sábado, 12 de septiembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 14-22

Queridos hermanos, huid de la idolatría. Os hablo como a personas sensatas; juzgad vosotros lo que digo.
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan. Considerad al Israel según la carne: ¿los que comen de las víctimas no se unen al altar?
¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas sacrificadas a los ídolos son algo o que los ídolos son algo? No, sino que los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios; y no quiero que os unáis a los demonios. No podéis beber del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. ¿O vamos a provocar los celos del Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él?

Salmo de hoy

Salmo 115, 12-13. 17-18 R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.
¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cayó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.
El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Por sus frutos les conoceréis”

Dos parábolas nos regala hoy Jesús en el Evangelio. La primera es la del árbol, al que se le conoce por sus frutos. A cada persona se le conoce por los frutos que da en su vida. Quien da frutos sanos como la bondad es porque tiene sano el corazón. A la bondad y a la sencillez en nuestra forma de ser y de actuar nos invita Jesús en el Evangelio.

Nuestra forma de actuar de cada día, en las cosas pequeñas y las grandes nos está constantemente retratando. Nos define como personas nuestra forma de actuar, no nuestras palabras o discursos por maravillosamente bien que los construyamos.

En la persona verdaderamente sana, lo que rebosa del corazón lo habla la boca, dice Jesús.

Desgraciadamente hoy estamos viendo con demasiada frecuencia una total disociación entre lo que dicen las palabras y lo que muestra la vida. Jesús nos exhorta a la coherencia, entre la forma de hablar y la de actuar. Tienen que hablar más nuestros hechos y nuestros gestos que nuestras palabras.

“No todo el que me dice «señor, señor»”

El Señor llama la atención sobre una forma “piadosa” de entender la fe, que se limita a ponerse bajo su mirada misericordiosa sin más, pero sin hacer absolutamente nada por cambiar ni el corazón, ni la vida, ni el mundo en el que estamos.

El Señor nos invita no solo a escuchar con mayor o menor agrado, sino a poner en práctica lo que Él nos propone.

Tenemos que construir, que edificar. Pero nuestra construcción tiene que ser en roca firme, no en arena. Lo construido en roca es lo único que prevalece ante las lluvias y los vientos, ante las dificultades de la vida.

San Pablo nos dirá “mire cada cual cómo construye”, indicando que cada uno de nosotros tiene que hacerse a sí mismo. Nos construimos como personas. Los creyentes tenemos, como elemento de construcción valioso, la fe en Jesucristo. Pero la fe no es una hermosa teoría para saber, sino una forma de ser y de vivir. Qué pena si nosotros que escuchamos la Palabra de Dios nos olvidamos de ella a la hora de construir nuestra vida. Seremos, como en la parábola del Evangelio, la segunda que Jesús hoy nos propone, personas necias. El Señor nos propone al ejemplo del hombre prudente. Escuchar la Palabra para llevarla a la práctica en la vida de cada día.

El Señor nos pone en guardia. No podemos hacer de nuestra fe una religión meramente cultual y apartada de la vida real. Algo así no merece la pena, estaremos perdiendo el tiempo y en el fondo la vida.

Alguno podría preguntar ¿para qué sirve la fe? En un mundo como el nuestro, que valoramos mucho lo útil, lo práctico. A ti ¿de qué te sirve venir a misa los domingos, leer el Evangelio, rezar, escuchar las cosas que se dicen en la predicación?

Nos invita el Señor a huir de todo lo que significa hacer alarde de creyentes. Los judíos en tiempos de Jesús llevaban tozos de escritos de la Palabra de Dios enrollados en las muñecas o colgando del manto. Nosotros los cristianos tenemos también otras formas de ostentación pública. ¿De qué nos sirven si nuestra vida no guarda relación con estos signos o gestos? Tal vez para que los que nos ven se rían  de nosotros. ¿En qué debe notarse que somos de los que escuchamos la Palabra de Dios? En nuestra forma de vivir y de actuar. La fe que no se traduce en la vida sirve para poco. Incluso podemos cuestionarnos si es de verdad la fe de Jesucristo.

Cambiar la mente y el corazón. Vivir el mandamiento del amor con todas sus consecuencias. No parcelar nuestra vida. A veces puede ocurrir, y es bien triste, que una es la persona que viene a la Iglesia, la que escucha la Palabra de Dios, y otra muy distinta la que sale a la calle, la que actúa en su casa o en su trabajo o en la universidad, en su lugar de ocio o diversión. Aquí radica la diferencia entre construir sobre arena o construir con total solidez en la verdadera roca que es Jesús.

