martes, 28 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4,7-16:

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

Salmo de hoy

Salmo 33, 2-3. 4 y 6. 9 y 12. 14-15 R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa en torno
a quienes lo temen y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 11,19-27

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».

Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”

¿Qué es el amor? Es un deseo profundo de darse a sí mismo por el amado. Dios nos sorprende por su forma de amar. Quiere que desarrollemos su carácter, que nos volvamos más como El. ¡De tal palo, tal astilla!

Hoy en día se habla mucho de amor. Pero gran parte del “amor del que hablan”, no es nada menos que egoísmo disfrazado de bondad. El carácter de Dios es lo que define el amor.

 Él nos amó cuando no podíamos responder a su amor. No nos ama porque lo merecemos, o porque lo amamos, sino porque su naturaleza es amar. ¡No es difícil amar a la gente bella! Pero toma más esfuerzo amar al indeseable. Esa es la clase de amor que Dios nos llama a demostrar. La misma clase de amor que Jesús demostró hasta los últimos instantes de su vida.

¡Dios es amor! No se dice que Dios tiene amor. El amor es su naturaleza. No hay nada que puedas hacer para que deje de amarte. Jesús abrió sus brazos a todo lo ancho de la cruz, diciendo, ¡así de inmenso es mi amor por ti! Te amo tanto que hasta me duele. Te amo tanto que moriré por ti, para no tener que vivir sin ti.

El amor de Dios sobrepasa todo entendimiento, es persistente, constante, nunca deja de ser. Su amor es completamente diferente al nuestro porque es inquebrantable…aun cuando nos alejemos nunca deja de buscarnos. ¡Su amor es increíble!

No se presenta el amor como una emoción superficial, sino como la esencia misma de Dios que se revela en la encarnación y el sacrificio de Cristo. El amor verdadero debe reflejarse en nuestra vida diaria y en nuestras relaciones fraternas, siendo un testimonio vivo del poder transformador de Dios. El amor que viene de Dios no se definió en palabras sino en acción, no es débil, ni efímero, restaura relaciones y trasforma vidas.

Cuando la Iglesia ama está trayendo un pedazo de cielo a la tierra, mostrando a todos que Dios es real y que habita en medio de su pueblo. De los primeros cristianos se decía ¡mirad como se aman!, ¿pueden decir eso hoy de nosotros? ¡Deja que el amor sea lo que te defina!

“Tu hermano resucitará”

El evangelista Juan da respuesta al anhelo de felicidad eterna, proclamando uno de los contenidos centrales del mensaje cristiano: la victoria de Cristo y la nuestra sobre el último enemigo del ser humano, la muerte.

El milagro en sí de la vuelta de Lázaro a la vida no es lo más importante del relato, porque su interés se centra más bien en lo que experimenta sus hermanas Marta y María.

Ellas salen de su aldea de Betania que en hebreo significa casa del afligido, donde reinaba el llanto y el luto, para encontrar allí mismo, en esa misma tierra, al Señor de la vida.

Marta sale al encuentro de Jesús para acogerlo y recibir su condolencia. Al verlo, le dirige una súplica cargada de fe en el poder divino que obra en El, sabe que sólo Dios puede cambiar las cosas, no por sus méritos sino por el amor que Él tiene a sus amigos. Ahora, cuando ya no hay nada que hacer y a pesar del aparente desinterés mostrado por Jesús, Marta reconoce que él hubiese sido capaz de librar a su amigo de la muerte.

Ella no ha perdido la fe, pero ha sido puesta a prueba por la realidad inexorable de la muerte. Jesús la alienta a reafirmarla, haciéndole ver la resurrección, esperada para el lejano futuro de los últimos tiempos, puede hacerse ver ahora por la fe. Para ello Jesús la corrige y orienta. Debe dar el paso de la fe propiamente cristiana, que contiene, en primer lugar, la certeza de que la resurrección nos viene por Jesús.

Y, en segundo lugar, la posibilidad de experimentar la realidad ya presente de la resurrección. La vida eterna no es sólo futura sino presente. La forma de vida, que la fe promueve, contiene ya el germen de aquella vida que crecerá y alcanzará su plenitud después de la muerte.

Marta cree que Jesús es el Cristo y con ello afirma lo central de la fe cristiana: que con Jesucristo ha venido la vida que vence a la muerte y puede ser vivida ya en este mundo. Dios, vida nuestra, no está fuera del mundo; nos ha venido en Jesús y está con nosotros.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Marta de Betania, Santa
Memoria Litúrgica, 29 de julio ...

lunes, 27 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del profeta Jeremías 14, 17-22

Mis ojos se deshacen en lágrimas, de día y de noche no cesan: por la terrible desgracia que padece la doncella, hija de mi pueblo, una herida de fuertes dolores.

Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país.

¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación.

Reconocemos, Señor, nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti.

No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.

¿Tienen los gentiles ídolos de la lluvia? ¿Dan los cielos de por sí los aguaceros?

