jueves, 16 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 38, 1-6. 21-22. 7-8

En aquellos días, el rey Ezequías enfermó mortalmente. El profeta Isaías, hijo de Amós, vino a decirle:
«Esto dice el Señor: “Pon orden en tu casa, porque vas a morir y no vivirás ».

Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor:
«¡Ah, Señor!, recuerda que he caminado ante ti con sinceridad y corazón íntegro; que he hecho lo que era recto a tus ojos».

Y el rey se deshizo en lágrimas.

Le llegó a Isaías una palabra del Señor en estos términos:
«Ve y di a Ezequías: “Esto dice el Señor, el Dios de tu padre David: He escuchado tu plegaria y visto tus lágrimas. Añadiré otros quince años a tu vida y te libraré, a ti y a esta ciudad, de la mano del rey de Asiria y extenderé mi protección sobre esta ciudad”».

Isaías dijo:
«Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la haga para que se cure».

Ezequías dijo:
«¿Cuál es la prueba de que podré subir a la casa del Señor?».

Respondió Isaías:
«La señal que el Señor te envía de que cumplirá lo prometido será esta: Haré retroceder diez gradas la sombra en la escalera de Ajaz, que se había alargado por efecto del sol».

Y el sol retrocedió las diez gradas que había avanzado sobre la escalera.

Salmo de hoy

Is 38, 10. 11. 12abcd. 16bcd R/. Tú, Señor, detuviste mi alma para que no pereciese.

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años». R/.

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo». R/.

Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama. R/.

¡Señor, en ti espera mi corazón!,
que se reanime mi espíritu.
Me has curado, me has hecho revivir. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 1-8

En aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.

Los fariseos, al verlo, le dijeron:
«Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado».

Les replicó:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes.

¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?

Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.

Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“He escuchado tu plegaria y he visto tus lágrimas”

Nos encontramos hoy, en la primera lectura, con un texto del libro de Isaías que nos puede ayudar a comprender un poco el salto cualitativo sin precedentes que supone la persona de Jesús en la comprensión de Dios (y por tanto del ser humano) por comparación con su propia tradición religiosa, cuyo desarrollo y evolución podemos seguir en el Antiguo Testamento.

Estamos en el s. VIII antes de Cristo. Ezequías, rey, se enfrenta a una muerte inminente que le anuncia el propio profeta Isaías, como consecuencia de una enfermedad. Para él, que ha sido un buen rey, una buena persona, es incomprensible morir siendo aún joven. Y expresa a Dios su dolor con lamentos y lágrimas. El Señor le escucha y “añade” quince años a su vida, dándole una nueva oportunidad…

El relato responde al modo de entender la vida humana y su relación con Dios en aquella época. A pesar de algunas páginas excelsas, como Isaías 25, 6-9, (leerlo emociona y estremece como visión de futuro global) en la conciencia colectiva predominaba la convicción de la muerte como final definitivo, de tal manera que la persona que ha sido justa no tiene mas que el tiempo de su vida para recibir las bendiciones de Dios. Bendiciones que se concretan en salud y vida larga, bienes materiales, muchos hijos… ¿Cómo iba a aceptar Ezequías la muerte temprana si él había hecho “lo que era agradable a Yahvé?

Esta concepción evolucionará en los siglos posteriores ante las cuestiones que la propia realidad pone ante el ser humano: “buenos” que sufren siendo inocentes, “malos” que triunfan y alcanzan poder y riquezas…

Y llegamos al momento culminante de la irrupción de Jesús de Nazaret en nuestra historia, haciendo estallar en añicos el limitado horizonte de la vida humana para abrirlo a un futuro inimaginable e incomprensible, que -sin embargo- responde a los deseos más profundos del corazón humano. Un futuro que no somos capaces de darnos a nosotros mismos, sino que recibimos como don.

¿Cómo comparar los 15 años de “prórroga” que el Señor le concede a Ezequías con este “manantial de agua que salta hasta la vida eterna” que Jesús nos ofrece?

¡Ojalá queramos vivir plenamente cada uno de los días de esta vida que Dios nos ofrece!

“Quiero misericordia y no sacrificios”

En el evangelio de hoy nos encontramos con este Jesús que ofrece vida sin fin, “enredado” en cuestiones legales, como tantas otras veces, con los fariseos. Dos modos opuestos de concebir a Dios, al ser humano, la religión…

Para los fariseos todo se juega en el estricto cumplimiento de la Ley. Una ley que contaba con más de 600 preceptos que pretendían regir y controlar la vida entera de la persona. Sólo cumpliéndolos se era digno ante Dios. Quienes no los cumplen son pecadores e impuros.

