martes, 7 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas 10, 1-3. 7-8. 12

Una viña arrasada es Israel, el fruto es como ella.

Por la abundancia de sus frutos, multiplicó sus altares.

Cuanto más rica era su tierra, más adornaban sus estelas.

Su corazón es inconstante, así pues pagarán.

Él mismo hará pedazos sus altares, demolerá sus estelas.

Entonces dirán: «no tenemos rey, porque no tuvimos temor del Señor..., y el rey ¿qué haría por nosotros?».

Ha desaparecido el rey de Samaria, como una rama de la superficie del agua.

Serán destruidos los altozanos de los Iniquidad, ¡pecado de Israel!

Espino y maleza crecerán sobre sus altares.

Dirán a las montañas: «Cubridnos», y a las colinas: «Caed sobre nosotros».

Sembrad con justicia, recoged con amor.

Poned al trabajo un terreno virgen. Es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y haga llover sobre vosotros la justicia.

Salmo de hoy

Salmo 104, 2-3. 4-5. 6-7 R/. Buscad continuamente el rostro del Señor.

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas,
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 1-7

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.

Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Cuantos más eran sus frutos, más aumentó sus altares”

La primera lectura de hoy es un fragmento del profeta Oseas, quien hace de su drama personal: un amor abandonado que más tarde recupera, un signo profético de la relación entre Yahvé e Israel. La historia de Israel es una larga cadena de infidelidades al Dios que le da constantes puebas de su amor y que permanece siempre dispuesto a la reconciliación.

En estos versículos, se muestra el corazón dividido del pueblo. Está viviendo una época de prosperidad, recogiendo los frutos abundantes de una viña frondosa, pero, olvidándose del Dios de quien vienen esos dones, multiplica altares y monumentos idolátricos.

No podemos demonizar el desarrollo económico pues sirve para la promoción del bien común. El problema está en la ambigüedad del corazón humano y el riesgo de su división entre proyectos solidarios o proyectos acumulativos. El drama aparece cuando el  bienestar de las minorías satisfechas anestesia la sensibilibilidad hacia las carencias de las mayorías empobrecidas. El corazón dividido  ignora al hermano. Así, los humanos somos con frecuencia víctimas de una economía que mata, como han denunciado los últimos pontífices, y hacemos de nuestro bienestar un incienso para los dioses del consumo y del mercado.  

Pero Yahvé no se olvida de su pueblo, le reencontrará y le bendecirá de nuevo para que Israel pueda sembrar justicia y recolectar misericordia.

“Les dio autoridad para curar toda enfermedad y dolencia”

El texto de Mateo narra la institución de los Doce, un grupo reducido de los discípulos, a quienes consideramos apóstoles.

Jesús no es un profeta ni un predicador solitario, quiere tener junto a sí a otros a los que llama para que vivan cercanos a él y para que compartan su causa.

No se trata sólo de constituir un equipo de trabajo. La espiritualidad de Jesús hunde sus raíces en la tradición de Israel. El número doce tiene resonancias veterotestamentaria: las tribus que componían el pueblo. Al elegir doce apóstoles, Jesús expresa su convencimiento de que con él y sus seguidores se se constituye el nuevo pueblo, un pueblo que, redimido, será enviado para anunciar a todos los pueblos, a todos los hombres y mujeres, que el Reino ya está aquí y que la historia va a cambiar.

Los Doce forman un grupo heterogéneo, constituido por gente sencilla que vive de su trabajo, y que se convierte desde entonces en un grupo itinerante que sigue a Jesús.  Esto es significativo también. Jesús no se rodea de la flor y nata de aquella sociedad. Tampoco de gente económicamente potente o con un  notable patrimonio cultural. Entre ellos no hay sacerdotes ni escribas. Ni todos son tan virtuosos que la convivencia entre ellos sea una balsa de aceite: algunos deseaban la preminencia y el poder.

