sábado, 29 de agosto de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 20, 7-9

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir;
has sido más fuerte que yo y me has podido.
He sido a diario el hazmerreír,
todo el mundo se burlaba de mí.
Cuando hablo, tengo que gritar,
proclamar violencia y destrucción.
La palabra del Señor me ha servido
de oprobio y desprecio a diario.
Pensé en olvidarme del asunto y dije:
«No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»;
pero había en mis entrañas como fuego,
algo ardiente encerrado en mis huesos.
Yo intentaba sofocarlo, y no podía.

Salmo

Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh, Dios, tú eres mi Dios,
por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 1-2

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual.
Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 21-27

En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».

Jesús se volvió y dijo a Pedro:
«Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».

Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»


«Quien me sigue»

Pecando, el hombre había cubierto su ruta de obstáculos, pero ésta ha sido superada cuando Cristo la pisó con su resurrección e hizo, de un sendero estrecho, una avenida digna de un Rey. La humildad y la caridad son los dos pies que permiten desplazarse con rapidez. Todos somos atraídos por las alturas de la caridad, pero la humildad es el primer escalón que es preciso subir. ¿Por qué levantas el pie más alto que tú mismo? ¿Quieres caer y no subir? Comienza por el primer escalón, es decir por la humildad, y después ella te hará subir. Por ello nuestro Señor y Salvador no se limitó a decir: "que renuncie a sí mismo», sino que añadió: "que coja su cruz y que me siga «. ¿Qué significa, que coja su cruz? Que soporte todo lo que le es penoso, y así es como llegará a mi casa. Desde que haya comenzado a seguirme, conformándose a mi vida y a mis mandamientos, encontrará en su camino bastante gente que le contradecirá, que tratarán de desviarlo, que no sólo se burlaran de él, sino que le perseguirán. Estas personas no se encuentran únicamente entre los paganos que están fuera de la Iglesia; sino incluso entre los que parecen estar en la Iglesia, si se juzgan externamente... Por consiguiente, si tú deseas seguir a Cristo, lleva su Cruz sin más demora y sobrelleva a los malvados sin dejarte vencer... «Si alguno quiere caminar en pos de mí, que coja su cruz y que me siga». En consecuencia, si queremos poner esto en práctica, tratemos, con la ayuda de Dios, de hacer nuestra la palabra del apóstol san Pablo: "Si tenemos qué comer y qué vestir, démonos por satisfechos». Es de temer, que si deseamos más bienes terrestres de los que necesitamos, «queriéndonos enriquecer", no «caigamos en la trampa de la tentación, en una multitud de deseos absurdos y peligrosos, que conducen a las personas a la ruina y la perdición» (1Tm 6,8-9). Se digne, el Señor, tomarnos bajo su protección y nos libre de esta tentación.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Rosa de Lima, Santa
Virgen Terciaria Dominica, 30 de agosto ...

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31

Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos
aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Salmo de hoy

Salmo 32, 12-13. 18-19. 20-21 R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“El que se gloríe, que se gloríe en el señor”

San Pablo en su carta a los corintios muestra la raíz del seguimiento desde el planteamiento de dos escenarios en los que en más de una ocasión nos podemos perder si no lo tenemos claro.

El plano de la realidad que nos presenta la sociedad: con el éxito, poder, reconocimiento personal, el individualismo, que busca un éxito en la persona humana basado en dominio o autoridad que esta pueda llegar a ejercer.

La otra escena es la realidad divina. La que pone la mirada en Dios y se experimenta la acción fecunda del Espíritu Santo sobre la pobreza de tu realidad personal.

El primer planteamiento, va a dar lugar a un seguimiento de Cristo basado en el cumplimiento de preceptos, normas, leyes, que nos llevan a la imagen de un Dios castigador y genera en nosotros el escrúpulo por el cumplimiento.

La otra dimensión nos abre a vivir el seguimiento de Cristo desde la acción de gracias, cayendo en la cuenta de que todo es puro don de Dios. De este modo, no buscas el aplauso fácil, que te echen incienso o ser la última «Coca-Cola» del desierto. Si no que tu sabiduría, justicia, santificación, redención, es el mismo Cristo y buscas que otros descubran ese tesoro para dar gloria a Dios por ello.

“Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo”

La figura de san Juan Bautista está íntimamente unida a la de Jesús. Podríamos decir que es el "vocero" del Dios con nosotros: "Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor" (Jn 1,23). Y, esencialmente, la predicación, coherencia de vida, fidelidad a Cristo, y una misión centrada en el bautismo, llevan precisamente a que esto tome cuerpo y haga el efecto necesario en la conciencia del mismo rey Herodes.

