miércoles, 19 de agosto de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 23-28

Esto dice el Señor:

«Manifestaré la santidad de mi gran nombre, profanado entre los gentiles, porque vosotros lo habéis profanado en medio de ellos.

Reconocerán las naciones que yo soy el Señor —oráculo del Señor Dios—, cuando por medio de vosotros les haga ver mi santidad.

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.

Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios».

Salmo de hoy

Salmo 50, 12-13. 14-15. 18-19 R/. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias.

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:

“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca.

Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Os daré un corazón nuevo y os infundiré mí espíritu”

La primera lectura nos sumerge en la profecía de Ezequiel. Dios, por medio de su profeta anuncia a su pueblo una nueva promesa, una nueva Alianza: hará de ellos criaturas nuevas, «os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo. Vosotros seréis mí pueblo, y yo seré vuestro Dios»  

Dios, a pesar de las múltiples ofensas y pecados de Israel, su pueblo, sigue siendo fiel a su alianza; no los abandona bajo el poder del mal y del pecado. Porque Dios es un Dios de amor y de misericordia; lento a la ira y rico en clemencia: es ahí donde radica la Santidad de su Nombre.  En Dios no existe el rencor y la ira, sino la compasión.  Él no se arrepiente de lo que ha creado. Él nos creó para compartir con nosotros su vida divina. Y, por ello, para que sus designios de amor se cumplan en nosotros,  Dios promete a su pueblo y a todos nosotros, una transformación interior profunda: morir a la vida del pecado y renacer a su vida misma. 

En Jesucristo Dios ha cumplido sus promesas. En su Hijo, Dios Padre nos manifestó todo su amor, toda su Santidad. Por Jesús, por su muerte en Cruz,  hemos muerto al pecado y por su resurrección hemos renacido a una vida nueva: la vida eterna. Gracias a Jesús somos criaturas nuevas. Su Sangre preciosa derramada por amor nos ha redimido; su costado abierto, de donde brotó sangre y agua, nos ha purificado. 

Gracias a Jesús el mal y el pecado ya no reinan en nuestros corazones. Por el bautismo hemos sido purificados y hemos renacido a la vida del Espíritu. Ya no somos esclavos, sino hijos en el Hijo; templos vivos donde Dios habita por el Espíritu Santo; ciudadanos del cielo y no de la tierra. 

Es verdad que somos débiles, que muchas veces volvemos a caer en el pecado, en la idolatría, en la esclavitud de las cosas de este mundo. Pero no estamos solos. Así como el Señor se mantuvo fiel a sus promesas y no abandonó a su pueblo bajo el poder del mal y el pecado, tampoco lo hará con nosotros.  Por ello,  hoy Él hace resonar nuevamente su palabra en nuestros corazones. Él quiere darnos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Dios sólo nos llama a que le abramos nuestro corazón para que Él realice su obra en nosotros. Porque sólo Él puede transformar nuestras vidas. 

Abramos, pues, nuestro corazón a la acción salvadora de Dios. Hemos sido creados para la vida y no para la muerte; para la santidad y no para el pecado; para vivir eternamente unidos a Aquel que hace nuevas todas las cosas.  

“A todos los que encontréis, llamadlos a la boda”

El Evangelio de este día nos presenta la parábola del banquete nupcial, el cual Jesús utiliza para hablarnos del Reino de los cielos. Reino que Dios Padre nos ha abierto de par en par por medio de su Hijo Jesucristo. 

Todos estamos llamados a ser partícipes de la vida del cielo: del banquete eterno, de la felicidad eterna, que el Rey, es decir, Dios, nos está preparando desde la creación del mundo. Por ello, Jesús, por medio de la parábola, nos llama por una parte, a no rechazar este don maravilloso.  Y por otra, a estar preparados, revestidos de Cristo, es decir, de una vida santa, para que cuando nos llamen a la boda no seamos echados fuera, como aquel hombre de la parábola, que fue al banquete sin vestido de boda. 

Nosotros estamos llamados a la felicidad: es nuestro deseo más profundo, para ello hemos sido creados. Y el deseo de Dios es colmarnos de aquello que nuestro corazón anhela. Por esto, Él nos está preparando un lugar en su Reino. Lugar donde nuestro gozo será infinito, nuestra vida tendrá sentido y nuestro deseo más profundo será colmado, porque Dios será todo en nosotros. Ya no habrá llanto, ni dolor; el mal, el pecado y la muerte ya no tendrán poder sobre nosotros. 

