocido como profeta, su mensaje llamaba al pueblo al arrepentimiento, según el significado de su bautismo, había declarado que él no era el Mesías y que esperaba su manifestación inminente como momento culminante de su misión cuando había de señalar al Rey cuya venida había pregonado.

"A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo"

El Evangelio nos narra su nacimiento; y llama la atención la claridad que Isabel y Zacarías tenían de que su hijo era de Dios y tenía una misión más allá que la de ser el primogénito.

Mucho antes de que su palabra resonara en el desierto, Juan era precursor de Nuestro Señor. Su presencia en el mundo es fruto de un designio de Dios que quiso vencer la esterilidad y la avanzada edad, regalando vida.

La imposición del nombre era como la inscripción del infante en el catálogo de los hijos de Israel. Es Isabel la que se opone a que se le llame con el nombre de su esposo dócil a lo revelado por el ángel, procuró su cumplimiento. Pero no sólo ella sino su esposo ratificaron el plan de salvación: Juan es su nombre.

El nombre era todo un símbolo. El Precursor del Mesías se llamaría con un nombre que hablaría de la gracia de Dios, como para insinuar que la ley de gracia iba a empezar y que la plenitud de Jesucristo, lleno de gracia y de verdad, la recibirán los hombres.

El nombre de Juan se interpreta "Dios ha hecho gracia". La clave del pasaje está en la última frase. Todos vieron que la mano del Señor estaba sobre Juan, es decir, que en su nacimiento se sentía una especial intervención de la Providencia divina. Se habían multiplicado los prodigios. Veían el misterio. Y no sabían descifrarlo.

Era que Dios despertaba a las almas, les avivaba la atención para que oyeran la palabra de vida que pronto iba a resonar en el mundo. Todo el pueblo de Ain-Karim se puede decir que está en movimiento. La alegría ha inundado todos los corazones por el nacimiento de Juan.

Así la Iglesia hoy debe de celebrar esta fiesta con la certeza firme en que los planes de Dios se cumplen en aquellos que como el Precursor quieren ser pregoneros incansables del Resucitado.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Natividad de San Juan Bautista
Solemnidad Litúrgica, 24 de junio ...

martes, 23 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías a decirle:
«Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá: “Que tu Dios, en el que confías, no te engañe diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria’. Tú mismo has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países entregándolos al anatema, ¿y vas a librarte tú solo?”».

Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Subió al templo del Señor y abrió la carta ante el Señor. Y elevó esta plegaria ante él:
«Señor, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines:
Tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra.
Tú formaste los cielos y la tierra.
Inunda tu oído, Señor, y escucha!
¡Abre tus ojos, Señor, y mira!
Escucha las palabras de Senaquerib enviadas
para insulto del Dios vivo.
Es verdad, Señor, los reyes asirios han exterminado las naciones, han arrojado sus dioses al fuego y los han destruido.
Pero no eran dioses, sino hechura de mano humana,
de piedra, de madera.
Pero ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos
y sepan todos los reinos de la tierra
que solo tú eres Señor Dios».

Entonces Isaías, hijo de Amós, envió a Ezequías este mensaje:
«Así dice el Señor, Dios de Israel: “He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria”.

Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra él:
“Te desprecia, se burla de ti la doncella, hija de Sion,
menea la cabeza a tu espalda la hija de Jerusalén.
Ha de brotar de Jerusalén un resto,
y supervivientes del monte Sion.
El celo del Señor del universo lo realizará.

Por eso, esto dice el Señor acerca del rey de Asiria:
‘No entrará en esta ciudad,
no disparará contra ella ni una flecha,
no avanzará contra ella con escudos,
ni levantará una rampa contra ella.
Regresará por el camino por donde vino
y no entrará en esta ciudad —palabra del Señor—.
Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla,
por mi honor y el de David, mi siervo’”».

Aquella misma noche el ángel del Señor avanzó y golpeó en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres.
Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento y regresó a Nínive, quedándose allí.

Salmo de hoy

Salmo 47, 2-3a. 3b-4. 10-11 R/. Dios ha fundado su ciudad para siempre.

