domingo, 7 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA




Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a

Moisés habló al pueblo diciendo:
«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

Salmo

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sion.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 16-17

Hermanos:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».


¡La gran felicidad de recibir a Jesucristo!

Si él mismo no lo hubiera dicho, hermanos míos, ¿quién de nosotros habría jamás comprendido que Jesucristo ha llevado el amor por sus criaturas hasta darnos su Cuerpo adorable y su Sangre preciosa, para alimento de nuestras almas? ¡Así es! ¡Hermanos míos, el alma se nutre de su Salvador!... ¡y tantas veces cómo lo desee!... ¡Oh abismo de bondad y de amor de un Dios por sus criaturas!... San Pablo nos dice, hermanos míos, que el Salvador, revistiéndose de nuestra carne, ha escondido su divinidad y llevado la humillación hasta el anonadamiento. Instituyendo el sacramento adorable de la Eucaristía, ha velado también su humanidad, dejando únicamente aparecer las entrañas de su misericordia. Hermanos míos, ¡vean hasta dónde es capaz el amor de Dios por sus criaturas!... Hermanos míos, de todos los sacramentos, no hay otro comparable a la Eucaristía. (…) San Juan nos dice que Jesucristo “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin” (Jn1,1) y encontró el medio de subir al cielo sin dejar la tierra. Tomó el pan en sus manos santas y venerables, lo bendijo y lo transformó en su Cuerpo y el vino lo transformó en su preciosa Sangre. Dio a los sacerdotes, en la persona de sus apóstoles, el poder de hacer el mismo milagro cada vez que pronunciaran las mismas palabras. Con ese milagro de amor, pudo permanecer con nosotros, servirnos de alimento, consolarnos y tenernos compañía. (…)

SANTOS DEL DÍA

 



sábado, 6 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 1-8

Querido hermano:
Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

Salmo de hoy

Salmo 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22 R/. Mi boca contará tu salvación, Señor

Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones. R/.

Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación. R/.

Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 38-44

En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:
«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes, y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo:
«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús"

La Palabra de Dios es actual y pareciera querer ser una radiografía de lo que nos sucede hoy mismo. San Pablo escribe a Timoteo, sobre las actitudes de cómo deben de ser los encargados de pastorear al Pueblo de Dios.

El mundo tiene necesidad de conocer a Dios, por ello, anima a  proclamar la Palabra. Insiste, no te canses aprovecha cualquier oportunidad, no tengas miedo o vergüenza. Exhorta, pelea si es necesario. Reprocha, lucha, no te calles…

Estamos realmente en este tiempo en el que no se soporta la sana doctrina. Tampoco queremos el compromiso y por supuesto lo que suene a sufrimiento y padecimiento que ni nos lo nombren. Queremos vivir el sueño americano, todo de color de rosa. Nos buscamos maestros a la medida que nos regalan el oído, pero no nos interpelan ni nos dicen la verdad, ya que esta señora: «duele».

Nos hacemos dioses a la medida para calmar el poco de conciencia que nos queda. Que no nos exija mucho, que no confronte nuestra vida con el evangelio, que cumplamos con lo más básico y ya está. Por ello, buscamos la fábula, el cuento, un mundo aparte idílico, para escapar de las realidades, eludir la crudeza de lo que vivimos sin descubrir lo que ofrece Jesucristo como plenitud de vida, salvación y proyecto de amor para la vida.

"Esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir"

El pasaje del Evangelio de hoy trata de adentrarnos en la profundidad espiritual que Jesús ofrece sobre el Reino de Dios. Con total naturalidad, Jesús busca espacios en los que se encuentra con personas para aprovechar e instruir, dar una mirada nueva y profunda sobre las realidades esenciales de la vida. Para crear conciencia sobre nuestro existir. Acompañar en esos interrogantes que van surgiendo en lo interno de nuestro corazón y con facilidad nos quitan la paz. Por ello, es como si el texto tuviese dos partes y en esas dos partes, muestra dos planos totalmente distintos.

Aparece al principio instruyendo al gentío. La segunda parte, más íntima, a los discípulos. La segunda parte también habla de realidades distintas: los ricos echan mucho y de los que les sobra. La viuda poco y lo que tiene para vivir.