Estamos llamados a construir nuestra vida, como el hombre prudente de la parábola, a construir la comunidad cristiana y a construir el Reino de Dios en nuestro mundo. Es nuestra responsabilidad ineludible.

San Pablo, como en su tiempo a los Corintios, nos invita a encontrar fuerzas en la Eucaristía, que nos une entre nosotros a los que nos sentamos a la misma mesa y nos une estrechamente al Señor, que es el único que nos hace verdaderamente fuertes en la lucha de cada día. Sin Él, no lo olvidemos, no podemos hacer nada.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

El Dulce Nombre de María
Memoria Litúrgica, 12 de septiembre...

jueves, 10 de septiembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22b-27

Hermanos:

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo.

No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga.

Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.

Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.

Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles.

Me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.

Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

¿No sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio? Pues corred así: para ganar.

Pero un atleta se impone toda clase de privaciones; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita.

Por eso corro yo, pero no al azar; lucho, pero no contra el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que, habiendo predicado a otros, quede yo descalificado.

Salmo de hoy

Salmo 83, 3. 4. 5-6. 12 R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!

Mí alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. R/.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío. R/.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
y tiene tus caminos en su corazón. R/.

Porque el Señor Dios es sol y escudo,
el Señor da la gracia y la gloria;
y no niega sus bienes
a los de conducta intachable. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“¡Ay de mi si no anuncio la Buena Noticia!”

En este cap. 9, versículos 16 a 27, el Apóstol se remonta a describir el sentido de su misión de anunciar la Buena Noticia con una de las expresiones más fascinantes que han salido de su boca: “¡Ay de ni si no anuncio la Buena Noticia!”.

Se siente como un profeta, forzado a predicar.

Sólo fuertes contrastes de palabras como estas pueden expresar la nueva realidad existencial con que fue agraciado Pablo en su encuentro con el resucitado en el camino de Damasco, que hizo de él un hombre libre y gozosamente encadenado por Jesús. Esta fuerza que le encadena desde dentro es el amor, expresión suprema de la libertad.

La memoria de este Jesús, grabada en lo más profundo de su ser, le llevará a elegir e identificarse con los más débiles y marginados en una vida de continuo riesgo. En Antioquia se puso de parte de los pagano-cristianos, cuya causa vio amenazada. Ahora en Corinto sale en defensa de los débiles judeo-cristianos. Se siente judío con los judíos, sin ley con los sin ley, débil con los débiles. En una palabra: “Me hice todo con todos para salvar al menos algunos”. ¿Qué paga espera Pablo? No otra que participar en la misma Noticia que anuncia.

Termina con una imagen deportiva de carrera, sugerida por los "juegos ítsmicos" que se celebraban en Corinto, para ilustrar el modo de ser libre que él ha escogido: entrenamiento y disciplina y renuncia para conseguir el premio. Si en el estadio uno solo consigue la medalla deportiva, en el terreno cristiano todos y todas conseguirán el premio con tal que corran y se esfuercen con perseverancia y tesón.

“Porque de la abundancia del corazón habla la boca”

¿Soy capaz de decirme la verdad de lo que vivo? Lucas en este capítulo y versículos, va poniendo en la boca de Jesús frases y sentencias que a lo largo de su vida y en diversos momentos y circunstancia fue diciendo.

La sabiduría de Jesús recuerda algo elemental: el otro es nuestro espejo. Si piensas que cuando juzgas y criticas a los demás lo único que haces es disfrutar o hacerles daño, te equivocas. Te haces daño a ti mismo, porque las palabras que salen de tu boca dejan al descubierto la maldad de tu corazón.

Luces y sombras, toda persona humana experimenta en su ser. Pero ¿qué es lo que me da autoridad para enjuiciar y dar sentencias sin antes parar, reflexionar, buscar las causas por las cuales los demás son y actúan de manera diferente?

El evangelio de hoy confronta nuestra vida y nuestra manera de vivir.