Sobra decir que una gran parte del pueblo llano no los cumplía porque ¡no los conocía! Es realmente difícil poder aprender 613 mandatos y tampoco se enseñaban a la gente sencilla, que era analfabeta en su mayoría, además de que las Escrituras estaban reservadas a las élites religiosas.

Jesús se enfrenta a esta situación, una y otra vez, por injusta, falsa y focalizada en cuestiones de detalle enormemente alejadas de lo esencial. Y lo hace con argumentos extraídos de la propia Escritura. La cita elegida en esta ocasión, “quiero misericordia y no sacrificio”, (Os 6,6) deja definitivamente zanjada la cuestión. Para Jesús lo único que hay que hacer es todo aquello que contribuya al bien del ser humano, y lo único que no hay que hacer es aquello que le hace daño. La primacía del amor, la misericordia, la compasión… por encima de toda normativa, precepto, casuística. Jesús lo anuncia con palabras y gestos, y terminará su vida pidiéndonos a sus discípulos que nos amemos. No hay otra obligación, no hay otra prioridad.

Podemos confesar que no es fácil, pero no podemos excusarnos tratando de ignorar o tergiversar lo que Jesús propone. De hecho, desde nuestras pequeñas experiencias de compasión, solidaridad, entrega, compromiso con los más vulnerables, amor a los otros… es seguro que podemos proclamar que nada nos hace más dichosos en lo profundo de nosotros mismos.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Alejo, Santo
Laico, 17 de julio ...

miércoles, 15 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 26, 7-9. 12. 16-19

La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo.

Mi alma te ansia de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden la justicia los habitantes del orbe.

Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en la angustia acudieron a ti, susurraban plegarias cuando los castigaste.

Como la embarazada cuando le llega el parto se retuerce y grita de dolor, así estábamos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; nada hicimos por salvar el país, ni nacieron habitantes en el mundo.

¡Revivirán tus muertos, resurgirán nuestros cadáveres, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo!

Pues rocío de luz es tu rocío, que harás caer sobre la tierra de las sombras.

Salmo de hoy

Salmo 101, 13-14 y 15. 16-18. 19-21 R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.

Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas. R/.

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

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Reflexión del Evangelio de hoy

“Señor, Tú nos darás la paz”

Esta lectura de Isaías es como un salmo con lenguaje profético hecho oración en el que la comunidad expresa su confianza en el Señor, en un momento en el que la ruina amenaza al pueblo. 

Isaías lo tiene claro, Dios allana la senda del justo, del que vive según su voluntad. Da éxito a todas sus empresas si pone en Él su confianza. Por eso, aún en medio de la noche cuando parece que todo es un fracaso, su esperanza en el Señor es firme “mi alma te ansía de noche, mi espíritu madruga por ti…”, sabe que Dios al final siempre actúa engendrando vida.

El profeta nos invita a vivir en esta dinámica de confianza, con la certeza de que con Dios tenemos la victoria asegurada. 

Muchas veces, también en nuestros planes pastorales, planificamos y proyectamos cosas contando sólo con nuestras fuerzas y talentos. Trabajamos incansablemente, vivimos agobiados, y “damos a luz viento…” (como nos dice Isaías). Por eso nos viene bien que nos recuerde que no somos nosotros, sino Dios el que trae la salvación al mundo. 

Pero no por eso debemos de dejar de hacer lo que esté en nuestra mano, sino que hemos de tener presente la enseñanza de San Ignacio: “actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios”. Así podremos exclamar, parafraseando a Isaías, Señor estamos en Paz porque todas nuestras empresas las realizas Tú.

“Venid a mí lo que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”

Estar cerca de Jesús es remedio seguro para nuestros cansancios y agobios, pero muchas veces buscamos descanso en lugares o personas que no nos proporcionan la paz verdadera. Nos alienamos de mil maneras, pero nuestro corazón sigue igual de inquieto.

Justo antes de pronunciar estas palabras, el evangelista nos presenta a Jesús en un momento de oración expresándose así: “yo te bendigo, Padre, porque has revelado estas cosas a los pequeños…”. Efectivamente, los pequeños, los sencillos de corazón, tienen como una predisposición natural para comprender el misterio de Dios y acoger la Verdad que salva. 

Es por ello que Jesús propone: “aprender de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso”. Necesitamos la virtud de la humildad para dejar que Dios sea el Dios de nuestra vida, para confiar en Él, para descubrir que todo lo que nos ocurre forma parte de su designio de Amor, para creernos que sus planes son siempre mejores que los nuestros. Y así experimentar el verdadero descanso para nuestra alma, el que nos proporciona paz y alegría. Pidámoslo con esta sencilla oración, que a modo de jaculatoria podemos repetir: “Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”.