Rápidamente nos mete en las coordenadas de Dios, no en los ejes que estamos acostumbrados de esta sociedad capitalista que busca siempre resultados asombrosos y que nos separa en vencedores y fracasados. En el tener y no en el ser.

Siguiendo el hilo de los dos planos, estamos en el Templo, lugar por excelencia de la presencia de Dios. Más concretamente en la zona del tesoro del templo, donde hay situadas trece arcas metálicas en forma de trompeta, destinadas a recoger las distintas ofrendas, promesas, donativos de los fieles. Al depositar la moneda y pasar por esa especie de trompeta emitía un sonido. El sonido que no el ruido o el humo que muchas veces queremos ofrecer con nuestra vida. Por ello, toca la realidad de una auténtica vivencia de lo religioso: el sonido esencial para el fariseo que lo escucha el mundo. Y, el sonido esencial de la viuda que lo escucha Dios.

Los personajes también se sitúan en planos que no tienen casi nada en común. El fariseo encargado de enseñar la tradición oral y escrita del pueblo judío. Después de un proceso de aprendizaje de la ley se les nombraba «maestros», con una determinada vestimenta que los distinguía del resto del pueblo.

Vivían desde el legalismo férreo, con un control sobre la vida religiosa y social del pueblo. Jesús denunció en más de una ocasión su hipocresía. Y, esto es lo que quiere subrayar el texto al hablar de ellos cuando Jesús instruye a la gente. La forma de vivir la relación con Dios, conocer a Dios me debe llevar a ser más humano, más evangélico. El arca de la ofrenda debe sonar a humildad no a hipocresía.

El otro personaje es el opuesto. Mujer y viuda, dos requisitos que la sitúan en un plano inferior a los fariseos. Su pobreza la sitúa en un plano inferior a los ricos. Presenta esta mujer su ofrenda y no sonó para nada en aquellos artilugios en forma de trompetas que nos fabricamos los humanos.

El sonido no es capaz de alzar mucho su eco y no lo apreciaron los que pasaban por allí, unas insignificantes monedillas. Sin embargo, Jesús, reúne a sus discípulos y les hace caer en la cuenta de la importancia de la vivencia en la fe. Fiarse por completo de Dios.

El sonido que sale de la trompeta con la ofrenda de la viuda es sublime: «música celestial». Ha echado lo que tenía para vivir. La ofrenda total de la vida, se ha quedado sin nada. No hay reservas. No se ha guardado nada. No hay seguridades ningunas sobre su futuro. No ha calculado la acción. Se queda a la intemperie. Solo Dios. El resto da de lo que les sobra y para nada exponen su vida.

Y es que el amor siempre te lleva a un grado mayor, lo que has recibido gratis lo das en plenitud.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Norberto, Santo
Memoria Litúrgica, 6 de junio ...

viernes, 5 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 10-17

Querido hermano:
Me has seguido en la doctrina, la conducta, los propósitos, la fe, la magnanimidad, el amor, la paciencia, las persecuciones y los padecimientos, como aquellos que me sobrevinieron en Antioquía, Iconio y Listra.
¡Qué persecuciones soporté! Y de todas me libró el Señor.
Por otra parte, todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. Pero los malvados y embaucadores irán de mal en peor, engañando a los demás y engañándose ellos mismos.
Tú, en cambio, permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.
Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.

Salmo de hoy

Salmo 118, 157. 160. 161. 165. 166. 168 R/. Mucha paz tienen los que aman tu ley, Señor.

Muchos son los enemigos que me persiguen,
pero yo no me aparto de tus preceptos. R/.

El compendio de tu palabra es la verdad,
y tus justos juicios son eternos. R/.

Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras. R/.

Mucha paz tienen los que aman tu ley,
y nada los hace tropezar. R/.

Aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos. R/.

Guardo tus preceptos y tus mandatos,
y tú tienes presentes mis caminos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 35-37

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:
«¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice:
"Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies".
Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?».
Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.

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Reflexión del Evangelio de hoy

"Tú permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado"

El texto de la segunda carta a Timoteo, a quién Pablo llama "hijo queridísimo", forma parte del grupo de las cartas pastorales, aunque se distingue por el acento de la relación personal entre el apóstol y el discípulo. Las circunstancias en que está situada la carta presenta a Pablo en la cárcel de Roma desde donde escribe.