¿No eres tú, Señor, Dios nuestro; tú, que eres nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo?

Salmo de hoy

Salmo 78, 8. 9. 11 y 13 R/. Por el honor de tu nombre líbranos, Señor.

No recuerdes contra nosotros las culpas
de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:
«Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».

Él les contestó:
«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“No nos rechaces por tu Nombre”

El profeta Jeremías, comparte junto al rey Josías, el compromiso de lucha contra la idolatría que se había enseñoreado del reino de Judá, su predicación llama a la conversión con anuncios de acusaciones y amenazas de castigos.

En este fragmento que hoy contemplamos nos presenta una lamentación al ver, como el pueblo judío ha olvidado, con Jerusalén a la cabeza, la Alianza que Dios hizo con su pueblo en el Sinaí, y cómo se va extendiendo cada vez más los cultos idolátricos.

El texto comienza con una amarga descripción de lo que puede ocurrir, pues Jeremías achaca los riesgos de ser destruida Jerusalén y el reino de Judá, por las amenazas de los imperios mesopotámicos, al olvido de la fe en Yahveh, anunciándoles toda serie de desgracias.

En la segunda parte del texto aparece como un reconocimiento de sus malas acciones y sus pecados, pidiendo a Dios que no olvide su alianza y que tenga presente su Nombre como signo de misericordia y perdón; y finaliza reconociendo el poder de Dios frente a los ídolos y exaltándolo como fuente de esperanza y creador de todo lo que existe.

También el salmista, en el salmo 78, insiste en reconocer la importancia del “Nombre del Señor” y, amparándose en ello, pide la misericordia y la compasión de la que siempre Dios ha hecho gala debido al inmenso amor que tiene a todos.

“Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre”

El capítulo 13 del evangelio de Mateo está todo él dedicado a distintas parábolas que Jesús expone a la multitud que le sigue, como forma de dar a entender el anuncio del Reino de Dios, de forma inteligible para la gente sencilla.

En este fragmento son los propios discípulos los que piden a Jesús, cuando se retira a casa, que les explique la parábola del trigo y la cizaña, que no acaban de entender.

Mateo nos presenta la explicación como una alegoría entre buenos y malos, justos e injustos, comparando la buena semilla, es decir el trigo, con aquellos que siguen la Palabra de Dios y que, a pesar de las argucias del maligno, se mantienen fieles y, por ello, alcanzarán la recompensa en el último día; por otro lado compara la cizaña con los que van causando el mal, maltratando, no respetando al otro, siendo causa de discordias, etc. y éstos, así como la cizaña tras la siega es separada y quemada, ellos serán destinados al castigo por sus malas acciones.

Esta explicación es alegórica pues Dios, presencia de amor, que se nos da gratuitamente, reparte su amor a todos, buenos y malos, hace salir el sol para todos y reparte la lluvia igualmente para justos e injustos.

El amor de Dios es infinito. Él confía en que todos aceptemos ese regalo que nos ofrece y que, lo que gratis hemos recibido lo demos igualmente gratis. Dios quiere la salvación de todos y para ello nos ofrece su infinita misericordia y amor compasivo, para que nosotros, imitándole, lo demos a quienes nos rodean.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Víctor I, Santo
XIV Papa, 28 de julio ...

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 13, 1-11

Esto me dijo el Señor:
«Ve, cómprate un cinturón de lino y rodéate con él la cintura; pero no lo metas en agua».
Me compré el cinturón, según me lo mandó el Señor, y me lo ceñí.
El Señor me dirigió la palabra por segunda vez:
«Toma el cinturón que has comprado y que llevas ceñido; ponte en marcha hacia el río Éufrates y lo escondes allí, entre las hendiduras de las piedras».
Fui y lo escondí en el Éufrates, según me había mandado el Señor.
Tiempo después me dijo el Señor:
«Vete al río Éufrates y recoge el cinturón que te mandé esconder allí».
Fui al Éufrates, cavé y recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido: estaba estropeado, no servía para nada.
Entonces el Señor me habló así:
«Esto dice el Señor: Del mismo modo consumiré la soberbia de Judá, la gran soberbia de Jerusalén. Este pueblo malvado que se niega a escuchar mis palabras, que se comporta con corazón obstinado y sigue a dioses extranjeros, para rendirles culto y adorarlos, será como ese cinturón que ya no sirve para nada.
Porque del mismo modo que se ajusta el cinturón a la cintura del hombre, así hice yo que se ajustaran a mí la casa de Judá y la casa de Israel —oráculo del Señor— para que fueran mi pueblo, mi fama, mi alabanza y mi honor. Pero no me escucharon».

Salmo de hoy

Salmo : Dt 32, 18-19. 20. 21 R/. Despreciaste al Dios que te engendró.

Despreciaste a la Roca que te engendró,
y olvidaste al Dios que te dio a luz.
Lo vio el Señor, e irritado
rechazó a sus hijos e hijas. R/.