Dios por su inmenso amor nos ha enviado a su Hijo Jesús para que por medio de Él podamos ser partícipes de su Reino. Gracias a la muerte en Cruz de Jesús, todo aquello que nos privaba de esta gracia ya no existe.  

 Pero no olvidemos que Dios Padre, ya aquí y ahora, nos hace partícipes del banquete eterno, de las realidades del cielo. Cada día, en cada Eucaristía, Jesús nos llama a su mesa y nos sienta con Él y nos sirve. Es más, Él mismo se nos da como alimento. La comunión de su Cuerpo y su Sangre nos limpia y purifica, nos sana, nos redime, nos nutre; nos libera de todas nuestras esclavitudes; nos da vida y vida eterna; nos transforma y nos hace uno con Él: nos hace santos. 

Toda la parábola, en definitivas, es una llamada a alzar la mirada a las realidades del cielo, donde Dios nos llama y espera con los brazos abiertos para sentarnos a su mesa y compartir su gozo. 

Pidamos al Señor que nos ayude a no rechazar el don de vivir en su Reino.  Que cuando Jesús vuelva y nos lleve con Él nos encuentre dignos, vestidos de boda, preparados para el banquete eterno. 

SANTOS DEL DÍA



Santoral

Bernardo de Claraval, Santo
Memoria Litúrgica, 20 de agosto ...

FUNERAL POR RAMÓN

 



El Señor llamó a su seno a :


Dº RAMÓN VAZQUEZ MONTERO


D.E.P


Los funerales por su eterno descanso tendrán lugar hoy Miércoles día 19 de Agosto a las 12 de la Mañana

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 1-11

Me fue dirigida esta palabra del Señor:

«Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y diles:

“¡Pastores!, esto dice el Señor: Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar las ovejas?

Os coméis las partes mejores, os vestís con su lana; matáis las más gordas, pero no apacentáis el rebaño. No habéis robustecido a las débiles, ni curado a la enferma, ni vendado a la herida; no habéis recogido a la descarriada, ni buscado a la que se había perdido, sino que con fuerza y violencia las habéis dominado.

Sin pastor, se dispersaron para ser devoradas por las fieras del campo. Se dispersó mi rebaño y anda errante por montes y altos cerros; por todos los rincones del país se dispersó mi rebaño y no hay quien lo siga ni lo busque.

Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ¡por mi vida! —oráculo del Señor Dios—; porque mi rebaño ha sido expuesto al pillaje, y a ser devorado por las fieras del campo por falta de pastor; porque mis pastores no cuidaron mi rebaño, y se apacentaron a sí mismos pero no apacentaron mi rebaño, por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor:

Esto dice el Señor Dios: Me voy a enfrentar con los pastores; les reclamaré mi rebaño, dejarán de apacentar el rebaño, y ya no podrán apacentarse a sí mismos. Libraré mi rebaño de sus fauces, para que no les sirva de alimento”».

Porque esto dice el Señor Dios:
«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».

Salmo de hoy

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».

Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

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Reflexión del Evangelio de hoy

La cercanía y ternura de Dios

A través de la imagen del pastor el profeta Ezequiel nos muestra el amor de Dios que se hace cercano y camina con su pueblo. No es un amor abstracto sino concreto en nuestra vida. Al denunciar la incoherencia de los falsos pastores nos brinda las características del verdadero pastoreo: orientar, encarrilar, fortalecer, curar, vendar, recoger y apacentar.

El pastor conoce a las ovejas y ellas a él. Hay una relación de confianza y ternura que nos fortalece y nos ayuda en el camino de la vida.

Esta experiencia puede ayudarnos a revisar nuestra propia vivencia de pastoreo en la vida. En mi realidad y en mi misión: ¿Cómo experimento en mi vida el pastoreo del Señor? ¿En las responsabilidades de mi vida como expreso las características del buen pastor? Desde el amor, ¿qué sería bueno potenciar especialmente en relación con los demás?  

Que con el salmista renovemos la ternura y la cercanía de Dios en nuestra vida: «El Señor es mi pastor, nada me falta; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.» (Sal 22,1.3)

Todos, todos, todos

Las parábolas del Reino nos ayudan a profundizar en el ofrecimiento que Dios nos hace a través de Jesús. El Reino de Dios es fundamentalmente un ofrecimiento de salvación para todos. Teniendo en cuenta esto es que comprendemos la pedagogía de divina que re orienta nuestra lógica. Esta lógica nos abre a la experiencia de la gracia, el don, el regalo.