Hay conocimientos que se aprenden en los libros, en las universidades, en los laboratorios, con la inteligencia artificial (importantes y necesarios), pero, para los seguidores de Jesús es insuficiente, pues la verdadera sabiduría hay que buscarla (como dice Pagola), en lo más íntimo del ser humano, en silencio, descalzos, como aprendiz que busca en el Maestro los frutos del Espíritu: “BENIGNIDAD”, virtud que expresa un estado de ánimo que no es áspero, rudo, duro, sino afable, suave, que sostiene y conforta.

La persona que tiene estas cualidades ayuda a los demás a que su existencia sea más soportable, sobre todo cuando cargan con el peso de sus problemas y angustias. Que importante es encontrar personas que con sus palabras de aliento fortalecen, consuelan y estimulan.

Esta es la misión de los seguidores de Jesús el Resucitado.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Santos Proto y Jacinto, mártires
Memoria, 11 de septiembre....

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 


Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8, 1b-7. 11-13

Hermanos:

El conocimiento engríe, mientras que el amor edifica. Si alguno cree conocer algo, eso significa que aún no conoce como es debido. Si alguno ama a Dios, ese tal es conocido por él.

Sobre el hecho de comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que en el mundo un ídolo no es nada y que no hay más Dios que uno; pues aunque están los que son dioses en el cielo y en la tierra, de manera que resultan numerosos los dioses y numerosos los señores, para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, de quien procede todo y para el cual somos nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien existe todo y nosotros por medio de él.

Sin embargo, no todos tienen este conocimiento: algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, comen pensando que la carne está consagrada al ídolo, y como su conciencia está insegura, se mancha.

Así por tu conocimiento se pierde el inseguro, un hermano por quien Cristo murió. Al pecar de esa manera contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo, por eso, si por una cuestión de alimentos peligra un hermano mío, nunca volveré a comer carne, para no ponerlo en peligro.

Salmo de hoy

Salmo 138, 1-3. 13-14ab. 23-24 R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R/.

Sondéame, oh, Dios, y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid
a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Pecando contra los hermanos, pecamos contra Cristo”

La comunidad de Corinto era muy peculiar, formada por griegos, romanos y judíos, de distintos niveles sociales y económicos, y entre sus muchos conflictos, estaba también el teológico. El texto que la liturgia nos presenta hoy, comienza con una “frase lapidaria” que no sólo sacude a los miembros de la comunidad de Corinto sino a toda la humanidad: El saber envanece; sólo el amor es de veras provechoso.

La mayoría de los miembros de esta iglesia provenían del paganismo, estaban acostumbrados, antes de convertirse al cristianismo, a participar en banquetes cúlticos en honor a sus dioses, comiendo carne sacrificada a sus divinidades. La conversión nos lleva a confesar que no hay más que un Dios: el Padre de quien proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos; y un Señor, Jesucristo, por quien han sido creadas todas las cosas y por quien también nosotros existimos, todo lo demás son falsos ídolos. Sabido eso y grabándolo a fuego en nuestra mente, en nuestro corazón y en todo nuestro ser, podemos comer y beber todo sin que esto nos afecte en nuestra fe. San Agustín lo expresó de esta manera: Ama y haz lo que quieras.

El problema es que no todos tenemos esa libertad espiritual que da la firmeza en la fe. Incluso hay quienes “alardean” de esa libertad, como es el caso de algunos hermanos de la comunidad de Corinto, o actualmente entre nosotros. Hay otros hermanos que son más “débiles” y San Pablo quiere que se respete a estos hermanos de conciencia más delicada a los que podemos escandalizar y hacer que se pierdan con nuestras actitudes y comportamientos en todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, San Pablo es tajante y no se anda con rodeos y nos dice con toda claridad: Pecando contra los hermanos y haciendo daño a su conciencia mal formada, pecáis contra Cristo.     

“Amad a vuestros enemigos”

Esta página del evangelio no necesita explicación, se entiende demasiado bien. La cuestión es cumplirla, adecuar nuestro estilo de vida a esta enseñanza de Jesús, que además es un maestro con autoridad porque es el primero en vivir lo que dice. El amor que nos pide es como el que Él nos dio: hasta el extremo.

Si en las bienaventuranzas nos decía: “Dichosos vosotros cuando os odien y os insulten”, hoy aumenta y desarrolla esa bienaventuranza amando a los enemigos; haciendo el bien a los que nos odian; bendiciendo a los que nos maldicen; orando por los que nos injurian; poniendo la otra mejilla; y despojándonos hasta de la túnica… Y por si no nos ha quedado claro nos dice: Si amáis sólo a los que os aman, si hacéis el bien a los que os hacen bien, si prestáis sólo cuando esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis?

