miércoles, 18 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Joel 2, 12-18

Ahora - oráculo del Señor convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos; y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor que se arrepiente del castigo.

¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y liberación para el Señor, vuestro Dios!

Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a muchachos y niños de pecho; salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo.

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan:
«Ten compasión de tu pueblo, Señor no entregues tu heredad al oprobio, ni a las burlas de los pueblos».

¿Por qué van a decir las gentes: «Dónde está su Dios»?

Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo.

Salmo de hoy

Salmo 50, 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 20 – 6, 2

Hermanos.
Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.

Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:
«En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé».

Pues mirad: ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"Convertíos a mí de todo corazón"

El profeta Joel nos introduce en la espiritualidad del tiempo de cuaresma: hacer un camino personal y comunitario hacia la Pascua. Ello pide una purificación de nuestros corazones para hacer sitio en ellos al Resucitado, un impulso para una oración que sea diálogo amoroso con el Padre, una liberación de la obsesión por nuestro bienestar moderando la satisfacción de nuestros deseos y compartiendo nuestros bienes, muchos o pocos, con los necesitados.

Camino de conversión, que está hecho de oración, ayuno y limosna, típicos de  la  cuaresma. Aunque, no lo olvidemos, no son fines en sí mismos, como si todo en la vida cristiana dependiera de nosotros. Son medios para templar el espíritu y poder vivir con fe y alegría la Pascua del Señor.

Joel presenta la conversión, como un cambio de vida desde el interior de cada uno y del pueblo mismo: “rasgad los corazones, no las vestiduras”. Una conversión que implica a todos, sin distinción de edades, desde los niños a los ancianos y sin distinción de estados o funciones, desde los padres de familia a los sacerdotes.

Y describe la conversión como un gran movimiento de esperanza: aunque algunos nos pregunten: ¿Dónde está vuestro Dios? Podemos responder convencidos: está aquí y ahora con nosotros, perdonando siempre, acercándonos los unos a los otros y a todos con Él: reconciliándonos “porque Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”.

"Ahora es el día de la salvación"

Pablo se siente enviado para exhortarnos: “dejaos reconciliar con Dios”.

La reconciliación es un deseo universal en una humanidad desangrada por los conflictos y la violencia. Nuestras divisiones y distancias no son eslóganes pesimistas con que analicemos el pasado y el presente. Tristemente, palpamos las fracturas en la vida familiar, en los intereses económicos, en la política nacional e internacional. No corren buenos tiempos para los sueños de pacífico encuentro. Las proclamaciones de fraternidad universal quedan en poco más que retórica bienintencionada.

También en la conciencia y el corazón de cada uno está presente la disociación entre lo que queremos ser y lo que, de hecho, logramos o no logramos ser. El pecado afecta tanto a las personas como a las estruturas.

Los reiterados fracasos en el ámbito personal y en las sociedades y sus instituciones nos invitan a pensar que la fuente definitiva de la reconciliación no está en nosotros, por perfectos que logremos ser, sino en Dios que nos la regala en Jesús. Su muerte y resurrección son una promesa de un mundo y una humanidad nuevos.

La cuaresma es un tiempo de apertura de nuestros corazones y nuestras mentes a la reconciliación que Dios nos ofrece: “Convertíos y creed el Evangelio” es, decir: la aceptación del evangelio de Jesús como propuesta y norma de vida.

"Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará"

Todo este fragmento de Mateo que proclamamos el miércoles de ceniza es una apología de la interioridad. No tiene nada que ver con el intimismo de algunas espiritualidades. Su contexto es la práctica del fariseismo que buscaba la justicia desde la exterioridad.

Jesús confronta lo que supone “ser visto por los hombres”, “tocar la trompeta”, “ser honrados por los hombres”, “rezar en pie para que los vea la gente”, “hacer ver a la gente que ayunan”. Las prácticas cuaresmales tienen su sentido, y son eficaces, cuando lejos de buscar el reconocimiento y la congratulación de los demás, pasan desapercibidas y se las dejamos ver sólo al Padre.

Es el “secreto” de la propia conciencia, la clausura de los propios sentimientos, a los que sólo el Padre tiene acceso. Ahí nos habla y ahí le escuchamos. Una religión sin interioridad, y sin una interioridad gozosa, libre y fraterna, no es cristiana.

Las imágenes que usa Mateo para describir ese mostrarse ante Dios son de una profunda y sencilla belleza y de una granada elocuencia: cuando des limosna “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”, cuando ores “entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre”, cuando ayunes “perfúmate la cabeza y lávate la cara”.

La práctica de la justicia, la limosna y la oración son gratas a Dios cuando no buscamos con ellas el aplauso de los hombres.

En su relación con el Padre, Jesús ha valorado sobre todo la interioridad. Algunos pensadores la han percibido como un constitutivo fundamental de la condición humana. Un espacio que debemos cuidar mediante la lectura, la reflexión, la maduración de los sentimientos, la valoración propia de los acontecimientos, la oración. Es desde nuestra interioridad desde la que accedemos al Padre que nos recompensa.