El apóstol comienza recordando que Timoteo ha seguido de cerca su vida: no solo su doctrina, sino también su conducta, fe, paciencia y amor. Pablo ofrece un buen ejemplo para todo predicador mediante su vida y la unión en ella de doctrina y práctica, que le ayudaron a superar las dificultades. Él evoca sus padecimientos y persecuciones, dando testimonio de que el Señor lo libró de todas ellas, y establece así un principio firme: que quienes desean vivir piadosamente hallarán tribulación. De este modo, el sufrimiento no aparece como signo de abandono, sino como parte del camino de fidelidad, en el que Dios sostiene a los suyos. Se advierte sobre aquellos que se desvían de la verdad, los cuales, engañando y siendo engañados, avanzan en el error. Frente a ello, se exhorta a permanecer en lo aprendido, afirmándose en la enseñanza recibida y en la certeza de su origen.

Finalmente, uno de los puntos más importantes del texto es la afirmación sobre la Sagrada Escritura. Pablo proclama la dignidad y utilidad de esta, inspirada por Dios, como medio para enseñar, reprender, corregir y formar en la justicia. El autor supone que estas Sagradas Escrituras ilustran, profundizan y hacen vivir la fe en Cristo. De este modo, con la escucha, la comprensión de la Palabra, el discípulo estará preparado para toda obra buena, o sea, para una vida conforme al plan de Dios.

"Dijo el Señor a mi Señor"

El texto del evangelio de hoy se sitúa en la sección de controversias en el templo (Mc 11–12). Jesús ya ha respondido a fariseos, herodianos y saduceos; ahora va a tomar la iniciativa. Él no responde a pregunta alguna, sino que plantea una nueva. Jesús parte de una creencia común de que el Mesías sería “hijo de David”. En Marcos, la cuestión de la filiación davídica se plantea no de manera abstracta, sino en relación con Cristo Jesús. Existía un nexo tradicional entre Jerusalén, el Templo y la llegada del mesías davídico, del que se esperaba no solo que purificara a Jerusalén de sus contaminaciones a causa de los paganos y de que restaurara el Templo, sino también que fuera un intérprete profundo de la palabra de Dios. Dentro del relato Marcano, Jesús ha entrado triunfal en Jerusalén, ha sido aclamado como hijo de David y ha afirmado su autoridad mesiánica sobre el Templo (11,1-18).

Jesús no rechaza directamente la idea tradicional del Mesías como descendiente de David, una expectativa bien asentada en el judaísmo del siglo I, sino que la desborda. Al recurrir al Salmo 110, introduce una tensión en la interpretación: si David llama “Señor” a esa figura futura, entonces no puede ser simplemente un descendiente suyo sino alguien que posee una dignidad superior. Jesús aparece como alguien cuya autoridad supera las expectativas convencionales: no es solo un rey restaurador al estilo de David, sino alguien que está por encima de él.

Finalmente, la reacción de la multitud, que lo escucha con agrado, introduce un contraste significativo: mientras las autoridades religiosas quedan implícitamente cuestionadas, el pueblo percibe la fuerza y la autenticidad de las enseñanzas del Maestro de Nazaret.

En conjunto, el pasaje sugiere que la identidad mesiánica de Jesús no puede encerrarse en categorías heredadas, sino que exige una reinterpretación que reconozca su autoridad singular y superior. Al final, la pregunta de Jesús sigue abierta. Y quizás la fe comienza precisamente ahí: cuando dejamos de encerrar a Dios en nuestras ideas y nos atrevemos a reconocer la grandeza que vive que Él.

jueves, 4 de junio de 2026

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Bonifacio, Santo
Memoria Litúrgica, 5 de junio...

miércoles, 3 de junio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la segunda carta de san Pablo a Timoteo 2, 8-15

Querido hermano:

Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.

Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.

Es palabra digna de crédito:
Pues si morimos con él, también viviremos con él;
si perseveramos, también reinaremos con él;
si lo negamos, también él nos negará.
Si somos infieles, él permanece fiel,
porque no puede negarse a sí mismo.

