sábado, 26 de septiembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 25-28

Esto dice el Señor:
«Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.
Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Salmo

Salmo 24, 4bc-5. 6-7. 8-9 R/. Recuerda, Señor, tu ternura

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-11

Hermanos:
Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
El cual, siendo de condición divina,
no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
al contrario, se despojó de sí mismo
tomando la condición de esclavo,
hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,
se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».


La obediencia, ¡base de las obras divinas!

Santa Hildegarda presenta una visión en la que vicio y virtud se responden: -Desobediencia: “¿Por qué respetar los preceptos de otros? Haciendo eso, desconocemos quienes somos. Somos filósofos creíbles y sabemos más que otros. ¿Cómo no realizaríamos lo que sabemos? Lo que decido en mí-misma, sé cuánto es justo, útil y servicial… Lo que veo, toco, comprendo en mi cabeza, es lo que debo hacer”. -Obediencia: “Yo, que obedezco, estoy unida a él. Cuando Dios, por su Verbo, ha hecho todo y él dijo “Fiat”, yo era el ojo de la Creación y bajo la orden de Dios, he velado. Así todo fue creado. Pero cuando el primer ángel empezó a vivir, se opuso rápidamente a Dios. Yo dije que sus obras no vivirían porque él quiso ser diferente y hasta trató de atacarme y morderme, pero no le fue posible. Estoy a la base de todas las obras divinas, tanto como el alma para el cuerpo. Ya que la voluntad del hombre cumple lo que él desea, yo soy la voluntad de Dios, terminando lo que Dios empieza… No toco, no quiero, no deseo nada que no sea en Dios… Tú, desobediencia, te asemejas a las hojas muertas, serás barrida como ellas…” 

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Vicente de Paúl, Santo
Memoria Litúrgica, 27 de septiembre ...

jueves, 24 de septiembre de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiastés 3, 1-11

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:

Tiempo de nacer, tiempo de morir;
tiempo de plantar, tiempo de arrancar;
tiempo de matar, tiempo de sanar;
tiempo de destruir, tiempo de construir;
tiempo de llorar, tiempo de reír;
tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar;
tiempo de arrojar piedras, tiempo de recogerlas;
tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse;
tiempo de buscar, tiempo de perder;
tiempo de guardar, tiempo de arrojar;
tiempo de rasgar, tiempo de coser;
tiempo de callar, tiempo de hablar;
tiempo de amar, tiempo de odiar;
tiempo de guerra, tiempo de paz.

¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Comprobé la tarea que Dios ha encomendado a los hombres para que se ocupen en ella: todo lo hizo bueno a su tiempo, y les proporcionó el sentido del tiempo, pero el hombre no puede llegar a comprender la obra que hizo Dios, de principio a fin.

Salmo de hoy

Salmo 143, 1a y 2abc. 3-4 R/. ¡Bendito el Señor, mi alcázar!

Bendito el Señor, mi Roca;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y refugio. R/.

Señor, ¿qué es el hombre
para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán
para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 18-22

Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó:
«¿Quién dice la gente que soy yo?».

Ellos contestaron:
«Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas».

Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Pedro respondió:
«El Mesías de Dios».

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie, porque decía:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

Y para mí: ¿quién es Jesús?

Una vez más el evangelio de hoy nos empieza diciendo que Jesús se había retirado a orar a solas. Siempre que se retira a orar solo, viene a continuación algo que dice o hace muy importante para El, y por lo tanto para nosotros.

Hoy lo que está en juego es la misión de Jesús. La gente habla de El, hay expectación, incluso entusiasmo por algunos.

Jesús sabe que lo que los discípulos, los que le siguen, opinan sobre él, no coincide con la conciencia que Jesús tiene de sí mismo y de su Misión. Por eso se nota como un clima general de tensión.

Ante esta situación Jesús, expresa lo que le preocupa. Quiere que sus discípulos se definan, opten y no se sigan engañando con falsas expectativas.

Ante la declaración de Pedro en nombre de todos, Jesús reacciona ordenándoles un silencio total; es una corrección dura que Jesús les hace. Porque detrás de la confesión de Pedro, hay una idea de un Mesías poderoso, guerrero y triunfal. Y esto no coincide con la idea que Jesús tiene de llevar adelante su misión.

"El Hijo del hombre tiene que padecer mucho"

El anuncio de la pasión es precisamente la corrección a la idea de Mesías que tienen los discípulos y el pueblo en general. Para Jesús el modelo de persona según los planes de Dios para llevar adelante su obra liberadora va a tener que pasar y asumir el fracaso. Pues los poderosos y mucha gente se pondrán en contra. Y no solo se pondrán en contra, sino que incluso le perseguirán hasta darle muerte.

Pero una cosa les anuncia también, este fracaso no será definitivo, sino que será el camino hacia la resurrección, hacia la verdadera liberación y vida.

Aplicando esto a nosotros, esta claro que en nuestro camino de seguimiento de Jesús tenemos que aceptar que nuestra tarea a veces cree controversia, sea mal vista y no tenga éxito.

Nuestro fracaso humano aparente, libremente aceptado es el único camino que puede ayudarnos como cristianos a cambiar de actitud frente a los valores del éxito y la eficacia que dominan hoy nuestro mundo.

Cuando huimos del compromiso por el Reino, o nos amoldamos a esta sociedad por temor a la cruz o los conflictos de cada día nos agobian por querer conservar lo que tenemos, estamos perdiendo la vida.

Frente a tantas realidades de muerte de nuestro mundo Jesús nos recuerda hoy una vez más que el Reino no se crea si no asumimos el compromiso de cuidar y defender la vida allí donde estemos: en nuestra familia, en nuestra comunidad y en nuestro entorno más cercano

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Sergio de Radonezh, Santo
Abad, 25 de septiembre...