La fama de Jesús comienza a abrirse paso y a romper las fronteras de lo estrictamente familiar, amigos y pequeños grupos religiosos. Herodes se plantea: ¿Quién es Jesús? Si es un profeta o incluso el Bautista a quien él mismo mandó decapitar. Por ello, el eco de la voz del que ha anunciado a Cristo, ha resonado con fuerza y la onda expansiva remueve el interior del rey. La misión de la predicación ha dado frutos.

El escenario que nos presenta el evangelista Marcos pone de relieve toda una trama corrupta de poder, relajación de la moral, adulterio, en la que todo vale y todo se justifica para que puedas seguir en la cresta de la ola. Conspiración o complot para acallar las voces de los que incomodan, de los que denuncian, de los que dicen la verdad.

Se ve muy claro en la definición los rasgos de uno y otro personaje.

El rey Herodes que tiene todo el poder de su mano. Vive en adulterio con la mujer de su hermano Filipo. Reúne en su palacio a gentes de alta alcurnia con la que banquetea entre lujos y pompas de bailes exóticos. Con la capacidad de quitarse de en medio las voces disonantes que no le bailan el compás. Sin embargo, es una persona vacía y sin criterios propios. Admira a Juan, lo escucha con gusto, incluso lo respeta. Sin embargo, el mensaje no llega a calar profundo porque el rey está hueco, se deja llevar por el qué dirán.

De Juan se dice hombre justo y santo. Definición sublime. De la que la sociedad no hace bandera y que ya se perdió ese ideal de persona que con el simple gesto de estrechar la mano se cerraban los contratos de la vida: el dar la «Palabra» de hombre, y no había situación que cambiase ni una coma de lo que se había pactado. La voz de Juan suena. Denuncia que están aletargados y que no conocen a Cristo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). Juan es consciente de no ser digno de desatarle la correa de las sandalias, trabajo que solo hacen los esclavos. Ya que para Juan, ante Jesús, todo pierde valor: palacio, riquezas, poder, juergas… Por ello, el eco de la denuncia inquieta, desestabiliza e incómoda, pero la verdad te hace libre.

La predicación del Bautista golpea seriamente al rey. Hace el efecto necesario, que es reflexionar sobre la figura de Jesús.

El que de un estado de tiniebla puedas llegar a plantearte el sentido pleno que tiene tu vida. Que puedas conocer la riqueza insondable que es Jesucristo como Camino, Verdad y Vida. Como fuente de amor y proyecto de amistad personal. Por ello, el que parecía en el escenario el más débil y pequeño acaba siendo el instrumento por el cual el Señor hace posible que el rey cuestione su actitud. Degollado pero su voz no la calló el poder corrupto del momento.

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Martirio de San Juan el Bautista
Memoria Litúrgica, 29 de agosto...

jueves, 27 de agosto de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 17-25

Hermanos:

No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

Pues el mensaje de la cruz es necedad para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios.

Pues está escrito:
«Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces».

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el docto? ¿Dónde está el sofista de este tiempo? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo?

Y puesto que, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación para salvar a los que creen.

Pues los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados —judíos o griegos—, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Salmo de hoy

Salmo 32, 1-2. 4-5. 10-11 R/. La misericordia del Señor llena la tierra.

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:
“¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”.

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.

Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
Señor, señor, ábrenos.

Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Nosotros predicamos a Cristo crucificado”

En el primer capítulo de primera Corintios, Pablo trata de abordar dos de los problemas existentes en el seno de la comunidad, de los cuales ha sido conocedor a través de un grupo de personas (los de Cloe) que han llegado a Éfeso. Ellos le hablan de dos cuestiones preocupantes: los partidos existentes en la Iglesia de Corinto y las discusiones sobre la sabiduría. La lectura de hoy nos habla de esta segunda problemática.

Pablo comienza afirmando que Cristo lo envió a evangelizar y no a bautizar, subrayando que el centro de la predicación es el anuncio del acontecimiento salvífico de Jesucristo. La expresión “no con sabiduría de palabra” no implica un rechazo de la inteligencia o de la argumentación, sino más bien una crítica a la sabiduría sofísta de la época que buscaba el prestigio y el reconocimiento social. El riesgo era vaciar la cruz de su eficacia salvífica.