Esto es lo que has de recordar, advirtiéndoles seriamente delante de Dios que no discutan sobre palabras; no sirve para nada y es funesto para los oyentes.

Procura con toda diligencia presentarte ante Dios como digno de aprobación, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que imparte con rectitud la palabra de la verdad.

Salmo de hoy

Salmo 24 R/. Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Las sendas del Señor son misericordia
y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía a los que lo temen,
y les da a conocer su alianza. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».

Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».

El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Si morimos con Cristo, viviremos con Él”                 

Se aprecia un camino sencillo y verdadero de la Fe firme en Tito, que ha de ser educada y fortalecida por su maestro. Le avisa, le explica, le protege, le enseña, etc. cómo ha de estar y colaborar en la comunidad, conociendo la realidad, para mantener la pureza y limpieza del tesoro que tiene y conserva.

En estos versículos, Pablo le enseña la clave, la esencia, lo que fortalece y produce la perseverancia: es Cristo, su realidad redentora directamente dirigida y aplicada a cada uno, que nos salva y fortalece para reconocer y anunciar la verdad que ha de difundir a todos “si morimos con Él, también viviremos con Él”.

Se percibe una orientación práctica para fortalecer y un lanzamiento a la misión del discípulo.

El texto nos muestra que, sobre un primer don de ser cristiano, de sentirse salvado, se necesita pedir y aportar el impulso desde nuestra iniciación por la fuerza de Cristo.

“Señor, muéstrame tus caminos”

Se suelta la tensión de la lectura y se avanza con paz en la certeza de la confianza en el Señor. Se trasvasa la propia realidad y el cierto "esfuerzo" que supone al cristiano ser consecuente, a la certera actitud experimentada en el salmo: “instrúyeme en tus sendas que son misericordia y lealtad”. El Señor nos conforta y recoge, tras la lucha y el esfuerzo, en su descanso.

Impresiona encontrar en los salmos cada estado o situación de nuestro ser, de nuestra vida, cómo descubres que, en el Corazón y los planes de Dios, todo estaba previsto para seguir y culminar el Evangelio; que Él nos conoce, acompaña y auxilia en cada momento y circunstancia, porque el Señor “se confía a los que lo temen y les da a conocer su alianza” porque Él es “Camino, la Verdad y la Vida”.

Hacia la plenitud

Las cosas son de otra manera, Él es Dios de vivos, no de muertos y nuestra naturaleza mortal no alcanza a comprender “las cosas de allá arriba”, lo que forma parte de los vivientes del Cielo.

¡Cuántas veces nos pasa! Y no entendemos ni podemos entender, ni está a nuestro alcance… es que realizar las obras de salvación requiere la fuerza del Resucitado, del Espíritu que nos regaló, “los vivos son quienes te alaban”. Y en verdad que nos desborda, porque pretendemos juntar dos realidades: lo que somos y tenemos como pobres mortales y lo que es fruto y regalo de la Resurrección, del Espíritu que nos ilumina y hace capaces y nos va conduciendo a lo único y más importante, lo que ya comienza y dura siempre, lo que nos admira y comienza a hacerse realidad en nosotros: el “mandamiento primero : amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser” y tratándose del Amor, que es difusivo, consecuentemente, “amarás al prójimo”. Parece inalcanzable, muy superior a nuestras fuerzas y capacidad, pero precisamente así constatamos que es un Don de Dios añadido a nuestra naturaleza.

En este Evangelio se concreta la esencia del cristianismo, el intercambio y diálogo con el Señor que pone gradualmente en el corazón el camino a seguir desde la “escucha” o apertura a Él para “que ya no sea yo, sino Cristo en mi” hasta el acercamiento a la plenitud de la ley en y por el Amor. Es un proceso, un camino que se va realizando en nosotros con el tiempo, fidelidad y paciencia porque es la obra del Espíritu que es Quien nos santifica en realidad.

 

Queda añadir que hoy en la Orden de Predicadores celebramos a san Pedro de Verona, el protomártir, el que fue muerto por predicar la verdad y que escribió con su propia sangre en el suelo: CREO.  Que él nos acompañe y asista en esta andadura.