Pensando: «Les ocultaré mi rostro,
y veré cual es su suerte,
porque son una generación pervertida,
unos hijos desleales». R/.

«Me han dado celos con un dios que no es dios,
me han irritado con sus ídolos vacíos;
pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo,
con una nación fatua los irritaré». R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».
Les dijo otra parábola:
«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».
Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta:
«Abriré mi boca diciendo parábolas;
anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Despreciaste al Dios que te engendró”

No era la primera vez que a Jeremías, el profeta, Dios le invitaba a realizar una acción simbólica para ilustrar y representar mejor un mensaje para su pueblo. En este caso, como el cinturón es una prenda que se ajusta al cuerpo, una prenda visible y de cercanía, de mutua implicación …, el Señor quería dar a entender que así acercaba a Israel a su Amor, a su Ley, a su fidelidad y a sus favores… Israel era como ese cinturón que Dios quería llevar y lucir… Sin embargo, este pueblo elegido se echó a perder en ambientes paganos, se desvirtuó y se desintegró… No pudo servir de cinturón pues no se ajustaba a la cintura de Dios.

Dios nos invita a ajustarnos a Él. Y puede parecer excesivo para un ser humano, ajustarse a Dios… Pero… en esta llamada que nos excede ¿no podremos reconocer, más bien, una llamada que nos realza hasta límites insospechados?  En lugar de ver un exceso de exigencia en esa osadía de Dios de querer que nos “ajustemos” a Él… ¿no podremos reconocer, un exceso de amor y de confianza? ¿Habrá “alguien” que espere algo mejor de nosotros? ¿Habrá un sueño más grande que ese Sueño con el que Dios nos sueña a nosotros sus criaturas?

El Señor no se espanta con los pecados de su Pueblo cuando ese Pueblo reconoce su fragilidad, pero sí se duele cuando el Pueblo se atrinchera en su corazón obstinado y le da la espalda al Sueño, a su Proyecto de una humanidad ajustada a Él, a la “altura” de Dios…

El espejo de la Palabra nos cuestiona y nos provoca. Porque mirando el conjunto de la historia de Israel nos parece incomprensible tanta resistencia a la propuesta de Dios… ¿pero no nos encontramos más de una vez nosotros también en esa misma experiencia?...

“…hasta que todo fermenta”

En su evangelio, Mateo presenta reunidas unas cuantas parábolas de las que Jesús pronunció. El Maestro, tan atento a la vida cotidiana, a la naturaleza y sus procesos, utiliza imágenes y experiencias que sus oyentes conocen bien o que han vivido.

Las dos parábolas de hoy nos remiten, por una parte, a considerar la desproporción que hay entre una realidad inicial y en sus posibilidades alcanzadas al final. Son procesos naturales: una semilla o la levadura tienen la fuerza dentro de sí mismas para posibilitar el cambio. Pero en esos procesos naturales hay una desproporción: entre la pequeñez de la semilla (“es la más pequeña”) y la hortaliza madura como “un árbol en el que vienen los pájaros del cielo a anidar”; o también entre una medida de levadura y las tres medidas de harina. ¿Cómo tomar conciencia de que esa misma desproporción es la que hay entre nuestra vida, nuestras realidades, nuestras maneras de obrar y de vincularnos, cuando se cierran en sí mismas y lo que el Reino es capaz de provocar en ellas cuando se abren a él?

Otra nota que estas parábolas destacan es la gratuidad. El crecimiento es un don, es gratuito. No es el sembrador el que logra que la semilla engendre el tallo, el tronco, las ramas y los frutos; y la mujer, una vez que amasó, nada puede hacer con la masa: solo esperar. Los protagonistas tienen su responsabilidad, pero no son ellos quienes dan el crecimiento. La transformación de nuestra vida, de nuestras comunidades y de nuestra sociedad, la conversión de nuestras relaciones y de nuestras estructuras tiene una obligada participación humana, pero el crecimiento y el cambio lo produce el Espíritu. ¿Cómo lograr ese equilibrio entre comprometernos y poner de nuestra parte lo que nos toca y abrirnos a la novedad del Espíritu? Si no están ambas, el Reino no crece…

Por último, estas parábolas destacan la invisibilidad, la discreción con la que acontecen estos procesos de crecimiento. Se gestan en lo secreto, casi imperceptible o misteriosamente. En efecto, no llegamos a ver cómo la levadura provoca internamente ese crecimiento en la masa o con qué mecanismos interiores la semilla genera esos procesos tan determinados. ¿Será que, como el apóstol Tomás, si no los vemos… no les creemos? ¿es posible que nuestra practicidad técnica nos haya acostumbrado a que si no podemos manipular estos procesos, ni verlos ni controlarlos…no les damos real cabida?

En fin, si Dios nos regala conocer los secretos del mundo en su misterio… Aún asi tenemos que desaprender todo lo acostumbrado.

 

¿Cómo no dejarnos enseñar y convencer?

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Celestino I, Santo
XLIII Papa, 27 de julio...