Poco a poco, a lo largo de tres años, el Señor va educándoles con paciencia. Presencian sus signos, escuchan sus palabras, les explica en privado algunas parábolas. Corrige sus expectativas sobre su persona y su misión: es un Mesías siervo. Aprenden el valor de la compasión hacia los débiles. Les va familiarizando con el drama de su pasión y les anuncia la resurrección. En suma, les está preparando para que se conviertan en los testigos de su vida, de su misterio y de su ministerio.

Hay dos precisiones en el relato que conviene destacar. En primer lugar les da “autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia”. Jesús comparte con ellos su poder para sanar. La salvación que anuncia con su palabra se realiza con sus milagros, aunque estos no son tanto manifestación de poder cuanto  signos  de compasión. Y muestras de que la salvación cristiana es de la persona entera, simbolizada en el cuerpo, y no sólo en un alma separada.

En según lugar, las instrucciones finales de no ir a tierra de paganos, sino de centrarse “en las ovejas descarriadas de Israel” extrañan porque con Jesús caen las viejas fronteras y se inicia una religión universalista. Posiblemente, el Señor está invitando a ordenar la propia casa antes que limpiar la calle.  Es verdad que nadie da lo que no tiene. Sólo las personas integradas son una promesa y no una amenaza para la comunidad. Sólo las comunidades que encarnan los valores del Evangelio, pueden anunciarlos y ofertarlos creíblemente a otros. Sólo quienes evangelizan su propio corazón pueden evangelizar a otros. Porque la evangelización no es el resultado de discursos brillantes, sino de transformación de corazones. 

 

¿A qué dios consagramos nuestro corazón: al Dios Padre que nos cuida y nos pide cuidar a los hermanos, o a los dioses del consumo y el mercado? ¿Pretendemos seguir a Jesús de forma individualista o desde y con nuestra comunidad? ¿Somos conscientes de que podremos evangelizar a otros si previamente nos evangelicemos algo más a nosotros mismos?

SANTOS DEL DÍA

 




Santoral

Adriano III, Santo
CIX Papa, 8 de julio ...

FUNERAL POR OBDULIA

 



El Señor llamó a su seno a :


Dª OBDULIA ÁLVAREZ PÉREZ


a los 84 años de edad


D.E.P


Los funerales por su eterno descanso tendrán lugar Mañana día 8 de Julio a las 11 de la Mañana

lunes, 6 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas 8, 4-7. 11. 13

Esto dice el Señor:
«Han constituido reyes en Israel, sin contar conmigo, autoridades, y yo no sabía nada

Con su plata y con su oro se hicieron ídolos para establecer pactos.

¡Tu becerro te ha rechazado, Samaria!

Mi ira se inflamó contra ellos.

¿Hasta cuándo serán culpables de la suerte de Israel?

¡Un artesano lo ha hecho, pero no es un Dios!

Sí, terminará hecho pedazos, el becerro de Samaría.

Puesto que siembran viento, cosecharán tempestades; “espiga sin brote no produce harina”.

Tal vez la produzca, pero la devorarán extranjeros.

Efraín multiplicó los altares de pecado, y fueron para él altares de pecado.

Para él escribo todos mis preceptos, son considerados cosa de otros.

¡Sacrificios de carne asada!

Sacrificaron la carne y se la comieron.

El Señor no los acepta.

Tiene presente su perversión y castiga sus pecados: Deberán retornar a Egipto».

Salmo de hoy

Salmo 113 B, 3-4. 5-6. 7ab-8. 9-10 R/. Israel confía en el Señor

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen. R/.

Tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan.
Que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos. R/.

Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 32-38

En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló. La gente decía admirada:
«Nunca se ha visto en Israel cosa igual».

En cambio, los fariseos decían:
«Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».

Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“¡Tu becerro te ha rechazado!”

¡Cuánta es la dureza que Oseas nos comunica en el fragmento que hoy leemos en la primera lectura! Dios no está contento. El pueblo contraviene los deseos del Señor, se construyen ídolos, se nombran reyes y autoridades, todo menos seguir los mandatos del Señor. Los reproches del Señor a su pueblo son muy duros, claramente condenatorios, pero vienen seguidos, unos capítulos más adelante (11 y ss), Dios vuelve a mostrar su cara misericordiosa y promete la salvación del pueblo.