Hoy que celebramos a fiesta de la Virgen del Carmen, encomendémonos a Ella, mujer humilde por excelencia, y camino seguro para llegar a Jesús.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Nuestra Señora del Carmen
Advocación Mariana, 16 de julio ...

martes, 14 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 10, 5-7. 13-16

Esto dice el Señor:
«¡Ay Asiria, vara de mi ira!

¡Mi furor es bastón entre sus manos!

Lo envío contra una nación impía, lo mando contra el pueblo que provoca mi cólera, para saquearlo y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles.

Pero él no lo entiende así, no es eso lo que piensa en su corazón, sino exterminar, aniquilar naciones numerosas.

Porque se decía: "Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente.

He borrado las fronteras de las naciones, he saqueado sus tesoros y, como un héroe, he destronado a sus señores.

Mi mano ha alcanzado a las riquezas de los pueblos, como si fueran un nido; corno quien recoge huevos abandonados, recogí toda su tierra.

Ninguno batió el ala, ninguno abrió el pico para piar".

¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?

¿Se gloría la sierra contra quien la mueve?

¡Como si el bastón moviera a quien lo sostiene, o la vara sostuviera a quien no es de madera!

Por eso, el Señor, Dios del universo, debilitará a los hombres vigorosos y bajo su esplendor encenderá un fuego abrasador».

Salmo de hoy

Salmo 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15 R/. El Señor no rechaza a su pueblo.

Trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad;
asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos. R/.

Y comentan: «Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera».
Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R/.

El que plantó el oído ¿no va a oír?
El que formó el ojo ¿no va a ver?
El que educa a los pueblos ¿no va a castigar?
El que instruye al hombre ¿no va a saber? R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el juicio retornará a la justicia,
y la seguirán todos los rectos de corazón. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

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Reflexión del Evangelio de hoy

Discernir la realidad desde Dios

Cuando el Papa Juan XXIII convocó al concilio Vaticano II utilizó la expresión, evangélica (Mt 16,3), estar abiertos a los "signos de los tiempos" para asumir el desafío de conocer e interpretar la realidad con una mirada desde la fe.

Tal vez esta cita nos ayude a captar el mensaje de la lectura profética de este día. La voz de Isaías se levanta contra el rey de Asiria, quien cree que las circunstancias que vive son fruto de su propia voluntad y decisión, magnificando su poder, sin reconocer que era un intermediario de la acción de Dios. Son esclarecedoras las palabras del salmista: "El que plantó el oído ¿no va a oír? El que formó el ojo ¿no va a ver? El que educa a los pueblos ¿no va a castigar? El que instruye al hombre ¿no va a saber?". (Sal 93, 9-10)

Mirar la realidad desde Dios implican un discernimiento como recordaba el Papa León a los legisladores en las Cortes Españolas: "El progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente Encíclica, la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza (cf. Magnifica humanitas, 9); por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones".

Dios se percibe en lo sencillo

Muchas veces en el evangelio tenemos referencia a la actitud orante de Jesús. Hoy el pasaje que leemos nos comparte el contenido de uno de esos momentos de oración.

Jesús alaba al Padre que se manifiesta en lo sencillo, en lo pequeño. Desde Dios podemos percibir el misterio de la vida y encontrar el sabor profundo de las cosas. Jesús no desprecia la sabiduría humana ni la prudencia, sino que no invita a ir más allá descubriendo el don de Dios en esa realidad.

El hombre y la mujer de todos los tiempos buscan un sentido, un sentido que resista la fragilidad, la vulnerabilidad que todos experimentamos y sin embargo Jesús nos propone encontrar sentido desde esa misma fragilidad. Poder percibir como en lo pequeño de la vida cotidiana se va manifestando el actuar de Dios.

Desde donde miremos también guía nuestras opciones en la vida. No se trata solamente de mirar sino de poder trascender desde una mirada contemplativa la realidad. "Mirar la realidad desde Dios implica asumir una postura de apertura hacia el misterio, la vulnerabilidad y la alteridad." (Antonietta Potente). Que hoy podamos alabar a Dios por su presencia en nuestra vida y nos dejemos interpelar por Él.

SANTOS DEL DÍA

 



Santoral

Buenaventura, Santo
Memoria Litúrgica, 15 de julio ...

lunes, 13 de julio de 2026

LECTURAS Y MEDITACIÓN DEL DÍA

 



Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 7, 1-9

Cuando reinaba en Judá Ajaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, subieron a atacar Jerusalén Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, pero no lograron conquistarla.