 

¿Cuáles son nuestros sentimientos y actitudes al adentrarnos en este tiempo de gracia que es la cuaresma? ¿Qué debemos convertir en nuestro interior para hacer sitio al Padre que nos reconcilia? ¿Qué debemos cambiar en nuestras prácticas religiosas para purificarlas de herencia farisea y hacerlas más genuinamente cristianas?

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Eladio de Toledo, Santo
Arzobispo, 18 de febrero ...

martes, 17 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 12-18

Bienaventurado el hombre que aguanta la prueba, porque, si sale airoso, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que lo aman.

Cuando alguien se vea tentado, que no diga: «Es Dios quien me tienta»; pues Dios no es tentado por el mal y él no tienta a nadie.

A cada uno le tienta su propio deseo cuando lo arrastra y lo seduce; después el deseo concibe y da a luz el pecado, y entonces el pecado, cuando madura, engendra muerte.

No os engañéis, mis queridos hermanos. Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en el cual no hay ni alteración ni sombra de mutación.

Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas.

Salmo de hoy

Salmo 93, 12-13a. 14-15. 18-19 R/. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor

Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros. R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el juicio retornará a la justicia,
y la seguirán todos los rectos de corazón. R/.

Cuando pensaba que iba a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostenía;
cuando se multiplican mis preocupaciones,
tus consuelos son mi delicia. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 14- 21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca.

Y Jesús les ordenaba diciendo:
«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».

Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.

Dándose cuenta, les dijo Jesús:
«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?»

Ellos contestaron:
«Doce»

«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».

Le respondieron:
«Siete».

Él les dijo:
«¿Y no acabáis de comprender?».

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Tus consuelos son mi delicia”

Mañana comienza la Cuaresma, un tiempo fuerte. Hoy, el apóstol Santiago nos anima a resistir la prueba para alcanzar la felicidad. Esta bienaventuranza nos permite meditar sobre las pruebas de la vida, y en nuestro pobre amor que tan mal las soporta.

Hay algo en nuestra naturaleza que se rebela ante la dificultad, la contrariedad o la pérdida, tratando de evitarlas, solicitando a Dios que las aparte para que cese el azote de nuestro contratiempo, de nuestro sufrimiento.

Nuestro hermano dominico Juan Taulero, discípulo del Maestro Eckhart, nos dijo que hay un escondido camino, una secreta fórmula: soportar la estrechura sin intentar escapar porque todos los hombres y las mujeres nacemos a la luz después de atravesarla. A veces, lleva su tiempo. Podemos vivir esta Cuaresma como un tiempo providencial para realizar este aprendizaje.

También hoy nos instruye el apóstol sobre el deseo y nos preguntamos, al hilo de la reflexión anterior, si es más fácil necesitar a Dios que desearlo. La necesidad nos sitúa ante nuestra limitación, ante nuestra pobreza.

Una necesidad que nos vuelve a Dios es una oportunidad para acercarnos a la fuente de la Vida, sí, pero el deseo de Dios es otra cosa. El deseo de Dios es incompatible con cualquier otro y hay que cultivarlo, paciente y calladamente, hasta descubrirlo, hasta liberarlo del hondón de nuestra intimidad.

“¿Tenéis el corazón embotado?”

El evangelio de san Marcos nos permite continuar con la meditación sobre nuestras preocupaciones, sobre su presencia invasiva que aparta el limpio deseo de Dios de nuestro corazón.

Los deseos de Dios, aposentadores son de Dios, afirmaba Juan de Ávila, un santo santísimo que trató a santa Teresa, a san Ignacio, a san Juan de Dios o a san Francisco de Borja… también a nuestro hermano, el dominico fray Luis de Granada, quien redactó la primera biografía del santo patrón del clero secular.

Nuestras preocupaciones, nuestros miedos, nos apartan de su tranquilizadora Presencia.

Eso les pasó a los discípulos. Jesús les advertía para que no fuesen tentados por la mentira o la ambición y ellos andaban entretenidos con la lista de la compra. Santa Teresa sabía que cuando sobreabunda el amor, desaparece el temor y cesa de aguijonearnos la perentoria necesidad porque solo Dios basta.

Que cultivemos la oración del corazón, esa que busca incesantemente su Presencia. Eso nos basta.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Fundadores de la Orden de los Servitas, Santos
Memoria Litúrgica, 17 de febrero ...

lunes, 16 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la carta de Santiago 1,1-11

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus en la diáspora: saludo.

Considerad, hermanos míos, un gran gozo cuando os veáis rodeados de toda clase de pruebas, sabiendo que la autenticidad de vuestra fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que seáis perfectos e íntegros, sin ninguna deficiencia.

Y si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídasela a Dios, que da a todos generosamente y sin reproche alguno, y él se la concederá.

Pero que pida con fe, sin titubear nada, pues el que titubea se parece a una ola del mar agitada y sacudida por el viento. No se crea un individuo así que va a recibir algo del Señor; es un hombre inconstante, indeciso en todos sus caminos.