La vida de Oseas es bastante truculenta. Oseas, por indicación del Señor, contrae un segundo matrimonio con una prostituta, con la que tiene tres hijos, para volver de nuevo, por mandato divino, a su primera mujer, de la que se había separado por supuestas infidelidades. Esta es una imagen de la situación, de la actitud que vive Israel. El Señor ve la infidelidad de su pueblo y le rechaza por idólatra. Los dos becerros de oro, los sacrificios rituales a Baal, terminan dando con el pueblo de nuevo en “el desierto”. Pero el Señor se compadece de su pueblo, al que ama sin medida, y vuelve a otorgarle su favor, su protección inacabable. Israel volverá con el tiempo conveniente, a ser un pueblo elegido.

“¡Rogad al Señor que mande trabajadores a su mies!”

¿Cuántas veces hemos oído esta frase en las homilías que nos regalan algunos de nuestros celebrantes cada misa?, pero ¿ponemos algo de nuestra parte para solucionar el problema? ¿Conocemos alguna familia donde se anime a los hijos al sacerdocio o a las hijas al convento?

Alguna hay, pero pocas y, a todas luces, insuficientes. Y así tenemos un clero claramente envejecido en lo físico y en lo mental. Tenemos una “mercancía” excelente, de primera calidad, pero no sabemos presentarla ante nuestro pueblo fiel.

Llevo unos meses en los que observo que entre los “calvinos” y las “luteranas” que asistimos a las misas, (Entiendan ustedes calvos y viudas enlutadas), aparecen numerosos jóvenes. Es emocionante pensar que seguirán estando en el templo pasados unos meses. Muchos de ellos son parejas que parecen enamorados y eso nos dice que el sacerdocio está lejos de ellos, y qué decir de ellas. Pero al menos se ha roto la tendencia a huir del templo, para volver a él. Solo falta que nuestro clero celebrante, y los que estamos más o menos alrededor, seamos capaces de animarlos a seguir en el camino emprendido/recuperado y no los ahoguemos con tradiciones que se han vuelto obsoletas y de nada sirven.

Jesús pide al Padre que mande obreros a su mies y a nosotros nos toca mantenerlas en el campo donde son necesarios los sembradores, cuidadores y segadores. A veces nos cargamos de tradiciones absurdas y pesadas, absolutamente obsoletas, pero a las que nos agarramos con fuerza y no queremos aparcarlas y dejarlas en el tiempo pasado que es donde nacieron y donde debieran haber quedado. Y no entiendan que todas las tradiciones son nefastas; pero algunas si lo son y deberíamos desterrarlas.

Estos días, cuando escribo esto, está a punto de llegar a España el Papa León XIV y vemos moverse grandes multitudes de personas que se desplazan a los lugares donde el Papa efectuará algún movimiento, que espero sea evangélico. Hoy, siete de julio, pasado un mes de su estancia entre nosotros, ¿qué imagen nos quedará en la memoria de la visita? ¿Recordaremos sus mensajes, sin duda llenos de vida cristiana? ¿O recordaremos simplemente el boato que rodeaba todos sus actos? Escucharemos la Palabra de Dios que nos quiere transmitir, o ¿nos quedaremos prendidos de las imágenes de cientos de obispos, todos mitrados, siendo un muro infranqueable entre León y el pueblo?¿Oiremos al “servus servorum Dei” o al comandante en jefe?

¡Ojalá el Señor se sirva de su siervo León XIV, para acercarse a nosotros, el insignificante pueblo, para visitar nuestras mentes y llenarnos del Espíritu Santo que tanto necesitamos!

Nuestro Dios está en el cielo y lo que quiere, lo hace. … AMEN

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

María Goretti, Santa
Memoria Litúrgica. 6 de julio ...

domingo, 5 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas 2, 16. 17b-18. 21-22

Esto dice el Señor:

«Yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón.

Allí responderá como en los días de su juventud, como el día de su salida de Egipto.

Aquel día - oráculo del Señor -, me llamarás “esposo mío”, y ya no me llamarás “mi amo”.