Grande es el Señor
y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sion, confín del cielo
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Oh, Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu nombre, oh, Dios,
tu alabanza llega al confín de la tierra.
Tu diestra está llena de justicia. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.

Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Ha de brotar de Jerusalén un resto”

En el texto del segundo Libro de los Reyes encontramos muchas resonancias actuales. Hemos leído en él cómo Senaquerib, rey asirio, le hace llegar a Ezequías, rey de Judá, la amenaza de un exterminio próximo. El rey Ezequías ora expresando su confianza en Dios y el profeta Isaías le confirma que su oración ha sido escuchada ya que, del resto pobre de Israel, brotará un vástago que juzgará con justicia y apostará por los afligidos de la tierra (cf. Is 11, 4).

Escuché hablar de los ‘anadina’ a un fraile dominico en un retiro de Adviento, tiempo de esperanza. Se refería a ellos como a los preferidos del Señor, ese resto pobre de Israel que ponía toda su esperanza en Dios y cuya verdadera riqueza era su fe. Su confianza no los libró de la desgracia, aunque se sintieron sostenidos en su estrechura pues creían sinceramente. La presencia de Dios en sus corazones era su fortaleza. Se trataba de personas sencillas y piadosas que trabajaban y hacían el bien a los que lo necesitaban más que ellos. Quien a Dios tiene, decía Santa Teresa, puede entregarlo todo porque nada le falta. Recuperamos de nuestro recuerdo a la viuda pobre del Evangelio (cf. Mc 12, 41-44). Aquella mujer formó parte de ese resto pobre de Israel del que Dios escogería a la joven María de Nazaret. 

Oremos con fe y confianza en el Señor sintiéndonos pobres y pequeños, pues lo somos. Solo tenemos que fijarnos en los poderosos del mundo y en nuestra propia vulnerabilidad, en nuestra fragilidad frente a sus maquinaciones. Solo sobreviviremos en la confianza en el Señor que nos ha devuelto a la vida, que nos ha dado respiro (cf. Sal 66, 12) como a pajarillos salvados de la trampa del cazador (cf. Sal 123, 7)

“La senda que lleva a la vida”

Muchos de nosotros hemos escuchado la sentencia que nos habla de la pérdida de tiempo que supone enseñar a cantar a un cerdo pues lo único que conseguiremos es irritar al animal. Hoy podemos apreciar algo parecido en las palabras de Jesús que nos advierten de un peligro mayor que el de la mera pérdida de tiempo. Las cosas del Señor hay que tratarlas con sumo respeto y no se pueden usar de manera que demos pie a que sean despreciadas.

En la segunda parte de este breve texto del evangelio de san Mateo, leemos una nueva formulación de la ‘regla de oro’ que se encuentra en algunos clásicos, también en la ley judía y en sus profetas. Se trata de una sencilla fórmula de convivencia pacífica, de una ética mínima (Adela Cortina), que nos sitúa en el camino de superar las múltiples formas de violencia que nos asolan y nos angustian: amar como hemos sido amados.

Mientras tanto, podemos ir intentando lo de la viuda pobre que dio lo que tenía a otros más necesitados pues ella ya lo había recibido. Esta, nos dice Jesús, es la senda que conduce a la vida, la que nos pone a salvo.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

José Cafasso, Santo
Presbítero, 23 de junio...

domingo, 21 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA




Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 17, 5-8. 13-15a. 18

En aquellos días, avanzó Salmanasar, rey de Asiria, contra todo el país, comenzando por Samaría, a la que puso sitio durante tres años, hasta que, el año noveno de Oseas, el rey de Asiria la conquistó. Deportó a Israel a Asiria y lo estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, así como en las ciudades de los medos.

Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto; porque dieron culto a otros dioses y siguieron las costumbres de aquellas naciones que el Señor había expulsado ante ellos.

Pues el Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes:
«Convertíos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y decretos, conforme a la ley que prescribí a vuestros padres y que les transmití por mano de mis siervos los profetas».

Pero no hicieron caso, manteniendo dura la cerviz como habían hecho sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.

Despreciaron así sus leyes y la alianza que estableció con sus padres, tanto como las exigencias que les impuso.
Y se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia.