El propietario de la viña sale una y otra vez a buscar trabajadores. Dios siempre incluye, no quiere dejar a nadie fuera de este ofrecimiento: No deja a nadie en la plaza. No abandona. No mira para otro lado. Nunca descarta. No se desentiende. No invisibiliza. No pasa de largo. Sino que busca integrar a todos. «En la Iglesia, hay espacio para todos. Para todos. En la Iglesia, ninguno sobra. Ninguno está de más. Hay espacio para todos. Así como somos. Todos. Y eso Jesús lo dice claramente.» (Papa Francisco)

Seguir a Jesús es comprender que la entrada al Reino de Dios no se gana por nuestro trabajo o acción, sino por la generosidad de Dios. Nuestras acciones, esfuerzos y desvelos no serán para obtener el privilegio sino respuesta sincera a la iniciativa gratuita de  Dios.

Nadie se puede quedar afuera de este trabajo, en la viña del Señor, todos tenemos algo para aportar, un don, una virtud, todos recibimos esta llamada del Señor. Que nuestra respuesta siempre sea generosa y como el  Papa Benedicto XVI podamos decir: «Soy un simple y humilde trabajador en la viña del Señor.»

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Juan Eudes, Santo
Memoria Litúrgica, 19 de agosto ...

domingo, 16 de agosto de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 24, 15-24

Me fue dirigida esta palabra del Señor:

«Hijo de hombre, voy a arrebatarte el encanto de tus ojos, pero tú no entones una lamentación, no hagas duelo, no llores, no derrames lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ningún rito fúnebre. Ponte el turbante y cálzate las sandalias; no te cubras la barba ni comas el pan del duelo».

Yo había hablado a la gente por la mañana, y por la tarde murió mi mujer. Al día siguiente hice lo que se me había ordenado.

Entonces me dijo la gente:
«¿Quieres explicarnos qué significa lo que estás haciendo?».

Les respondí:
«He recibido esta palabra del Señor:

“Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: 'Voy a profanar mi santuario, el baluarte del que estáis orgullosos, encanto de vuestros ojos, esperanza de vuestra vida. Los hijos e hijas que dejasteis en Jerusalén caerán a espada.

Entonces haréis lo que yo he hecho no os cubriréis la barba ni comeréis el pan del duelo; seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no entonaréis una lamentación ni lloraréis; os consumiréis por vuestras culpas y gemiréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho.

Y, cuando suceda, comprenderéis que yo soy el Señor Dios'”».

Salmo de hoy

Dt 32, 18-19. 20. 21 R/. Despreciaste al Dios que te engendró.

Despreciaste al Dios que te engendró,
y olvidaste al Dios que te dio a luz.
Lo vio el Señor, e irritado
rechazó a sus hijos e hijas. R/.

Y dijo: «Les ocultaré mi rostro,
y veré cuál es su suerte,
porque son una generación pervertida,
unos hijos desleales». R/.

«Me han dado celos con un dios que no es dios,
me han irritado con sus ídolos vacíos;
pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo,
con una nación fatua los irritaré». R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:
«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?».

Jesús le contestó:
«¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».

Él le preguntó:
«¿Cuáles?».

Jesús le contesto:
«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».

El joven le dijo:
«Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».

Jesús le contestó:
«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme».

Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

"Ezequiel será para vosotros un símbolo: haréis como él hizo"

El texto de Ezequiel es uno de los más duros y conmovedores de la Escritura, pero a la vez es una señal concreta de que Dios nos habla y siempre, aunque nuestra mirada y oídos estén puestos en otro lugar, Dios sigue dirigiéndonos una palabra.

En este texto, Dios anuncia la muerte de la esposa de Ezequiel, «el encanto de sus ojos», y le pide que no haga los gestos habituales de duelo. A primera vista esta página puede parecernos incomprensible. Sin embargo, en ella se esconde un mensaje profundo para nuestro tiempo.

El profeta experimenta en su propria carne el dolor de una perdida. No habla del sufrimiento desde la teoría, sino desde su propia vida. También hoy hay gente que sufren pérdidas que les rompe el corazón: la muerte de un ser querido, una enfermedad, un fracaso laboral, una separación o pérdida de la fe, etc.… nadie está exento de pasar por momentos en los que parece que el suelo desaparece bajo los pies.