Me desposaré contigo para siempre, me desposaré contigo en justicia y en derecho, en misericordia y en ternura, me desposaré contigo en fidelidad y conocerás al Señor».

Salmo de hoy

Salmo 144, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 R/. El Señor es clemente y misericordioso

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 18-26

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:
«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y al verla le dijo:
«¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».

Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús Llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:
«¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».

Se reían de él.

Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano y ella se levantó.

La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

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Reflexión del Evangelio de hoy

"Me desposaré contigo para siempre"

Hoy se nos ofrece en la primera lectura un conocido y precioso texto del profeta Oseas. Una declaración de amor a su pueblo.

La imagen que ofrece es la de la prostituta, con la que ordena a Oseas que se case. Con ella tiene dos hijos, uno alude al pueblo de Israel, el otro al de Judá. La prostituta comete adulterios, sigue en su mala vida.

Hasta que nos encontramos con el texto de la lectura, en el que Dios toma la iniciativa para que enderece su vida. Lo hace llegando a su mente en tiempo de reflexión en el desierto y sobre todo, a su corazón, “le hablaré al corazón”. La cortejará.

Ella se convierte a Dios, será para ella “esposo mío”. Esposo como contrario a “ídolo mío”. Se unirá a ella en matrimonio. Así manifiesta que será unión estable.

Sera un matrimonio que se funda en “la misericordia y la compasión” de Dios. Será de acuerdo al derecho y a la justicia. Un matrimonio, que implicará llenarse de Dios.

Todo ello es una parábola, una bella manera de decir que Dios ama a su pueblo. Y que el pueblo tiene que arrimarse a Dios, no a los ídolos. Unirse con la exigencia de la “fidelidad”  propia del amor al esposo, a Dios.

“El Señor es clemente y misericordioso”

Ese es el estribillo que se repetirá en la lectura del salmo 144. En el salmo se resalta la grandeza y el poder de Dios. Grandeza y poder que tienen su máxima expresión en la compasión y la clemencia, porque “el Señor es clemente y misericordioso”. Como indica el salmo hemos de “invocarlo”; pero también de “escucharlo”. En especial en “la tribulación”.

"¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida"

“Un personaje”, en otras traducciones “un jefe de los judíos”, es quien se atreve a interrumpir el discurso de Jesús, para que se fije en su dolor, por la muerte de su hija. Un dolor como la pérdida de una hija no encuentra fronteras cuando cree que alguien pueda devolver la vida. Le lleva incluso a “arrodillarse” ante Jesús. Lo que solo se hace ante Dios.

En el camino hacia su casa, tiene lugar el episodio que recogen los tres sinópticos. La enferma, “hemorroisa”, toma la iniciativa desde su honda confianza en tocar la vestidura de Jesús. Su curación la percibe solo Jesús. Se la comunica a la enferma. Una curación que Jesús atribuye, no a su poder taumatúrgico, sino a la fe la enferma. ¡La enferma se ha curado a sí misma! Su fe, su confianza en Jesús la han curado.

Jesús se acerca a la niña muerta, diciendo que de muerte, nada: está dormida. Lo que produce la burla de quienes lo oyen. Cuando llega hasta ella, Jesús no hizo más que tomarla de la mano y ella se puso en pie.

Jesús no da una orden, como en el caso de la resurrección de Lázaro, solo un gesto cariñoso, tomarle de la mano, como si efectivamente no estuviera muerta, sino dormida.

En ambos casos se oculta el poder de hacer milagros de Jesús. En el primer caso es la fe de la enferma la que cura; en el segundo la niña sale del sueño, no de la muerte.

 

¿Cómo vemos nuestra fe, nuestra confianza en Jesús, ante el episodio de la curación de la hemorroisa? ¿Qué lograríamos conseguir de acuerdo con la sinceridad y hondura de nuestra fe?

Puede que esa esté bastante “dormida”, no sea factor que tengamos en cuenta en nuestra vida. ¿Quién nos tomará de la mano para despertarla; y esté fuerte y vigorosa, como recurso que conduce nuestra vida, referencia de ella?

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

María Goretti, Santa
Memoria Litúrgica. 6 de julio ...