Después de escuchar esto, ¿podemos ser los mismos en nuestras relaciones?, ¿podemos seguir creyendo que somos buenos cristianos?, ¿podemos rezar tranquilamente el Padrenuestro, y pedir que perdone nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden?

Incluso podemos pensar que esto es imposible, pero Jesús nos conoce bien y nos da la receta “milagrosa” y fácil para vivir su mandamiento del amor: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.

           

Oración

“Señor, el amor para ti es un arco iris de colores que hemos de abrazar sin barreras entre blancos y negros, judíos y gentiles, griegos y romanos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, amigos y enemigos, buenos y malos. Es un sentimiento dinámico e indefinible porque, como la vida, es constantemente engendrador de algo nuevo, está en la base de todas tus relaciones: Pedro, la viuda, el ladrón, Zaqueo, los pequeños, la adúltera, Lázaro, yo y tantos otros. Oh Señor, para ti vivir significa amar: éste es el don más grande que no dejaste.” (Lectio Divina para cada día del año, 7 – Ferias del TO)


SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Nicolás de Tolentino, Santo
Presbítero. 10 de septiembre...

miércoles, 9 de septiembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 25-31

Hermanos:

Acerca de los célibes no tengo precepto del Señor, pero doy mi parecer como alguien que, por la misericordia del Señor, es fiel.

Considero que, por la angustia que apremia, es bueno para un hombre quedarse así.

¿Estás unido a una mujer? No busques la separación.

¿Estás libre de mujer? No busques mujer; pero, si te casas, no pecas; y, si una soltera se casa, tampoco peca. Aunque estos tales sufrirán ¡a tribulación de la carne; y yo quiero ahorrársela.

Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

Salmo de hoy

Salmo 44, 11-12. 14-15. 16-17 R/. Escucha, hija, mira: inclina el oído

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu Señor. R/.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras. R/.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
«A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra». R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:

«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».

Reciba el Evangelio con el comentario de cada día en su WhatsApp

Haga click en "Suscribirme" desde su móvil y luego pulse el botón "Seguir" en su WhatsApp.

Active el icono de la campana para que su teléfono le avise de las novedades.


Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

¿Todo el mundo habla bien de nosotros?

Dice el Señor: “Ay si todo el mundo habla bien de vosotros.  En principio, estas  palabras del Señor no pueden parecer extrañas. Parece que a todos nos gusta que la gente hable bien de nosotros. Esto da la impresión que nuestras relaciones sociales van por buen camino, todo el mundo habla bien de nosotros.

Pero esto es lo extraño, si todo el mundo habla bien es que hay algo que no estamos haciendo bien. El anuncio del Reino de Dios y los valores que conlleva no siempre está en consonancia con ciertas realidades religiosas, políticas o sociales que nos rodean.

La presencia del Reino de Dios entre nosotros crea un clima para la paz y la justicia. Siempre es buena noticia que conlleva sosiego interior y tranquilidad exterior, donde cada uno puede desarrollar libremente los dones recibidos de nuestro Dios.

Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios

Este clima edificado sobre la paz y la justicia no siempre es bien recibido en un mundo donde lo que prima son los intereses nacidos del egoísmo y las malas intenciones sumergidas en el mar de la envidia y el océano del descarte. Y entonces, si permanecemos fieles a este Reino de paz y justicia, ¿seguirán hablando bien de nosotros?

Entonces, dice el Señor, viene el llanto, el esfuerzo, la lucha… por permanecer fieles a la solidaridad con los hermanos descartados en una sociedad de apariencias farisaicas.

¿Quiénes van a hablar bien de nosotros quienes rompen la paz y pisotean la justicia?

Nuestra fidelidad al Reino de Dios nos alienta a trabajar para que nadie se sienta desamparado, para que la fuerza del Evangelio vaya creando un clima de solidaridad y cercanía entre todos los hombres y mujeres de este mundo.

Pero esto no es nada fácil, esta fidelidad tenemos que cuidarla día a día, pedirle a nuestro Dios que es Padre misericordioso, que nos de la fuerza necesario para mantenernos firmes, aunque no todo el mundo hable bien de nosotros.