El gesto del profeta se convierte en un signo para el pueblo, ya que Jerusalén estaba a punto de caer y el Templo, orgullo y seguridad de Israel, iba a ser destruido. El pueblo había puesto su confianza en las apariencias religiosas pero había olvidado la conversión del corazón y por eso el Señor les hace comprender que ninguna institución, tradición o seguridad humana puede sustituir una relación viva con Dios.

También nosotros, muchas veces, podemos caer en la tentación de apoyar y basar nuestra vida en nuestras seguridades: el dinero, la salud, el prestigio, el trabajo o incluso una practica religiosa rutinaria basada en la costumbre. Pero, cuando alguna de estas realidades se tambalea, descubrimos que no eran el fundamento ultimo de nuestra existencia.

Este texto no es, por supuesto, una exaltación del sufrimiento, pues Dios no disfruta del dolor humano. Lo que este texto nos quiere enseñar es que incluso en medio de la prueba, Él sigue presente. La fe y el creer en Dios no elimina las lágrimas, pero nos impide que el sufrimiento tenga la última palabra y así podemos atravesar la noche porque sabemos que Dios no abandona nunca a sus hijos.

En nuestro tiempo, donde solemos esconder y huir del dolor y del sufrimiento, Ezequiel nos recuerda que las crisis pueden convertirse en lugares de encuentro con Dios. Allí donde nuestras falsas seguridades se derrumban, puede nacer una confianza más profunda y verdadera.

 

Cuando alguna de mis seguridades desaparece o se ve amenazada, ¿sobre qué fundamento estoy construyendo realmente mi vida: sobre al pasajero o sobre el Señor que permanece para siempre?

"Tendrás un tesoro en los Cielos"

El Evangelio de hoy nos presenta a un joven bueno, religioso y cumplidor que se acerca a Jesús con una pregunta que sigue siendo nuestra propia pregunta:«?que debo hacer para alcanzar la vida eterna?». No busca ni riqueza ni poder; busca sentido y plenitud para su propria existencia. Sin embargo, cuando Jesús le invita a vender sus bienes, darlos a los pobre y seguirle, este se entristece.

La tristeza de este joven no nace de la exigencia de Jesús, sino de su capacidad para desprenderse de aquello que ocupaba el centro de su vida. Había cumplido los mandamientos, pero todavía no había entregado a Dios su corazón. El Señor no le pide simplemente algo exterior, sino que le invita a una libertar más profunda.

San Juan Crisóstomo observa que Jesús no comenzó pidiéndole que abandonara sus bienes: primero lo condució por el camino de los mandamientos para mostrarle que todavía le faltaba algo. Según el S. Juan, Cristo revela que la verdadera perfección no consiste solo en evitar el mal, sino en amar hasta el punto de compartir con los necesitados y poner toda su confianza en Dios. El problema no era poseer riquezas, sino ser poseído y esclavizado por ellas.

El pensamiento sociológico actual nos enseña que la verdadera felicidad consiste en acumular, asegurar, controlare todo y todos y así creamos la idea de que cunando mas dinero tenemos, más reconocimiento nos dan y más comodidades disfrutamos, más felices somos. Sin embargo el evangelio nos muestra que la abundancia de bienes no garantiza la libertad de corazón.

En muchas ocasiones, también nosotros nos parecemos a este joven, pues cumplimos con nuestras obligaciones religiosas, participamos en la vida de la Iglesia y procuramos vivir honestamente, pero Jesús sigue preguntándonos qué es aquello que nos cuesta entregar: alguna seguridad, algún proyecto personal, algún problema, un miedo o una comodidad nuestra que nos impide seguirle ms de cerca.

Cristo no viene a quitarnos la alegría, sino a liberarnos de todo aquello que nos impide alcanzarla plenamente. Solo un corazón desprendido puede seguir al señor con verdadera libertad y así experimentar la alegría del Evangelio

 

Pues, hagamos esta pregunta a nuestro corazón: ¿Qué riqueza, material o espiritual, ocupa hoy tanto espacio en mi vida que me dificulta escuchar y responder a la llamada de Jesús?

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Eusebio, Santo
XXXI Papa, 17 de agosto ...