A continuación, Pablo subraya la oposición fundamental entre la sabiduría del mundo y la sabiduría de Dios. Para quienes se rigen por criterios meramente humanos, la muerte de un crucificado resulta absurda; mientras que para los creyentes constituye fuerza de Dios. Mediante la cita de Isaías 29,14, el Apóstol muestra que Dios desbarata toda pretensión de autosuficiencia intelectual, Dios se revela a través de un acontecimiento paradójico: la muerte del Mesías.

Seguidamente, Pablo señala el contraste entre judíos y griegos. Mientras los primeros buscan signos, es decir, manifestaciones del poder divino; los segundos buscan sabiduría, una explicación racional de la realidad. El, en cambio, anuncia a Cristo crucificado, de ahí, que su mensaje resulta escándalo para unos y locura para otros. Sin embargo, para los llamados, Cristo es poder y sabiduría de Dios. La locura y la debilidad de Dios superan toda pretensión humana de sabiduría y poder, convirtiendo la cruz en el criterio fundamental de la existencia cristiana.

“Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.”

La lectura del Evangelio de hoy, la parábola de las diez vírgenes nos sitúa en el último de los cinco discursos de Jesús que aparecen en el relato de Mateo. En este discurso, llamado escatológico, encontramos una sección (24,42-25,13) que encierra tres parábolas: la del ladrón en la noche, la de los dos siervos y la de las vírgenes incluidas en una doble exhortación de Jesús a velar: “Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora”.

Nuestro texto está introducido con la misma fórmula que aparece en las parábolas del Reino (Mt 13,24; 18,23; 22,2), aunque en esta ocasión, llama la atención que se utilice el futuro: el reino de los cielos será semejante a... tal vez, debido al contexto escatológico y a la tensión del Reino «ya» presente, pero «todavía» no.

Aquí el Reino de los cielos se asemeja a diez muchachas que toman sus antorchas y salen al encuentro del novio. Para comprender el sentido de la parábola debemos tener en cuenta las costumbres de las bodas judías. En la segunda fase del desposorio el esposo llevaba e introducía a la esposa en su casa. La duración de las bodas podía ser de una semana donde el retraso del novio debido a complejas negociaciones familiares era lo habitual. De ahí que se comprenda el contexto de la tardanza del esposo, a partir del cual se desarrolla la trama.

A continuación, el texto marca una división en el grupo: hay cinco doncellas prudentes y cinco necias. El texto prosigue y explicita qué es lo que hace a unas necias y a otras prudentes: proveerse o no de aceite. Por último, se señala que a causa de la tardanza del novio se duermen. La situación de unas y otras puede describirse como una actitud de espera activa y dispuesta, por parte de las doncellas prudentes en clara contraposición con un esperar pasivo, sin prepararse de las necias. La llegada del novio a mitad de la noche recuerda la venida del ladrón nocturno a una hora desconocida (24,43) y describe la sorpresa del que llega en un momento no esperado. En ese instante, todas las vírgenes se disponen nuevamente a preparar sus lámparas, y es ahora cuando las insensatas advierten que su aceite no alcanza y piden a las sensatas que les presten. El rechazo de éstas a compartir su aceite con las demás se argumenta razonablemente: no alcanzará para todas. Aunque la conducta de las vírgenes sensatas pueda ser mal interpretada como un comportamiento egoísta, en el fondo nos está diciendo que cada uno de nosotros somos responsables de nuestras acciones de cara al tiempo final ya iniciado y a la venida del Hijo del Hombre.

La sugerencia por parte de las prudentes de ir a comprar el aceite precipita la tensión en el relato, pues mientras las necias van a adquirirlo llega el novio y las que estaban preparadas entran con él en el banquete y la puerta se cierra. Cerrar la puerta era algo habitual en las bodas, una forma de evitar que entraran personas no invitadas o incluso ladrones. Aquí este cierre hace presagiar algo diferente ya que, a la solicitud de abrir la puerta por parte de aquellas que llegan más tarde, el novio dice que no las conoce. De nuevo, la dureza de la escena contrasta con nuestra sensibilidad. No basta tener las antorchas, estas deben estar constantemente alimentadas por aceite. Estar preparados/as consiste en realizar el proyecto de Dios en nuestra vida, pues de otro modo, nuestra luz se apaga. ¿Seguimos manteniendo nuestras lámparas encendidas?

Hoy celebramos la festividad de San Agustín cuya vida estuvo marcada por la búsqueda de la verdad, su profunda conversión y el descubrimiento de Dios. El afirmaba “La fe es creer lo que no vemos; la recompensa de esta fe es ver lo que creemos.”

SANTOS DEL DIA

 



Santoral

Agustín, Santo
Memoria Litúrgica, 28 de agosto ...