Se lo comunicaron a la casa de David:
«Los arameos han acampado en Efraín», y se agitó su corazón y el corazón del pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento».

Entonces el Señor dijo a Isaías:
«Ve al encuentro de Ajaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la alberca de arriba, junto a la calzada del campo del batanero y dile: “Conserva la calma, no temas y que tu corazón no desfallezca ante esos dos restos de tizones humeantes: la ira ardiente de Rasín y Siria, y del hijo de Romelías. Porque, aunque Siria y Efraín y el hijo de Romelías tramen tu ruina, diciendo: ‘Marchemos contra Judá, aterroricémosla, entremos en ella y pongamos como rey al hijo de Tabee!’, así ha dicho el Señor:

‘Ni ocurrirá ni se cumplirá:
Damasco es capital de Siria, y a la cabeza de Damasco está Rasín. (Dentro de sesenta y cinco años, Efraín, destruido, dejará de ser un pueblo). Samaría es capital de Efraín, y a la cabeza de Samaría está el hijo de Romelías. Si no creéis no subsistiréis’”».

Salmo de hoy

Salmo 47, 2. 3-4. 5-6. 7-8 R/. Dios ha fundado su ciudad para siempre.

Grande es el Señor
y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, confín del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos. R/.

Allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 20-24

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.

Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.

Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.

Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.

Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

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Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Confía en el Señor”

El pueblo elegido está bajo una seria amenaza y el Señor habla a Isaías para decirle que mientras confíen en Él no correrán peligro. Y eso mismo nos lo podemos aplicar nosotros cuando desesperamos ante un problema, ante una situación complicada. Tenemos la tendencia a pedir más que a confiar, a exigir a Dios soluciones inmediatas ante la desesperación, y es entendible. Pero pienso que debemos mantener la calma, poner nuestros problemas en manos del Señor, confiar ciegamente en su infinito amor y abandonarnos a su misericordia.

Dios es Padre y un padre siempre quiere lo mejor para sus hijos, no lo olvidemos. Lo que a veces olvidamos es que los tiempos del Señor no son los nuestros y la impaciencia nos puede llevar a la desesperación. Confía, ten Fe, ten paciencia, que Dios nunca te va a dejar solo, Él nunca abandona, siempre está a tu lado, aunque no te des cuenta. Igual que tranquiliza a Isaías lo hace con nosotros. Cuando estés mal, a oscuras, cuando te sientas solo, abandonado, alza la mirada y sencillamente dile a tu Padre del cielo que coja tu mano y déjate llevar por su amor. Verás como se hace la luz y el camino se allana.

“Cree, ten Fe en el Señor”

San Mateo nos presenta en este pasaje a un Jesús severo, serio. Y no es para menos. La incredulidad del que ve y no cree es una falta de confianza grave. Es como negarse al bien, como cerrar la puerta a Cristo.

Jesús está pidiendo a las ciudades en las que ha predicado y obrado milagros que crean, que se conviertan, que abran su corazón al Reino de Dios. Y ha hecho signos delante de ellos, seguramente habrá curado enfermos, y aun así no creen. Es como hoy: tenemos la oportunidad de conocer a Cristo, ahí están nuestras parroquias, ahí están los catequistas, los religiosos, los misioneros, los agentes de pastoral, pero si cerramos nuestro corazón, si volvemos la cabeza, si damos la espalda…

Unas veces por comodidad, otras por frialdad, otras porque nos dejamos llevar por modas, algunas por rebeldía, muchas por ignorancia, son muchas las razones por las que no queremos ver la presencia de Jesús, su mano en nuestras vidas y nos arriesgamos a caer en el abismo del pecado. Nuestra soberbia no nos puede llevar a nada bueno. En nuestro mundo la depresión, la soledad o la frustración son males comunes y, en mi opinión, vienen por la ausencia de Dios en nuestras vidas. Tenemos que creer, sin miedo, con confianza, con la misma confianza con la que un niño se deja caer en los brazos de su padre, de su madre.

Cree, ten fe. El Señor está ahí, en las calles, en los templos, en tu vecino, en tu compañero de trabajo. Solo tienes que verlo y dejarte llevar por Él, de su mano. Cristo vive, es el Resucitado que nos salva de la muerte y solo está esperando que alces la mirada y te encuentres con Él. “Alzad la mirada” ha sido el lema de la reciente visita del Papa León a España, hagamos de él nuestro lema de vida: alcemos la mirada y veamos en Cristo Jesús nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.