Que el hermano de condición humilde se sienta orgulloso de su alta dignidad, y el rico de su pequeñez, porque pasará como flor de hierba. Pues sale el sol con su ardor y seca la hierba, se cae la flor y se pierde la belleza de su aspecto; así también se marchitará el rico en sus empresas.

Salmo de hoy

Salmo 118, 67. 68. 71. 72. 75. 76 R/. Cuando me alcance tu compasión, Señor, viviré.

Antes de sufrir, yo andaba extraviado,
pero ahora me ajusto a tu promesa. R/.

Tú eres bueno y haces el bien;
instrúyeme en tus decretos. R/.

Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus decretos. R/.

Más estimo yo la ley de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R/.

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.

Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».

Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"La autenticidad de vuestra fe produce paciencia"

Es propio de Santiago en su carta expresarse con claridad y contundencia. No existen matizaciones teológicas. Desde luego se le entiende bien. Por ejemplo, cuando dice que la fe sin obras es inútil.  Pablo no lo expresa así: la fe salva, no las obras.

En esta carta dice con contundencia que el dolor es el colmo de vuestra dicha. Recuerdo lo que dice un himno del oficio divino: lo mejor de mi vida es el dolor. ¿Será así?

Para Santiago la perseverancia en las pruebas es el camino a la perfección. Consciente de que el programa supera la debilidad humana, insta a que se acuda a la generosidad de Dios, él dará la fortaleza necesaria.

Es cuestión de fe. Mas de una fe cierta, sin dudas. Esa fe le da la seguridad de que Dios estará con él. Para Santiago no caben titubeos, respecto a la fe. Está lejos de la expresión que dice “una fe sin dudas es una fe dudosa”, que tiene su base en que la fe se refiere al misterio.

¿Cómo nos vemos nosotros ante las pruebas, el dolor? ¿Hasta dónde nuestra confianza en Dios para darnos seguridad en nuestra fe?

"Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla"

En este breve texto vemos a Jesús harto de tanta discusión con los fariseos. Están empeñados en sorprender a Jesús diciendo algo que le desautorice a la luz de la Ley; de la que ellos son los cumplidores más fieles, según lo creían.

La única verdad es la suya. Los signos que hace Jesús le dan una autoridad que ellos no tienen. No ceden ante la evidencia de que Dios está de parte de Jesús. Jesús interpreta lo que Dios quiere de ellos.

Jesús cura enfermedades, domina el mar y el viento, realiza lo que ellos ni nadie puede hacer. Pero no les basta. Mejor: no pueden aceptar que les baste. Quieren más signos.

Y Jesús se cansa. Así que se sube a la barca y se va a otra orilla, se aleja de ellos. ¡Que le dejen en paz!

No hay peor sordo que quien no quiere oír; ni más ciego que el que no quiere ver. Lo que vale también para nosotros, cuando llega el momento de la renuncia a lo que nos gustaría, y de querer que sea Dios quien haga lo que nosotros deseamos, y no nosotros hacer lo que Dios quiere. A pesar de rezar el padrenuestro y reiterar, “hágase tu voluntad”.

Dudamos de la preeminencia de Dios. De un Dios “cuya bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo”, que proclamamos en el salmo responsorial.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Juliana, (o Ileana) Mártir, Santa
Virgen y Mártir, 16 de febrero ...

domingo, 15 de febrero de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 15, 15-20

Si quieres, guardarás los mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras.

Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera.

Porque grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder y lo ve todo.

Sus ojos miran a los que le temen, y conoce todas las obras del hombre.

A nadie obligó a ser impío, y a nadie dio permiso para pecar.

Salmo

Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

Haz bien a tu siervo:
viviré y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos,
y contemplaré las maravillas de tu ley. R/.

Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 6-10

Hermanos:
Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».

Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo:
“No cometerás adulterio”.

Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.

Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».


Jesucristo, perfecto cumplimiento de la Ley

Jesús, después de haber dicho “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”, insiste “Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice” (Mt 5,17-18). Es lo mismo que si hubiera dicho: es imposible que la Ley no sea cumplida. Es necesario que ella sea observada hasta la mínima iota. Es lo que hizo Jesucristo, cumpliéndola perfectamente. Con razón hace alusión a la transformación del mundo. Así quiere elevar el espíritu de los auditores y hacerles comprender que los quiere hacer entrar en una vía más perfecta. Ya que toda la creación está destinada a ser transformada y el género humano está llamado a otra patria y a una vida sublime. (…) Escuchen lo que sigue. “Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5,20). (…) Esta abundancia de justicia de escribas y fariseos, consistía en no ponerse en cólera y no tener una mirada impura hacia una mujer. ¿Por qué Jesucristo recordaba esos pequeños preceptos, aunque fueran en realidad tan grandes y elevados? Porque él era el autor. Tal como se humillaba en todo y con gran modestia nunca hablaba de sí mismo, Jesucristo guardaba la misma conducta en cuanto a sus preceptos, para enseñarnos a ser modestos en todo. Además, para que no pensaran que establecía nuevas leyes, trataba de alejar esta sospecha con la humildad de sus palabras.