Solo quedó la tribu de Judá.

Salmo de hoy

Salmo 59, 3. 4-5. 12-13 R/. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.

Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas
estabas airado, pero restáuranos. R/.

Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se desmorona.
Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo. R/.

Oh, Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 1-5

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».

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Reflexión del Evangelio de hoy

"Convertíos de vuestros malos caminos"

No podemos vivir sin elegir. Somos humanos y vamos edificando nuestra vida con las decisiones que tomamos. Es verdad que nuestra libertad tiene muchos condicionamientos: hemos nacido en un lugar, en una época, nos han acompañado determinadas personas, cuyas decisiones también nos han afectado positiva o negativamente… Pero siempre queda un espacio para nuestra libertad: incluso en la situación más apretada podemos elegir cómo afrontarla o cómo vivirla…

Israel fue tomando decisiones y la historia bíblica nos lo muestra. Dividir el Reino de David y Salomón en dos reinos: el Reino de Israel y el Reino de Judá fue una decisión que pudo considerarse como conveniente humanamente en su momento, pero a la larga fue perjudicial, porque no iba en la dirección del Proyecto de Dios.
Con todo, al tomar conciencia de las consecuencias de nuestros actos, tenemos la oportunidad de rectificar nuestras decisiones y modificar el rumbo de nuestras vidas. Por eso, Yahvé acusa a Israel de sus pecados y lo llama a la conversión. Sabemos que Él siempre recibe a quien regresa arrepentido, así como no evita las consecuencias que las malas decisiones nos acarrean.

Israel, como reino del Norte, desapareció. Solo quedó la tribu de Judá, concluye, lacónica, la lectura.

Como humanidad somos testigos, protagonistas y también víctimas del poder que los avances tecnológicos han desarrollado. Las innovaciones tecnológicas son una oportunidad…pero ¿deberá ser la rentabilidad el criterio principal para su desarrollo a gran escala, sin que sus consecuencias éticas sean tenida en cuenta?

Una vez más, la historia es maestra. Los dones de Dios alcanzan su mejor desarrollo en la sintonía con su Proyecto salvífico. De otro modo, movidos en otra dirección, estos mismos dones se vuelven contra nosotros mismos. ¿Tendremos los ojos limpios para ver esto?

"Seréis juzgados como juzguéis vosotros"

En el sermón del Monte, Jesús quiere comunicarnos lo esencial de la fe, tanto en su contenido, como sobre todo en las actitudes coherentes con ella. Hoy el Maestro nos enseña que, en el Reino de Dios, que es proyecto pleno de fraternidad y de comunión, nadie puede arrogarse el lugar de Dios para juzgar. Porque, en realidad, ¿quién se considerará tan superior para ser arbitro de la conciencia de otro? O ¿quién se reconocerá tan impecable para pretender limpiar el corazón de otro?

No se trata de no corregirnos fraternalmente, sino de no hacerlo desde el lugar de Dios. Porque se nos advierte que también seremos juzgados, para que nadie se crea como Dios. Sólo Él es el Juez y solo Él es injuzgable. Los demás…todos falibles y juzgables.

El texto no ahonda en los daños que se seguirían si quien tiene una viga en el ojo intenta quitar con su vista tan limitada una mota en el ojo ajeno. Es posible que dañe tanto el ojo ajeno que lo arruine para siempre. Así solemos dañar nuestras relaciones cuando al corregirnos no estamos alertas a quitar de nosotros toda pretensión de arrogarnos el lugar de Dios, sintiéndonos superiores o impecables.

Es cierto que todos debemos crecer en fidelidad a la Palabra, pero en esta historia, mientras tengamos capacidad de rectificar nuestros rumbos, la misericordia será siempre más efectiva para llamar a la conversión y al cambio que la condena. Gracias a Dios…Su misericordia se ríe del juicio (cf. St 2,13), ella es colirio para nuestros ojos y nos ayuda a ver claro, a mirar más parecido a como Él mira.  “Si corriges, hazlo con amor; y si perdonas, hazlo con amor” decía san Agustín.

 

¿Reconocemos las vigas que oscurecen nuestras opiniones sobre los demás?